Pero qué bien nos lo pasamos. Esta semana pasada escribí cuatro micro-cuentos para el famoso, en loq eu a mi blog se refiere, concurso de la SER. Ni más ni menos. Al fin y al cabo el tiempo que invierto es mínimo (de ahí los discutibles resultados). Sin embargo solo pegaré dos de ellos en esta ocasión. Los otros dos me niego a enseñarlos porque no se trata ya de que fueran flojos, sino además previsibles y vulgares. Y por ahí no paso ni conmigo mismo.
Por cierto, nuevamente a una de las finalistas de esta semana ha vuelto a serle esquiva la victoria pese a contar con el mejor relato desde mi punto de vista, tal y como ocurrió hace dos semanas. Pasad por la página del concurso para corroborarlo (o no).
El segundo fue una petición de mi hermano y mi calenturienta mente le dio una última vuelta de tuerca que lo hace tan rebuscado que pierde la gracia. Del primero me siento orgulloso, asi soy yo.
Tal vez sea mejor que se quede en casa. No es que quiera engañarme a mi mismo: Estoy deseando que salga. Cada vez que ella pisa la calle y sigo su recorrido a través la mirilla telescópica mis manos empiezan a temblar. Es la primera vez que me pasa. Veo su pelo rubio y me imagino que se gira un instante y me mira fijamente. Que me guiña un ojo. Que me ve y sabe que estoy aquí, aunque entonces mi trabajo se iría al traste. Pero hoy tal vez sea mejor que se quede en casa. No me gustan las órdenes que he recibido.
Tal vez sea mejor que se quede en casa. Sí, creo que tampoco se lo merecen. De acuerdo, son una panda de ignorantes, egoístas y desalmados, pero no sé si debo ser tan duro. Además, antes era más sencillo. Las plagas, la peste bubónica…incluso con aumentar un poco la temperatura del planeta bastaba. Ahora necesito a ese sujeto con una cepa virulenta del ébola que va a tomar un avión a Roma, y me siento tan cansado. Decididamente prefiero que no salga de su apartamento. Que se quede tosiendo en la cama. Quizás el año que viene derrita los polos. No saben lo duro que es ser Dios.


Joder, yo quería participar en la próxima pero la frase de inicio no me motiva nada…
Me quedo con el primero. Y de los ganadores de ésta semana, me quedo con el del adivino.
Yo acabo de enviar uno con la frase de esta semana. Me parece bastante difícil pero es muy estimulante tener una frase fija de partida.
el del adivino era el mejor con diferencia. mucha suerte esta semana, me mola como escribes.
entonces creo que todos estamos de acuerdo en que el del adivino era el mejor. La frase de comienzo de esta semana no es especialmente inspiradora, pero en parte ahí está la gracia del concurso. Ahora, a sacar un hueco en el currelo y preparar el microcuento a última hora, para no variar.
Interesantes estos dos enlaces acerca de talentos jóvenes y escritores de hoy. Mutantes me ha llegado como novedad interesante en el boletín de una librería al que estoy suscrita
http://www.solodelibros.es/28/11/2007/mutantes-narrativa-espanola-de-ultim
a-generacion-vvaa/
http://www.solodelibros.es/18/06/2007/la-luz-nueva-vicente-luis-mora/
Pues a mí me gusta más el de la iguana; de hecho me gusta ese relato. Creo que por una vez, los pondría en el orden en el que están, primero, segundo y tercero. El del adivino no me gusta nada. Qué cosas.
De los tuyos, también me gusta más el primero.
también prefiero el primero, el segundo es un poco con el piloto automático puesto, ¿no?
Totalmente
En el primera falta un “de” la mirilla…Y no me gusta la última frase. El resto sí. La idea es muy buena. El segundo tampoco me gusta demasiado.
De los ganadores el de la iguana era muy chulo. Aunque el de la pared también. Yo también sigo enviando, pero el “ya” de la última frase condicionó mucho el cuentecillo.
Tú sigue así que te acercas…Ya te digo que a mi con tu sirena me soprendiste muchísimo.
Soy algo más que el cuento de la sirena! – Dijo él indignado
Es coña. El ya de la frase era muy puñetero; en el relato que me han seleccionado le di una vuelta para obtener un cuento menos lastrado por la oración del comienzo.
Yuhu…Lo siento Troutman, a ti la sirena Splash te seguirá como a mi el niño pinchado, jajajaja… El “ya” era puñeterisimo, no conseguí darle vuelta para que encajase y a la vista está que no encajó. Pero da igual, escribir relatos es un placer.
Y es cierto, ahora te seguirán la sirena, motoristas asesinados y…
De verdad, muchísima suerte!