Montaje. Día 6

16 11 2006

¡Fiesta!

Hoy es el primer día de Hari Raya Aidlfitri, pero no han vuelto a colocar el cartel de felicitación que se despegó de su sujeción de velcro en la recepción del hotel. Comienza la rutina. Después de los primeros días de adaptación, que son necesarios incluso cuando no es la primera vez que visitas el país, todo empieza a seguir unas pautas. En la fábrica casi no hay movimiento, solamente alrededor de nuestro horno y el de la competencia, imagino, ya que este último se encuentra bastante lejos dentro de la planta. Las interminables filas de motocicletas de la entrada bajo los toldos de Uralita están prácticamente vacías, y ahí muy pocos Protones aparcados en la entrada. Las grúas del campo de chatarra están paradas, como insectos gigantes y congelados, entre las montañas marcianas de pedazos oxidados de metal, ordenados por montículos de piezas del mismo tamaño. Casi no hay ruido.

Al mediodía parece Mr. Lau para comer con nosotros en el chiringuito al aire libre. Junto a su coche hay aparcado otro que es completamente rojo y está cubierto de publicidad y de señas identificativas del Manchester United. El Sr. Lau viene desde Kuala Lumpur en visita relámpago, y no podrá darnos una vuelta por la noche de Georgetown. Me promete que la próxima semana se llevará a Montador1 y Montador2 de cena. Montador2 me comunica por teléfono que ha perdido la conexión en París y que tiene que quedarse todo un día allí, en un hotel cerca de Eurodisney. Ya en el restaurante la comunidad china se ríe mucho, especialmente con las camareras. Mientras, Montador1 se encuentra en el ciclo hibernación como siempre hace durante las comidas y las conversaciones ajenas en inglés. La jefa de las camareras es la que más se ríe; todos se carcajean y a veces se dan golpes en el hombro. Ella me recuerda a alguna actriz española, pero soy incapaz de recordar quién. Alguna de ésas pizpiretas y poco agraciadas, que, bien pensado, no son tantas. El supervisor de la competencia parece serio. Escucho mientras relata la cantidad de pedidos de hornos que han tenido este año y vende un poco su moto. Rezo porque no me pregunten a mí, y afortunadamente pasan a hablar de incentivos por productividad y jubilaciones anticipadas antes de que sea mi turno.

De regreso a la fábrica con Mr. Lau nos cuenta que es fan de Schumacher, pero creo que Montador1, exultante con la victoria de Alonso, no le ha escuchado. El ciclo hibernación suele durar hasta bien entrada la tarde.

MiedoDurante ésa tarde, le pido a Montador1 que me explique, por encima, qué hay en los armarios eléctricos de la instalación. Me enseña los viejos, en los que está el arrancador del ventilador principal, y me cuenta que no tiene protecciones y las tres fases están al aire. Que si tocáramos una de esas 3 barras nos freiríamos. En los armarios actuales todo está bien protegido, pero antes la vida no valía tanto. Mientras sale del sótano donde estamos me quedo mirando fijamente las tres barras, visualizando mi mano acercándose a ellas. Uno de esos momentos en que todo alrededor se queda en silencio y casi te mareas. La puerta de emergencia del avión a 37.000 pies de altura. El barranco junto a la carretera. Un segundo después estoy fuera.

No sé que demonios hay en los alrededores de la sala eléctrica, pero huele endemoniadamente mal. A vómitos y a diarrea, y eso no es muy normal en una fábrica, por desagradable que suela ser el olor. Estoy seguro de que no es durian, la que aquí denominan “Queen of Fruits”. Este fruto con forma redondeada, del tamaño de un melón pequeño, verde espinoso, guarda dentro dos pedazos de carne amarilla que huelen a podrido y saben parecido, aunque con un toque afrutado. Su olor es extremadamente penetrante y muy difícil de quitar, por lo que en la mayoría de los lugares públicos está explícitamente prohibido introducir durian, incluyendo nuestro hotel e incluso nuestro querido Proton, en el que su posesión en el interior del vehículo está penada con 90 RM de multa. ¿Cuál es la razón para comer esta fruta entonces? Según parece, el olor proviene de algún tipo de fermentación que se produce en su interior, con lo que esa maloliente carne amarillenta contiene un cierto grado alcohólico. El Islam prohíbe beber alcohol, pero no dice nada de comerlo. Yo casi me inclino más a pensar que es una costumbre parecida a la de fumar o beber cerveza, cuyo aroma es desagradable hasta que te acostumbras. De todos modos, no sé hasta qué punto es cierto, y lo cierto es que no he visto muchas personas degustando durian últimamente.

Al volver al garaje del hotel, tenemos que subir hasta la sexta planta con el coche en una rampa en espiral. Montador1 dice que en Japón hacen carreras en este tipo de rampas en las que los automóviles suben constantemente derrapando.

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5 responses

16 11 2006
Dracma

¡Oi oi, que alegría oir que el Sr. Cuatro y sus check ins are back¡ Mucho mejor que el Sr. Sim y su afán ahorrador.

Después de tu descripción dan unas ganas de comer Durian… Es que lo tiene todo, huele mal, sabe mal y te multan por comerlo en publico..lo único positivo es su efecto tóxico y me inclino a pensar, sin haberme documentado y sin base alguna que tratar de enborracharse comiéndo la “Queen of Fruits” es como prentender coger un pedal a base de tarta al “güiski”

16 11 2006
Troutman

O a base de Springo.

donde digo acostumbrarse al sabor del tabaco o la cerveza, me vale el wasabi o el jengibre marinado.

16 11 2006
Dracma

Puagg, para mi es como comer colonia.

22 11 2006
Ana

Yo, como buena nuera que soy, tuve que probar todas esas frutas “raras” cuando los padres de mi novio me invitaron por primera vez a su casa… Y el durian tras el primer mordisco parecía que estaba hasta rico, pero una vez que me llegó al estómago era como una piedra… No hubo segundo mordisco. Para mí es como una docena de melocotones que dejas al sol de Madrid en agosto durante 10 días, y una vez que pudran te lo intentas comer. Luego está el mangosteen,la dragonfruit (muy guapa) el rambutan (que parecen erizos de mar pero de colores), jackfruit, longan, lichi (este dicen que es pa los blancos, yo creo que es el que más “normal” nos parece, y de hecho ya los venden hasta en el super de mi pueblo en Asturias)… Podéis buscar en Google, en “imágenes” y veréis fotos de todas. Las hay que parecen flores. Sigo con mi invitación para que vengáis a París: podemos encontrar todas esas frutas en el barrio chino (de hecho creo recordar que a Troutman lo llevé a una de esas tiendas), y a los asiáticos pegándose casi por los durian. Hombre-trucha, haz una foto a la seNal de prohibido comer durian, que están simpáticas. Ah, la historia del profesor de piano no habia pillao lo de que era ciego hasta leer los comentarios, a mí hay que decírmelo más directamente… Qué pena de lectora, porque cuando lo releí sabiéndolo es verdad que está muy bien; das varios datos en los que no me había fijado la primera vez.

23 11 2006
Troutman

En el hotel tampoco se podía meter mangosteen. La dragonfruit no tengo el gusto de conocerla, pero me interesa. desde luego eres una nuera con un par. Sobre lo de la visita, te mando un e-mail.

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