21 calcetines

15 11 2005

Utilitarios

Hace bastante calor aquí. El Lunes me congelaba y tuve que poner mi calefactor a tope intentando compaginar la posición de cara al ordenador y de cara al radiador para mantener mi temperatura corporal uniformo por ambos costados, y hoy me suda el cuello de la camisa. Eso ha conseguido que me abstraiga de mi trabajo durante una hora, deliberadamente, y me ponga a escribir, porque hoy, queridos hermanos, estoy de mala hostia.

Puede ser porque el día ha sido gris. Oscuro y desagradable, ni siquiera hacía el frío suficiente para levantarle las cejas a uno. La lavadora me ha tragado un calcetín. Nunca he creído en esa leyenda urbana, del mismo modo que no me trago que haya caimanes en las alcantarillas o las películas porno del canal plus, tristemente evacuado a la televisión por cable para desgracia de palilleros de ojos encogidos, se vieran correctamente con una sábana delante de la pantalla, pero me veo obligado a sucumbir a los hechos.

En mi última colada metí una única pareja de calcetines y salió un solitario cubrepiés. Repasé manualmente todo el tambor, pero nada. Sé que Ander no se come los calcetines ajenos. Podría, pero creo que es demasiado escrupuloso para ello. Por lo tanto solo queda la posibilidad de que ese pobre Kalenji, comprado por cuatro perras en una oferta de 3 por 2 en el Decatlón (yo lo pongo con acento y sin h intercalada porque soy así de castizo, no por el corrector ortográfico del Word, quede constancia) haya ido a parar al infierno de los calcetines sucios. Aunque espero que tuviera la oportunidad de rebozarse en jabón y agua antes de partir, ya sea un poquito.

Así las cosas, quizás tenga razón mi madre, y las lavadoras también se traguen los calzoncillos (que irían a parar a un infierno especialmente guarro y escatológico) y las camisetas interiores (éstas, a un averno de ríos de sudor y olor a vestuario después de un partido de Rugby). También puede ser un complot de las compañías textiles para mantener activo el mercado de la ropa interior masculina, pues de la femenina nunca he tenido noticia de su extravío.

El calcetín, que era blanco como todo calcetín deportivo que se precio, había sufrido el Sábado, al igual que su hermano, 21 kilómetros y pico de tortura, durante hora y 3 cuartos en las carreteras de la Rioja Alavesa, en una montaña bielorrusa rompe piernas con 300 metros de desnivel que se hacía llamar (y se hará llamar el año que viene en su tercera edición) Media Maratón (también sin h intercalada) de los Vinos De Euskadi. He sufrido por su culpa, y de la falta de entrenamiento, unas tremendas agujetas cuya duración a superado la semana. Pero es que con la inscripción regalaban 1 botella de vino, una de aceite de oliva Virgen Extra y visita a una bodega. Con eso, unas patatas a la Riojana, unas chuletillas y una buena cena, no hay Vasco, y menos servidor, que se resista. Aun siendo el peaje tener que andar durante 2 días como chiquito de la Calzada pisando alfileres.

La bajada hasta Elciego, donde Marqués del Riscal sigue ultimando un mini-Guggenheim de juguete y retazos de colores violáceos (y retrogusto a roble, supongo), la hice con una pareja de amigos, adictos a la cola y el coche escoba (por necesidad física, no por afición, se comprende) pero al comenzar a subir, ya con 8 kilómetros en las piernas, me crecí. Me empecé a gustar. Me vine arriba. Así que, venga, a pasar a todo Cristo, que tampoco eran muchos, ni muy espigados. Me puse mano a mano con un hombre parlanchín, con gorra y pantalones de ciclista, y ahí ya no puedes parar. Desde aquí quiero agradecer a los organizadores de la carrera por incluir esa cuesta de medio kilómetro entre el 20 y el 21, justo antes de la meta. Mis piernas, mis gemelos, mi rótula izquierda y mi dedo anular también se lo agradecen. Con cariño, que al fin y al cabo yo me lo busco.

2 colores, amarilloAl llegar a la meta mi compañero desconocido de fatigas me dio la mano. Me llamo Oscar. Yo Mikel. ¿Nos vemos en la próxima no? ¿Cuál va a ser? La Santurce-Bilbao. Yo también voy. Venga nos vemos. Luego descubrí en la lista de llegada que se llama Andoni. Lo que es peor, seguro que cuando llegamos me lo dijo, pero yo oí Oscar, otro día me lo hago mirar.

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6 responses

15 11 2005
Blackstar

Creo que esta noche tendré pesadillas con calcetines que desaparecen. Me imagino al calcetín con el puto payaso de IT: “Aquí todos flotan…”

Correr. Tengo mono de correr. Y es que correr en la cinta no es lo mismo. El verano me ahogo corriendo en el exterior. Ahora que llega el frío ya tengo ganas, pero tengo que entrenar. El profesor de spinning nos ha dicho hoy que tenemos que comprarnos un pulsómetro. Lo usaré para correr.

El Marqués de Riscal no es un vino?

15 11 2005
Riddle

Joder, envidio que puedas mantener semejante nivel de footing. Para esto de correr soy un verdadero negado, y eso que no estoy en edad de realizar esta afirmación.

Lo del calcetín es genial. Idóneo para un relato obsesivo-paranoico.

Saludos!

16 11 2005
Nuala

Ufff, pues a mí nunca me ha gustado correr. Desde que me rompí estúpidamente un dedo del pie con 13 años que le he perdido el gusto. Una amiga mía que hacía atletismo me decía que desde entonces yo corría raro, como si me costara y lo hiciera a saltitos de gacela. Y me cuesta, me da la misma impresión que cuando en un sueño quieres avanzar pero tus piernas no se mueven como querrías. Mi elemento debe ser el agua…

Por cierto, a mí la lavadora también me devora calcetines. Y tangas. Muchos tangas desaparecen para siempre. ¿Irán al cielo de los tangas, un sitio lúbrico y sensual vedado a los sucios calzoncillos y a los calcetines apestosos?

16 11 2005
Troutman

Marques del Riscal es, efectivamente, el nombre de una bodega y un vino de bastante nivel, así en genral. En Elciego están acabando un cacareado proyecto de Frank Gehry, muy de su estilo, que consiste en un hotel adosado al complejo bodeguero. En la página del pueblo http://www.elciego.com/elciego/gehry_riscal.htm
puedes encontrar más información a propósito de este proyecto, que por lo que vi al pasar fugazmente por delante, está bastante avanzado.

18 11 2005
Blackstar

Gracias por el enlace, ayer le estuve preguntando a mi padre y sabía perfectamente que “Elciego” está en la Rioja Alavesa y muy cerca de Logroño. Y yo que no tenía ni idea.

Tengo muchas ganas, a pesar de que la gente siempre habla de lo poco que vale el contenido, de visitar el Guggenheim, aunque sólo sea por su arquitectura.

18 11 2005
Troutman

Ya estais tardando, que Bilbao es la hostia, joder. Y los contenidos del Guggen, por otra parte, suelen ser como poco, interesantes. Eso sí, de contenido limitado por el espacio. Ahora mismo una interesante exposición sobre arquiescultura.

http://www.guggenheim-bilbao.es/caste/exposiciones/las_exposiciones.htm

Mi padre es [i]amigo[/i] del museo y me suele decir lo que ha estado viendo. Yo pienso, tengo que pegarme un garbeo por allí. al final siempre se me pasa.

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