Nostalgia ajena

5 08 2005

Cortina de RothkoHe llegado a Soria acompañado de un amigo con el que me une una extraña relación. Ciudad pequeña, pueblo pequeño. Parece agradable. Allí he seguido el ritual de observación y juegos con un grupo de gente que no conocía, con los que he comprobado, como siempre, que es más fácil estrechar lazos con 3 copas de más.

Es absolutamente impagable, ni con Visa ni con MasterCard, escuchar historias sentados en la plaza del Tubo, con la cerveza en una mano (no pidas caña, te dicen, que aquí no la saben tirar, bueno, en Vitoria tampoco, en Madrid si que la tiran bien en algunos sitios, sí, te dicen) y un tenedor con una patata brava en la otra (son patatas caribe, te dicen, aunque hoy no están muy caribe, no pidas croquetas, te dicen, que son congeladas. Mañana Riñón a la plancha para desayunar). Ella cuenta que trabajó en su momento para la revista de Rodríguez Menéndez, en la que acabó por pura equivocación, sin saber donde se metía y en la cual se dedicaba a sacar los trapos sucios de los que le trocaban los cojones (Malena Gracia – PUTA, por ejemplo, mejor portada que las del Marca, añado). Les invitó, a ella y a su novio, a una fiesta en su casa, todo un derroche de millones pasado a través del cerebro de un hortera con flamencos en la cabeza. Con Zoo, como el de Michael Jackson, pero con Osos pardos de los de Verdad. Con una entrada del tamaño un campo de Balonmano con una jaula en la zona central y un tigre albino, disecado, dentro. Una habitación debe ser extremadamente grande para definir el medio de la misma como parte central. Con matones exhibiendo orgullosos, drogados, sudorosos, sus pistolas.

Escuchar más historias, de las cuales te interesan y otras no, y en las que no te interesan vagas un rato por tus pensamientos, vuelves a Portugal, al próximo viaje. Vuelves, porque has estado imaginando historias que ocurrirán en Coimbra, o en una playa del Algarbe, o en una esquina de Guimaraes, en la que hablo y hablo y ella habla y escucha y yo escucho y cruza un perro delante de nosotros, despacio, porque hace calor aunque está anocheciendo. Retomo la historia en el punto donde la dejé, un par de frases más atrás, como quien lee los libros sin marcador y recomienza unas frases más atrás hasta que caza el hilo de nuevo, sigo hablando y escuchando; alrededor el viento es cálido, las casas de ladrillo y la piel es anaranjada. Muy suave cuando nos cogemos de la mano. Ya hay penumbras, pero en la mesa de la terraza están hablando de juergas y borracheras y esto vuelve a ser interesante. Además no es de buena educación imaginarse las cosas que ocurren en la penumbra en una situación pública.

Yo había venido aquí a pasar un fin de semana tranquilo, sano y relajante.

El Sábado me vuelvo a levantar con resaca de cerveza y garrafón, a las 12, habiendo dormido menos de 6 horas. Juan le entró a todo lo que se movía y Nacho se quedaba dormido en los bares.

Ese día por la noche hemos quedado en un pueblillo cercano a Soria, en el que en invierno viven 7 familias y han organizado un conciertillo. El año pasado era Blues. Este año toca un grupo de Afro-Cuban-Jazz. Una excusa como otra cualquiera para tomarse unas cervecitas en buena compañía, comer de la enorme parrillada que han montado los lugareños (mucha, mucha, mucha panceta, y pan), pasar frío a principios de Agosto y ver como tus compañeros juegan con los niños del pueblo, que venden pulseras a 2 euros. Todos recuerdan las travesuras que tenían que hacer de pequeños para sacar dinero a sus padres, pero yo no tengo nada que contar. Yo quiero tener un hijo como yo.

Haca menos fro, pero me gusta esta foto pequeñitaAl día siguiente, en casa de una de las parejas del grupo, la gente se dedica a repasar las fotos, como una familia de vuelta de un viaje por Tailandia, de aquella maravillosa época que pasaron en la carrera. Una familia absolutamente ajena, porque no conozco a nadie de esa casa, sólo puedo imaginármelos, comparando, viendo que ahora están más calvos, más calvos, más arrugados y más serenos. Veo caras desconocidas junto a otras casi igual de desconocidas y todo el mundo comenta la inmensidad que han cambiado. Me pregunto cuántos quisieran volver a las fotografías, ser engullidos por ellas y volver a aquellos montes, aquellos bosques, aquellos momentos. Me pregunto si serán todos. No tengo la menor idea de cómo reaccionaré al ver mis fotos dentro de unos años, pese a que tengo la sensación de que no demasiado bien.

También aprovecho para realizar uno de los deportes voyeuristas que más disfruto, como es repasar la biblioteca de la gente, asintiendo y negando con la cabeza con aire de suficiencia.

Aterdecer mirando hacia arribaSubiendo el puerto de Piqueras, al atardecer, Juan dormido y yo tomando las curvas despacio, miro hacia algún lado y tengo, durante un instante muy largo, esa sensación extraña de que todo está en su sitio. Extraña, porque objetivamente no lo está estos días, pero por algo es una sensación.

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6 responses

8 08 2005
Blackstar

algo muy bueno que tienen los blogs es hacerte recordar sensaciones que casi has olvidado. Como la de un botellón en un parque cuando un amigo te está narrando la última batallita y tu sólo piensas en si esa noche te dirá algo o no, o si lo verás o no, si hay marcha atrás o si habrá un mañana.

Así que gracias

8 08 2005
Nuala

Pues gracias por expresar con las palabras adecuadas algo que he sentido a veces: “que todo está en su sitio”. Una sensación que te asalta de repente, te hace sentir feliz y que yo simplemente llamaba (copiando un pedazo de una canción de El último de la fila) “ese mar en calma que es la serenidad”.

16 08 2005
Gobo / Kar

hola

la verdad es que llegué a este blog desde riff, por lo que entiendo que eres un riffero, pero no recuerdo tu nick en el dichoso foro… pues nada, que estoy ahora en una fase voyeur y me meto en todo blog que me cruzo de quien creo me puede interesar… y te aseguro que el tuyo me lo pareció, si supiera de quien te tratas… nada más que comentar, que me ha gustado lo que he leído
un saludo!!

16 08 2005
Thanatos

Bienvenido a la tierra cybernética Mikel. Por Riff ya sé que estás de vuelta, ahora sólo resta que retomes tu trabajo. El de continuar el relato de fazañas en este blog, porque eso de hacer hornos no tiene la debida importancia.

Un abrazo.

16 08 2005
Troutman

Sr. Gobo, me resulta un tanto chocante que llegue a este blog a través de riff y no sepa quien soy, y más si respondo a los comentarios con mi propio nick!

Me alegro de que te guste, siempre es reconfortante. Y a las gracias, pues, de nada. También me alegro de ser un desenterrador de emociones. Ese es el objetivo no sólo de un blogger, sino especialmente de un escritor, en general. Digo yo. Así, que, qué coño, me encanta.

Los hornos están muy bien donde están y, por suerte, en Agosto no me darán mucha guerra, espero. Me queda una historia hipocondriaca que terminar y una ruta por Portugal que diseccionar.

Un abrazo a todos!

16 08 2005
Gobo / Kar

ya… memoria de pez, se le llama… hice clic sobre el link, pero mi manduca esperaba en la mesa, lo agrgué a amrcadores y cerré página… luego al volver, había olvidado el dueño

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