Un Sábado y un Domingo

24 10 2005

Una tienda con normas

SÁBADO

Mañana (Domingo) deberían montar un divisor de caudal para la mesa de carga, pero no ha llegado la tubería, por lo que deben posponerlo al próximo fin de semana. Entonces, me revolveré, patalearé, lloraré (en la más estricta intimidad de mi habitación del Hilton) amargamente, pero finalmente deberé estar presente. Traduciendo, a tomar por culo fin de semana y puente y cena y copas y puente. Si finalmente es así (sigo rezando a Chiquito de la Calzada para que un giro del destino me permita pillar el avión el miércoles) me parece que intentaré encontrar unos días de fiesta hacer turismo por el Salto del Ángel.

En un horno hace calor, fundamentalmente dentro, pero a veces también fuera. En la bóveda de éste estamos a 55ºC. El problema es que a veces pegan golpes de calor de hasta 80ºC que ríete tu del gordo que os jodía en la sauna. Ayer estuve midiendo temperaturas y me tuve que apartar cuando las gafas empezaron a quemarme y comenzaron los mareos. Juro que vi a Belcebú, que me dijo que allí dentro se estaba de puta madre, y que menudas juergas con Jimmy Hendrix, Sammy Davis Jr. y Errol Flynn.

Mami quiero volver, tengo clases de francés desde hace una semana y aún no conozo a mis compañeros, y lo que es peor, y más grave, y más importante, a mis compañeras. Mi taller de escritura, que se me va a olvidar escribir. Mis carreras, que ya me cansa hasta subir en ascensor.

DOMINGO

A mis dos compañeros que están aquí conmigo, no jefes, los han cambiado de hotel por falta de habitaciones en el Hilton (yo, como buen jeta, me busqué la vida para no moverme, ya ves que insolidario, pero quiero mi piscina y mi gym aunque no los use) y los mandan para la Hostería Obelisco, aquel lugar donde el ínclito supervisor de montaje, cuando salía a comprar tabaco al Tamunangue, volvía con la camarera bajo el brazo.

El supervisor del PLC, uno de los que se muda ahora allí, es un señor de Ondoarroa, bien rollizo, un gilipollas, por cierto, con pantalones azules y tirantes y andares de pingüino con hemorroides. Y es un gilipollas, pero creo que ya lo he dicho. Le gusta el buen yantar y el buen beber, pero todo con mucha pose y mucha prepotencia. De esos a los que les dices:

– El mejor Chuletón que he probado lo comí en el sitio A

Y te responde

– Bah, ninguno como el del sitio B (preferiblemente en Ondarroa, o cerca, y regentado por algún amiguísimo)

O bien

– Increíble, me dieron un vino tinto en Lufthansa verdaderamente bueno

Y te responde

– Bah, el que está bueno es el blanco

Pero luego, claro, no sabe qué vino es el Casillero del Diablo. ¡A nadie se le olvida ese nombre!

Bien. Pues se tira todo el rato preguntando por el puto Tamunangue, porque ya se conoce la historia. Pero me da que este supervisor es todo boquilla. El adúltero era de los que las mataba callando, aunque el muy imbécil lo ha ido largando después a todos, y ya lo sabe media oficina. Creo que su mujer es algo lerda en ese sentido porque, ya me contarás, en cuanto se iba un día a hacer turismo (ella), el adúltero (él) no perdía un segundo en llamar a su amorcito (amorsito) para practicar las artes amatorias sin cambiar siquiera de hotel. Con lo discretos que son los botones y camareros venezolanos.

No, lo que se dice discreción no tenía. Ni muchas luces.

De todos modos no debe ser muy recomendable ir al Tamunangue. A mi ya me pareció un local de mala muerte, con tipos malencarados en la sombra con pinta de tener un bulto en la espalda que no es un quiste sino que es metálico y hace pum pum. Ayer, cenando con dos de los instrumentistas locales, en la estación, comiendo arepitas, uno le dice al supervisor del PLC que si oye plomo en la calle se tire al suelo.

Un cachondo

Lo que ocurre es que sabes que es medio coña y medio en serio, porque el tipo te cuenta que a él le pegaron un tiro en la pierna, no sé muy bien si para robarle o porque le confundieron con algún otro indeseable. Ocurre que al hombre no le entiendo muy bien. Me ha comentado que si hay partido de béisbol un día de éstos, me lleva a ver a los Cardenales de Barquisimeto.

Ahora me piro, saleroso, al Aragüeney, a ver qué nos ponen de comer. Y luego siesta, que ya está bien de hacer el memo trabajando un Domingo.

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2 responses

24 10 2005
Blackstar

Particularmente, esa es la razón por la que decidi no hacerme ingeniera ni tener que montar hornos, el calor. Ya me habrían enviado a España repatriada. Joder, si creo que la sauna está a 60º y aguantas 10 minutos!

Pregunta … ¿crees que la posibilidad de una isla del Houellebecq será tan bueno como lo pinta la crítica?

ánimo de cara al fin de semana!

25 10 2005
Troutman

Pues la verdad es que me he entrado por tí de que se iba a publicar. Tengo que robarle el Qué leer a mi madre alguna vez. Se puede esperar cualquier cosa, pero espero que no siga la línea de Plataforma, no por lo controvertido, sino por las infumables partes de descripción de una agencia de viajes que contenía.

Hay que ver la parte buena, tiempo espléndido, mantengo mi moreno (mi no-blanco lechoso) trabajando y tengo sauna gratis.

Desde luego, eres rápida poniendo comentarios. No veas cómo se agradece

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