Procrastinación. Malditas nuevas palabrejas. No entiendo por qué lo llaman procrastinar (que siempre me empeño en escribir como procastrinar, y es que así lo hice la primera vez y observo con horror que ya he llegado a la edad en la que los errores gramaticales no pueden corregirse si los cometes la primera vez) cuando quieren decir vaguear. Cierto es (y lo digo utilizando esta muletilla a propósito, después de descubrir ayer que soy muy aficionado a utilizarla en los relatos si los escribo sin pensar) que tiene una connotación, algunos dirán incluso que un significado, diferente. De hecho en un caso se trata de dejar algo para otro momento, en el caso de procrastinar, y en otro de no hacer nada productivo. Bien pensado, y este es el problema de escribir antes de pensar y no borrar lo escrito, vaguear incluye procrastinar en sí mismo. Lo que me llama la atención es que, si no nos paramos a pensar demasiado, son verbos prácticamente equivalentes. La cuestión es que de un tiempo a esta parte se ha puesto de moda el término largo y lleno de erres, especialmente en el lenguaje empresarial o entre técnicos. Algunos ya hablan de intercrastinacion. Mi postura sobre la razón que ha llevado a su nueva fama se encuentra en el párrafo siguiente al siguiente párrafo.
Hace unos meses el Director Técnico de mi empresa envió por e-mail a todo el departamento un muy interesante artículo (según él) que le habían entregado en uno de los cursillos sobre trabajo en equipo y gestión del cambio que estaba recibiendo, que tanto le interesan y que tan difíciles le son de aplicar. Consistía en una somera explicación del fenómeno y, tras leerlo, me entró un cierto sudor frío pensando en que se tratase de una indirecta. Porque sí, soy un maestro de la procrastinación, del mismo modo que lo soy del autoengaño. En este caso se ve contrarrestada, en una fiera lucha de titanes, por mi ética de trabajo. Afortunadamente.
En mi humilde opinión, más allá de la necesidad que tienen los cursillos y master de empresas por encontrar nuevo vocabulario que justifique su existencia, la proliferación del vocablo se debe a que, por un lado le da un aire mucho menos sucio al hecho de vaguear, y, por otro, lo lleva al campo de la patología. Según la primera teoría (si esta cosa cochambrosa se la puede denominar como tal), hablando de procrastinar estamos confiriendo a la tocada de vaina una cualidad más solemne, más profesional. Si ya hay personas que se siente orgullosas de ser unos huevones redomados (lo cual es, en parte, mi caso), al tildar sus acciones de procrastineo se diluye aún más lo ominoso del término, y así puede uno dejar el trabajo engorroso para mañana sin tanto cargo de conciencia. Pepito grillo lapidado bajo un diccionario de latín. Según la segunda teoría, estaríamos hablando de un síndrome cercano a la depresión y a la ansiedad, de un concepto médico, lo cual tendría su gracia en el momento en que comiencen a aparecer las primeras bajas laborales causadas por los afectados por este mal. Yo me apunto. De todas maneras, Mireia me comentaba ayer que la abulia también está considerada enfermedad (aunque no sé si puede diferenciarse o desligarse de la depresión), con lo que no queda mucho camino por recorrer. Y si fuera Pérez Reverte y esto una columna, mañana descubriría gracias a unos cuantos e-mails airados por parte de la asociación de procrastinadores anónimos que la patología existe.
Por si alguien se lo pregunta, esta entrada es fruto de la procrastinación, y se ha retrasado varios días debido, a su vez, a la procrastinación. Está claro que hay que intentar procrastinar procrastinar.


Vaya, como si no tuviera ya suficientes defectos.
También tengo tendencia tanto a procrastinar como a escribir la palabreja con una “r” cambiada: procastrinar. Pero lo que en mi vida de asalariado me hacía más amenas las horas de trabajo se ha convertido en un problema ahora que soy freelance (que es más cool que ser un autónomo pringado, aunque sea lo mismo) cada minuto que pierdo con cualquier tontería es dinero perdido, por si no fuera suficiente el trabajar desde casa aún empeora la situación. Para remediarlo en cierta medida me he tenido que meter en temas de organización del tiempo y tareas, al final he medio adoptado un sistema llamado “Getting Things Done”, aka GTD, porque si no soy el descontrol en persona.
