Enfermedades imaginarias. Capítulo 3

3 08 2005

una mano

Ella era rubia natural y muy blanca y una mínima exposición al sol la convertía en una brasa ardiendo que necesitaba 2 días de recuperación y litros de Aftersun. Al menos es lo que decía, aunque no era para tanto, no era albina, pero al menos le servía para rechazar cualquier excursión excesivamente larga a la playa. Tampoco se puede decir que le gustara la montaña, pero técnicamente era menos arriesgado que esas grandes extensiones de arena ardiendo, cuerpos aceitosos llenos de grasa, toallas de colores y del Pato Lucas (mejor de Piolín) y pequeños jirones de sombra. Ella tenía los ojos, por supuesto, azules. No le gustaba, si paseaban por el campo acercarse a los rios. Desde hace unos meses, se había enamorado definitivamente de Ander, después de todo el tiempo que llevaban juntos. Su actitud ligeramente distante y ligeramente ensimismada le hacía parecer un hombre imbuido en sus pensamientos. Un intelectual, en cierto modo. Un aire de solemnidad del que carecía, o al menos eso le pareció a ella, cuando se conocieron. Las personas cambian y la percepción sobre las personas también cambia, con el tiempo, con el poder, con miles de cosas, pero siempre con el tiempo.

Ander era moreno, de piel y de cabello, y se había comenzado a marear. Al rpincipio no se lo comentó, ya que la sensación desaparecía en uno u otro momento. Entonces, pensaba que al día siguiente todo sería distinto y el mareo remitiría. No. Al levantarse y caminar un rato la inestabilidad volvía, y con ella la intranquilidad, la ansiedad y los sudores fríos. No era capaz de concentrarse en el trabajo.

Ander se lo contó a ella, pero por supuesto no le dio gran importancia. Ander le contó que ya había ido una vez a urgencias y otra al médico de cabecera y que en ambos casos le habían realizado las típicas pruebas sensoriales (andar en línea recta, examen de los reflejos, el fondo de ojo, maniobras dedo-nariz…) y no habían descubierto nada. Ella le intentaba tranquilizar, con esas frases que no sirven para nada.

No es nada
No te vas a morir mañana
Son nervios

Y Ander pensaba

¿Cómo puedo estar seguro deque no es nada?
Y qué, me puedo morir pasado mañana!
Cuando empezó todo esto yo estaba tranquilo, estoy nervioso a raíz de lo que me pasa!

Una y otra vez hasta que el médico de cabecera accede a enviarle al neurólogo que le hace todas las pruebas físicas habidas y por haber y ante la cara de aprensión de Ander se muestra compasivo y le envía a hacer un TAC al hospital de 3 calles más abajo, al cabo de una semana. Semana en la que el rendimiento para la consultoría del pobre Ander no supera al de la colonia de hormigas que habita en la esquina del despacho cubiculado en el que habita, y que tienen la sana costumbre de atacar el tarro de azúcar que utilizan para endulzar el café insoportable de la máquina y morir empachadas. Más aún cuando empieza a notar la mejilla izquierda entumecida, lo cual achaca a esa posible amenaza, oscura, latente, que surge cada cierto tiempo y le hiela la sangre y le paraliza. Un tumor cerebral. Que le hace sentirse inestable y hormiguear la mejilla izquierda y doler el ojo izquierdo.

Finalmente se realiza el TAC craneal, tras el cual ruega, lora y suplica al operario que lo ha realizado que le diga si, por Dios, ve algo. Alguna mancha. Algún borroncillo. Mejor dicho, que le diga que, por el amor de Dios, NO ve nada. Pero no, hay que esperar una semana más.

