Diaro de Barquisimeto (9)

4 08 2005

Día 84+1 o parecido Intentando que Cher no me coma la oreja

6 letras

Después de una serie de gestiones, consigo una plaza en el vuelo de Air France y respiro. Las pulsaciones vuelven a 65 por minuto. En el trayecto hacia el aeropuerto pasamos por delante de una valla publicitaria de Comedores Compulsivos anónimos y siento un irrefrenable deseo de meterme un churrasco con yuca hervida y guasacaca a manta. En el aeropueto de Maiquetía, donde no hay una sola zona de fumadores, cada vez que piden atención por megafonía, yo entiendo:

Su adicción, por favor, el vuelo con destino…etc etc

He conseguido perder el miedo a volar, a base de, simplemente, hacerlo frecuentemente. Pero de todas maneras cada vez que el avión despega el morro sigo poniéndome nervioso y mentalmente resuena.

Sube
Sube
Sube
Vamos Cabrón
Sube

Y hasta que no se extingue la señal luminosa de los cinturones no me siento seguro. Y aun así tienes instante en los que el pánico, de una manera suave, te atrapa. Al menos ahora es un instante, y en seguida a pasado, a menos que las turbulencias conviertan el 747 en una batidora deslizándose por el Dragón Khan, ya que, aunque sabes que ningún avión se ha caído por ello, la consciencia de la muerte sigue ahí. Igual que al caminar por un paso un poco aéreo en los Pirineos.

Llevo conmigo un periódico que he cogido (halado, maldita sea) del suelo en la Terminal. Las esquelas son realmente excepcionales. Y los muertos, extraordinariamente jóvenes, muy indicativo de la situación del país:

Ismael Fulano “Condorito”

Condo, hoy hace tres años que te alejaron de tu familia, todavía tenemos presente el dolor y la tristeza de aquel inesperado día de tu partida, en ese momento tuvimos que derramar muchas lágrimas; cuando te quitaron la vida no pensaron el dolor tan grande que le dejaron a una madre. Te extrañamos mucho, nunca la ausencia es parte del olvido, siempre estás en nuestro pensamiento. No estás muerto. En cada vallenato que escuchamos estás presente, te seguiremos recordando.

Juan Carlos Mengano

Mi Gordo Bello, el más hermoso de los recuerdos tengo de ti…el no tenerte me da uninmenso dolor, créeme que mi deseo era el de ser felices juntos para toda la vida, así lo juramos un día; que sólo la muerte podría separarnos, y sólo así pudo ser esta realidad que vivo hoy y que me separa de ti…pero ruego a Dios que te tenga en su santa gloria, te haya perdonado todos tus pecados (…) Fuiste y serás Carlitos el mejor, el más serio, El Gordo más bello

“Mi Feo”

Cada día estás en nuestros recuerdos
Amándote como el primer día de tu nacimiento
Reinarás en nuestros corazones
Los deportistas como tú siempre serán bien recordados
Olvidarte nunca
Sabemos que estás en le reino de los cielos

Ricardo

Me siguió la muerte tras tu ausencia, tu aroma me lo trae el viento y no puedo escapar de mis tormentos, en mis sueños te extraño y mis lamentos los llevo al infinito del cielo para que me explique como poder vivir sin ti, sin escuchar tu voz y sin ver tu tierna sonrisa.
La muerte se presenta cada noche mientras no te tengo…
Me levanto cansada de esperar volver a ver tus fotos y recordar tu noble corazón, mi corazón.
Sólo tendrá sentido mi vida, si regresas a mis tristezas y vuelvas a sentir a esta rosa que fue tu madre, no dejes que la muerte visite mi morada, ven hijo mío que te espera mi alma desconsolada por tu ausencia, no permitas el olvido en mis versos, no permitas el olvido de tus hermanos, sólo permíteme llorarte aquí en mis viejos escritos que siempre serán tuyos…

Tu mamá

Todas tienen ese halo poético, místico y ligeramente ridículo, que las hace entrañables e, incluso, emocionantes. Más teniendo en cuenta, lo poco que cuenta una vida en Venezuela.

