De compras por Singapore, primera parte

4 05 2006

Un canal en Bruselas

En capítulos anteriores:

Cómo empezó todo

En este capítulo:

Imanol, Goiko y sevidor estamos pasnado el día en Singapur, para ahorrarles 200 euros a nuestras respectivas empresas al volar con 4 días en medio, en lugar de 3. Si es que solo miramos por el bien de nuestras empresas…

DOMINGO, 00:00 en la terraza de un restaurante de Boat Quay

Goiko tiene capricho de karramarro, así que hemos venido a la zona de restaurantes más turística de Singapur, a la orilla del río, por el que pasan embarcaciones de recreo que son el equivalente a los autobuses sin techo de vistas panorámicas de Madrid o Londres, y rodeada de rascacielos iluminados en azul. La primera oriental que nos asalta para que probemos su carta, gana. No somos muy exigentes. Pedimos ostras del tamaño de 2 puños, que no pienso probar, nasi goreng, pato y cangrejazo al vapor y al vino chino. Dejamos escoger la bebida al caprichoso, y nos ventilamos 2 botellas de ENATE (a 56 dólares Singapurenses cada) junto con otro par de jarras de cerveza. El cangrejo es radioactívamente grande. Incumple las normas aquellas de las esencias y los tarros pequeños. De todos modos, conozco a más de uno que juraría que los minúsculos bueyes de aquí son mucho mejores, precisamente por su tamaño, o quizás por su label, aunque luego resulten ser marroquíes.

Nos refugiamos de la lluvia en un café en el que solo hay adolescentes tomando cervezas compradas en otro lado. No me preguntes por qué, pero Imanol saca 3 tés de menta y un trozo de tarta. A mi me da igual porque ya estoy lo suficientemente borracho.

Finalizamos la noche en un club de Jazz en un segundo piso. La cantante y pianista nos saluda. Escuálida y con un sombrero ladeado. Tenemos pinta de ser de Singapur de toda la (puta) vida. Imanol se pregunta si los orientales sienten cuando tocan Jazz o es una simple pose. Yo creo que si alguien puede sentir un standard jazzístico, ése será chino sin contaminar. Aquí sería una simple impostura irónica digna de aparecer en el Primavera Sound.

APUNTE: En la travesía, también conocida como trasbordo, también conocida como los 100 metros lisos de Charles de Gaulle, entre el Vuelo de Bilbao y el que nos lleva a Singapur, a Goiko le da un ataque de estornudos. Imanol recuerda una anécdota de su difunto padre, que sufría fotofobia y que, ante cambios bruscos de iluminación, se ponía a estornudar como un poseso. Conduciendo su coche, con Imanol detrás, atravesaron un túnel. El padre abrió la ventanilla para poder estornudar a gusto e Imanol vio pasar la dentadura postiza dando brincos por la carretera.

DOMINGO: 11:00 en el hall del Hotel Holiday Inn Parkview

Tengo una ligera resaca. La culpa, de la última cerveza. Imanol llama a Susana, la misteriosa mujer de Vitoria. Ella le comenta que está de visita un amigo, pero que no tienen inconveniente en ir a comer. Nosotros nos vamos hacia Sim Lim Tower, el centro comercial de la tecnología dentro del centro comercial que es Singapur. Imanol quiere mirar una cámara de fotos para su hermano y un iPOD para su mujer. Goiko quiere trastear con toda lesas mariconadas que tanto le gustan. Yo quiero fundirme todo mi dinero, pero en ropa.

