Día 2 (cont.) Premontaje

27 10 2006

Obsesión

Efectivamente, empieza a llover, y parece haber millones de sapos escupidores escupiendo desde el cielo. Nos quedamos bajo una de las naves esperando a que escampe, o al menos que la fuerza de la lluvia cese, porque es poco común ver semejantes trombas. Sin embargo, en Malasia, en época de lluvias, no solo parece que es algo habitual sino que además, como podemos comprobar, de larga duración. La tormenta no amaine en al menos dos horas, durante la que observamos la fuerza del agua y del viento. En el techo de la nave hay una capa de ceniza blanca adherida que, con las inclemencias, se va desprendiendo y cae suavemente sobre nosotros. Nieva.

Cuando por fin podemos desplazarnos hasta el coche (aún con la lluvia calándonos hasta los huesos, lo cual tampoco es desagradable cuando la temperatura es de 30ºC y el agua parece salida de una ducha tibia de la mañana) vemos que está hundido 20 centímetros en el agua en su parte delantera. Nuestro nuevo Proton Wira fabricado en Malasia con su volante a la izquierda. Así que hay que seguir mojándose. Es de noche y las carreteras del polígono están poco iluminadas. En un cruce en el que todo el mundo gira a su izquierda, nosotros seguimos de frente. Sabemos que no es la dirección correcta, pero es complicado dar la vuelta ya que el tráfico en la dirección contraria está muy congestionado, por no decir que está parado, y no hay una entrada para girar. Sigue diluviando y las aceras están repletas de gente andando, corriendo. Mujeres con pañuelo a la cabeza descazas sobre hormigón embarrado y hombres sobre diminutas motos con un los chubasqueros puestos del revés, todos saliendo de las fábricas. Todos calados hasta los huesos. Seguimos por esa misma carretera, hacia delante (hacia atrás) hasta llegar al final, donde se encuentran las puertas de otra fábrica cuyos portones siguen escupiendo automóviles. De ahí deben venir todos. Por fin, damos la vuelta y nos ponemos a la cola. Montador 1 no ve nada entre la condensación del agua por el calor, las gotas de lluvia sobre el retrovisor y los nervios de conducir por el lado que no es e ir siempre pegado al bordillo. A veces he temido por las mujeres que cruzaban la carretera a lo loco, al más puro estilo Egipcio pero en civilizado. Con hijab o con shari, o con vaqueros.

ociososTras un buen atasco, conseguimos llegar al hotel y subir al sexto piso donde se encuentra el aparcamiento de nuestro hotel. Al cerrar el coche con el mando a distancia Montador1 se equivoca de botón y salta la alarma, y no somos capaces de apagarla durante al menos dos minutos. Maldito Proton. Cuando acaba, nos partimos de risa.

Como el día anterior, bajamos al restaurante pero sigue cerrado, y sustituimos la cena, nuevamente, por dos baldes de cerveza Tigre mientras las 3 filipinas nos deleitan con sus voces de karaokes entonando cancioncillas de todos los tiempos, sus presentaciones dando la mano a todo el bar y haciendo la pelota (incluso se acuerdan de nuestros nombres; yo soy, por supuesto, Miguel), sus aperitivos estilo malayos que repiten como el ajo (no recomendado comer más de 3 cuencos, palabrita del niño Jesús), su occidental con botella de Jack Daniels en la barra, y sus escasos chinos, perdidos imagino, con ganas de borrachera. La teclista filipina parece más arrimada, si cabe, al occidental del Jack Daniels. Nosotros nos acabamos nuestras cervezas, hablamos de aviones y de coches y de salir por la noche, y nos vamos a dormir, no sin antes pedir cuatro botellas de agua. Hoy no nos pillan.

P.S: Un apunte: La profesora del taller, en la última clase antes de salir hacia Malasia, comentó que le resultaba curioso como todo el mundo utilizaba SIEMPRE el adjetivo “pequeño” en sus relatos, incluso aunque no viniese a cuento. Me he acordado al escribir sobre lo pequeñas que son las motos de los malayos. Muchas motos, un problema nacional a que causan muchos muertos en accidentes de tráfico.

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2 responses

27 10 2006
Blackstar

La gripe del pollo!! Espero que cuando regreses a España no comiences a imaginarte los síntomas. He tenido que mirar quien era Michael Owen, levemente recordaba que era deportista.

Me parece graciosa la manera de decir taxi. Tecsi, tecsi!!! Te has dado cuenta de lo que has puesto en la entrada anterior? “le he menadazo mails” (al señor Sim). Imagino que has querido escribir “mandado”, pero parece que le hayas “amenazado”, lo cual, dada su descripción, no sería descabellado, ya que me sugiere un punto retorcido.

Espero que sobrevivas a las lluvias, los karaokes, los aperitivos (pican, dan una sed inmensa, empachan?), al “Deepavali” (no te lo pierdas aunque no te acompañe montador1) y a la conducción por la izquierda. Telita.

Un abrazo y sigue mándando la crónica de tus días de gloria, cuando tu maldito blog me deje, como ahora, podré leerlas.

27 10 2006
Dracma

¿Pero es real el restaurante de tu hotel?¿Lo has visto alguna vez abierto? Porque empiezo a pensar que es un espejismo causado por los cubos llenos de cervezas y los aperitivos orientales picantes y psicotrópicos y la musica de las filipinas que por cierto me caen de un mal, Miguel, que no veas…grrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Me encantaría probar una vez en la vida una ducha de lluvia caliente de 30 º…tiene que ser una sensación agradable, al menos durante cinco minutos y si luego puedes ir al hotel a ducharte de verdad, claro, imagino que tu estás harto de una cada día y sin poder elegir cunado ni donde.

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