Ésta calle no está en Venezauela, ni las ventanas en el sueloDe todas maneras he aprendido a disfrutar de los vuelos. He de decir que se me hacen cortos. Leo compulsivamente, a veces incluso anoto cosas en mi libretilla (cada vez menos), veo alguna película infumable e innombrable (como siempre, en francés subtitulada al inglés, porque, para lo que hay que entender), disfruto de la comida pegajosa y recalentada, y me paseo a la parte trasera del avión para un refrigerio. Encuentros sexuales furtivos en los baños quedan descartados. Mientras estaba meando, el sumidero del inodoro a comenzado a emitir unos sonido de succión de lo más alarmantes he visualizado mis genitales siendo estirados y absorbidos por el agujero, llevándome a mi detrás.

He salido corriendo, después de dar al botón de Flush.

A mi lado se han sentado una mujer joven con pinta de despistada, israelí y una vieja Venezolana. Tras la tercera botella de vino antes siquiera de servir la cena, la señora le ha contado, resumida, su vida de emigrante en Suiza, Francia y España y su último viaje a Venezuela, de donde viene de hacerse un recauchutado completo. Lifting, nariz, labios, ojos y liposucción. Le dice al azafato que le haga el favor de refrigerar un gel que tiene que extenderse en la cara durante el vuelo. Cuando me levanto un momento al baño, después del rissoto de cartón que nos sirven, y que la momia Venezolana acompaña de otra botella de tinto francés de año, oigo como la israelí le pide encarecidamente al asistente de vuelo de vuelo que no le sirva más alcohol, que la está volviendo loca. Cuando vuelvo al asiento, la señora me engancha por banda y comienza una retahíla de su vida y milagros, que yo no puedo escuchar ya que no puedo apartar la vista de su piel extraordinariamente tirante, sus ojos enrojecidos y sus labios irregularmente abultados. Cuando comienza a describir los días que estuvo haciendo turismo en Bilbao, yo creo observar como su ojo derecho, con un manojo de venas más intrincado que el izquierdo, comienza a hincharse. Y uno de sus bultos del labio inferior a abultarse.

Pum Pum

Noto las palpitaciones de su corazón a través del labio. Pum Pum. Más grande. No puedo apartar la vista. Pum Pum. Oigo el sonido de plástico que se estira.

Aparece la israelita y se sienta en medio. Con un habil y raudo moviemieto me enfundo el discman y me hago el dormido. No quiero oir cuando reviente. Subo el volumen de Clutch a todo trapo.

Consigo adormecerme durante las 2 últimas horas del vuelo, cuando los ojos están ya agotados. Entonces sueño con encuentros y desencuentros. Imagino historias y desenlaces. También veo sexo a mansalva. Afortunadamente tengo la almohada que facilita Air France sobre el regazo.

Durante un vuelo te da tiempo a repasar grandes partes de tu vida, a pensamientos realmente lúcidos que se llevan las turbinas y olvidas para volver a creer que son nuevos en el siguiente vuelo.

Atardece y llegoEstamos aterrizando en Paris. Siento como se extienden los Flaps. Como viramos para enfilar la pista. Como sale el tren de aterrizaje. Pero no quiero abrir los ojos. No quiero abrir los ojos porque en mis ensoñaciones estoy repitiendo el diálogo que he memorizado hace unas horas, en la sala de espera de la puerta 14, de Primavera con una esquina rota de Benedetti. Yo soy Rolando, y la mujer de 6 letras es Graciela.

Y yo digo

– ¿Puedo hacerte una pregunta muy pero muy indiscreta?
– Podés. Y también puedo no contestarte
– De acuerdo
– Venga pues
– ¿Soñás con otros hombres?
– ¿Querés decir sueños amorosos?
– Sí
– ¿Te refieres a soñar dormida o a soñar despierta?
– A ambas cosas
– Cuando duermo no sueño con ningún hombre
– ¿Y despierta?
– Despierta sí sueño. Te vas a reir. Sueño con vos

Sonrío y tocamos tierra.

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