Las hormigas siguen invadiendo el azúcar, aunque más de una se aventura, despistada, por las mesas y los biombos grises de los cubículos hasta morir aplastada bajo el dedo de Ander, que no ve nada porque no puede apartar los ojos de la pantalla de su ordenador hasta que consiga encontrar en Internet la evidencia de que efectivamente sus síntomas no se corresponden con un tumor cerebral, sino con la ansiedad. Ya va por la página 6 de los resultados de Google para los términos de búsqueda “mareos síntomas”. Algún día tiene que salir a la calle a fumarse un cigarro que le roba al de contabilidad ante un ataque de pánico al ver alguno de sus síntomas entre los de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob. Le tiemblan las manos y escribe al revés.

Ella le contaba que de pequeña había una mancha en la pared de la casa de veraneo en Santa Pola, Alicante, a la que solía ir con sus tíos, cuando sus padres se cansaban de darles vueltas por el monte, que parecía la cara de su abuelo materno, Isaías. Tenía mal genio, y en la imagen del muerte parecía estar mirando siempre hacia ella y su hermano cuando pasaban, con cara de desaprobación, ligeramente inclinada hacia abajo, y que sentía pánico al bajar las escaleras sola en la penumbra y tenía que subir corriendo sin mirar a la pared, aterida, rígida. Al final siempre miraba.

Un día que su hermano gemelo, Ander, arrancó el papel de la húmeda pared y lo lanzó por el hueco de la escalera. Nada del otro jueves, porque se solía dedicar a destrozar el empapelado de los rellanos y los entrepisos de manera sistemática cuando bajaban a por el pan, y cuando subían. la otra manoElla los recuerda, pero no siente que hubiera sentido nada en aquel momento, ni cuando por la tarde llamaron para comunicarles que Isaías había fallecido de un infarto. Le contaba que no solía ver a su abuelo en sus sueños, pero que seguía viéndole a él, a Ander, su novio, en el fondo de una poza, mientras Ander sólo puede pensar en que se nota un bulto en la zona izquierda de su cabeza.

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7 responses

3 08 2005
Blackstar

Ayyyyyy que soy un calco del pobre Ander!
Yo también hubiera buscado “mareos síntomas”, hasta ir descantando (o no), las 20.000 enfermedades neurológicas que podrían ser.

A ver como sigue el pobre Ander, que ya le he cogido cariño

Por cierto, como tarda en cargar a veces esta página

4 08 2005
Troutman

A mi la mierda de página esta me suele dar muchísimos problemas durante la noche. Muchos días no puedo actualizar porque se queda frita.
Esa es la razón que esgrimo, que me esgrimo a mi mismo ante tan poco comentario. Coño, aunque sea, si alguien pasa, que salude connio. O que me ponga a parir.

En fin, Blackstar, muchas gracias por la asiduidad y viva el corporativismo blogger!

4 08 2005
Kilgore

Ey! Que te leemos! Al menos yo sigo haciéndolo, pero no siempre tengo algo que comentar acerca del post.

4 08 2005
Troutman

Ya lo sé. Sólo quería dar un poco de lástima. Es cutre tener que recurrir a eso, pero a veces me siento sólo en mi blog. Es el truco de chantaje moral más sucio que existe, después de haberlo escrito me he sentido un puta rastrera

4 08 2005
total_13

Hey!

Que yo tambien te leo, aunque lo cierto es que no he prestado mucha atención a las vivencias de Ander, me gusta más lo que cuentas en “La vida”. Y además me siento orgulloso del margen de tus imagenes!!

4 08 2005
Nuala

Otra que te lee con asiduidad.

Hasta me he sentido identificada con Ander en la espera ansiosa y terrible de los resultados del TAC temiendo tener un tumor del tamaño de tu cráneo que te aplasta el cerebro.

4 08 2005
Troutman

Prometo no volver a uilizar ese sucio subterfugio para llamar vuestra atención.

Al pobre Ander, aunque a algun desalmado (winky, guió, mode ironic ON etc etc) no le importe, le que mucho que desufrí. Pero tendrá que esperar a que vuelva de vacaciones!

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