Reflexión sin título
5 06 2008La maldición del lector. La maldición del escritor.
Esta vida es inabarcable. Esto, en sí mismo, es una bendición y una frustración constante al mismo tiempo: Hace que aburrirse sea solamente cuestión de la falta de iniciativa, de querer hacerlo, pero también de que se nos escape entre los dedos. En el mundo del lector este hecho es flagrante.
Visualmente se me apareció ayer en la cabeza, es posible que influenciado por las páginas web que recomiendan autores en función de uno solo por afinidades de estilo o argumentos: Un libro famoso que hayamos leído es un punto gordo que está conectado por líneas gruesas a otros puntos un poco menos monstruosos que son el resto de sus obras. Éstas, a su vez, están conectadas por líneas más delgadas a puntos medianos que representan obras afines de escritores menos conocidos, que a su vez se interconectan con otros libros del autor y afines. En algunos casos se cerrará el bucle , formando una tupida tela de araña con las novelas cumbre de la historia humana. En otros se acabará llegando al final de este universo de papel, en los límites da la vista y el conocimiento de casi cualquier persona (que no sea el propio autor y su querida madre). Lo peor de todo este asunto es que cada uno de nosotros pasea por estas galaxias, andando sobre las líneas, con su antorcha iluminando los contornos, vislumbrando millones de caminos por recorrer y consciente de que todo ese espacio nunca será descubierto.
En el otro lado, sentado en un punto diminuto, probablemente espera un escritor intentando hacer señales de humo. Y lo peor de todo, pegándose codazos por un espacio casi inexistente con otros miles de juntaletras con ideas, intentando apartar las lorzas de los ciclópeos filósofos que no dejan nada sin hoyar. Buscando un hueco que no existe, conformándose con la esperanza de que un día pase un fulano con una antorcha y lo vea a él en primer lugar. Yo soy el auténtico.
Benditos el cine y la música. Gracias a la mayor dificultad, puramente financiera, de poder sacar adelante las creaciones, hacen que sea mucho más placentero y abarcable el completismo, y la búsqueda de vías no demasiado hoyadas, en cierto modo posible.
Y esta reflexión cae suavemente entre todo lo escrito, se deposita sobre bolas gigantes de saber y desaparece en el cosmos.
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Categorías : La vida, Literatura



En definitiva, nos encontramos ante un señor libro, absolutamente excesivo en todos los sentidos, parido como un niño sin huesos tras siete días sin acudir al baño, desagradable y amorfo. Algunos gustan de observar y analizar sus excrementos tras habérselos quitado de encima. Lo que a servidor le llama la atención es que tanta y tanta gente lo haya degustado. No es un libro fácil de leer, y lo único que lo entronca con la toda la caterva de Best-Sellers actuales es su tamaño. Soy capaz de aventurar que establecerá un récord en el ratio de libros comprados y no acabados en este país. Adorno de estanterías.

ZARABANDA



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