Por lo que he leído sobre el tema, procrastinar, más que vaguear, sería dejar de hacer alguna cosa para hacer otra. No dejas de hacer algo para descansar o relajarte, lo dejas para hacer alguna cosa que a corto plazo esperas que te produzca mayor satisfacción, como contestar un post de un blog cuando uno debería estar dibujando… Hay un wikibook interesante sobre el tema: http://en.wikibooks.org/wiki/Procrastination
La cuestión es que dejar de trabajar para ver la tele, que a corto plazo te produce más satisfacción, por no hablar de hacerse guarreridas a uno mismo, por ejemplo, pueden considerarse técnicamente procrastinar pero realmente son vaguear. El caso es que si yo estuviera en tu situación tendría que recurrir a algún método del mismo modo. Nací con disperso tatuado en el cerebro.
Por cierto, bonito nick KILL-OGRE
Además de procrastrinradror, disléxico!
La linea entre vaguear y procrastinar es fina, si realmente existe. Yo usaría procrastinar cuando dejas de hacer alguna tarea para hacer alguna otra cosa que también debes hacer que no es tan importante pero es más fácil o te produce menos angustia. Por ejemplo, tienes que preparar un informe pesado y también tienes el disco duro lleno de mierda, por lo que necesita una limpieza, aunque lo importante sería hacer el informe te autoconvences que primero necesitas limpiar el disco duro.
Entonces, procastino, vagueo o me hago pajillas??? una solución quiero!!
“Hola, me llamo Yénifer Rodríguez y me encanta tu pograma. Te llamo para ver si me decis un truco para que no me se quemen las cocretas”
Vosotros creéis que dentro de unos aNos se harán parodias de este tipo de gente que dice “pocrastinar” o “procastrinar” o “procastinar”? Es que vaya juego que da esta palabra, te puedes confundir hasta tres veces! Es como con Killogre/kilogre/kilgore, tres versiones en esta página (por cierto, como te llames, acabo de ver tu blog, y vaya pasada de dibujos…)
Pero supongo que seguiremos usando la palabra “vaguear”, que es más fácil…
“Procrastinar” es un trabalenguas en si mismo, es el tipo de palabra que te puedes pasar diciendo mal toda la vida.
Por otra parte, ¿ninguno teneís una palabra maldita que no aprendistéis a decir bien hasta la edad adulta y que aún hoy os suena rara?
Lo digo, porque yo me pasé hasta los 19 años tomando “represarias” y no dejé de usar “dentífico”, para pasarme al dentífrico hasta que no perdí todos los dientes de leche, por lo menos.
“Dentífrico” aún me cuesta, tengo que pensarlo antes de decirlo. Siempre me sale “dentrífico”…
Otro procrastinadora nata. Vaga de las de toda la vida, vamos.
valga la rebundancia
tengo perjuicios ante esto
…
yo confieso (y no hace tanto…)
Yo me secaba con una tualla y subía al cuarto piso en astensor!
Y luego lo malo en Asturias es que nunca sabes cuándo dices las cosas mal o es que las estás diciendo en asturiano, porque como no lo estudiamos en el cole no sabemos muy bien lo que es asturiano y lo que no… Por lo que se ve en asturiano el verbo “aprender” quiere decir “aprender” pero también “enseNar”. Aunque luego nunca se sabe porque era una excusa muy típica, cuando alguien te decía que lo que estabas diciendo estaba mal, decías “es que te lo dije en asturiano”…
Y yo que ni siquiera había escuchado la palabreja. Bastante tengo con todas las palabras que mi disciplina importa de la lengua anglosajona. La última y de mis preferidas: link resolver, que es tan sencillo como un gestor de enlaces.
Sin desviarme del tema: así que leyendo tu entrada me entero de que me encanta “procrastinear”. Toma ya.
En mi caso se vuelve fácil: prefiero quedarme viendo dos episodios de House a recoger los apuntes que se amontonan en la mesa, prefiero leer un poquito más de mi libro antes que abrir la correspondencia, prefiero ir a tomar un café antes que ir a recoger el nórdico a la tintorería. Por no hablar del trabajo. Si quisiera, rendiría el doble, eso lo sé. Pero no me da la gana. Lo peor de todo es que hace tiempo que ha dejado de importarme.
Desde Microsiervos (para variar):
http://www.threadless.com/product/487/Procrastinators_leaders_of_tomorrow
Hoy actualizo, que he estado cuatro días fuera sin internet (tiene gracia estar en hoteles de Francia y Alemania en los que no se facilite algo que no sea conectarse a través de la línea telefónica)