DOMINGO: 12:00 en el último piso de Sim Lim Tower

La mujer de 6 letras, al fondoMientras paseamos recibimos un mensaje de Susana, citándonos para ir a comer junto al ascensor del mall. Goiko se hace con un iPOD de 60 Gigas perdido en la tienda a riesgo de ser azotado hasta la muerte (lo menos). Yo huyo por la mala conciencia e Imanol aguanta como un titán sin confesar, pese a que llega a tener erupciones por el mal rato. Se pasan media hora de reloj dentro de la tienda, con el objeto del crimen en la mariconera de Goiko, mirando diferentes iPOD-nano, sus fundas, sus accesorios, sus condones y si existe un altar apple en el que quemar incienso para el dichoso aparatejo. Yo observo desde fuera escuchando, para variar, el Panopticon de Isis. Agito mi cabeza y enseño mis calzoncillos a turistas con los cuellos cocidos y orientales mega-fashion. Después veremos que el iPOD tiene un capítulo de la segunda temporada de perdidos dentro. El quinto. Le regalo mi funda negra, símbolo del crimen y la corrupción personal, a Goiko para su nuevo y fraudulento iPOD, y yo me compro una estilizada funda rosa, símbolo del mariconeo y el pijerío puro. Bajamos y nos encontramos con Susana, acompañada de su marido, Jaizki y un amigo, Raúl. No confundir con el jugador de fútbol. 6 personas que no se conocen de nada, pero yo ya me he acostumbrado a estas situaciones gracias al maravilloso mundo de internet. Sugieren ir a comer a Little India, a unos minutos de donde nos encontramos, aunque en el restaurante no tienen cerveza.

APUNTE: ¿Si la palabra té, cuando se refiere a la infusión, va acentuada con el fin de diferenciarla de te, ocurre lo mismo con el plural?

APUNTE: Antes de la siguiente entrada, dejo aquí el enlace del blog de la pareja ex-residente en Singapur porque
a) Es un blog estupendo con unas fotos estupendas estupendísimas
b) Dichas fotos dan una visión magnífica de la zona

EnTren.ando

Última nota: Cómo habrás podido comprobar, observador y puntilloso lector, las fotos no corresponden a la bella y limpia ciudad de Singapur, por el simple hecho de que escribo esto desde la casa de mis padres, donde sólo tengo a mano lo que hay en la tarjeta de memoria de mi cámara. O sea, fotos de Bélgico. Y además me gustan las fotos, qué coño.

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4 responses

4 05 2006
Claraboya

La incognita del té:
¡Hasta el diccionario de la R.A.E. escurre el bulto! No dice nada al respecto, pero el Oráculo de la Información Fidedigna, es decir, Internet, dice que cree que el acento sigue siendo necesario en el plural de “té” para diferenciar dicha palabra, del sustantivo “tes”, referido al plural de la letra “t”. Después de esta respuesta (en mi defensa diré que en realidad no es estrictmente mía, sino de unos cibernautas que ya se perdieron hace meses en estas disquisiciones y otras como: ¿el plural de te puede ser además de “tés”, “teces”?) me he ganado el destierro de tu blog para siempre, lo sé, pero es que me pierden las palabras y no puedo evitar hablar de ellas.

¿Por qué a la gente le da por mangar cosas cuando está en el extranjero? Y peor aún, ¿por que eligen hacerlo en países donde las penas son tan desproporcionadas?

5 05 2006
Powder

El otro dia alguien me dijo que eras un poco pijo.
Después de leer tus aventuras con las fundas del Ipod no me queda más remedio que darle un poco la razón. Además tu eres el primero en reconocerlo un poco no?
En cualquier caso solo es un matiz.
Abrazos.

5 05 2006
Nuala

¡Osti, el altar al iPod, cómo mola!

Ahora tu iPod hace jego con el mío, que ya venía rosa de fábrica. Nos quemaremos en el infierno del pijerío y de los amantes de las maquinitas fashion. Y encima tú estarás en el apartado gay friendly.

8 05 2006
Blackstar

A mi lo de las fundas me da igual, me he quedado conmocionada por el cangrejo gigante y los bueyes enanos. Tengo fobia a los cangrejos, así que uno que parezca afectado por la radiación de Chernobill haría que tuviese que comer en una mesa separada.
No tengo tiempo de buscar lo que es el karramarro, ni lo que significa nasi goreng (intuyo que algo para expresar disgusto), pero lo haré.

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