Una de miedo

26 12 2006

Marchando una de cielo de las que me gustan

“Quite an experience to live in fear, isn’t it? That’s what it is to be a slave.”

Todo puede explicarse según las teorías evolutivas, especialmente el comportamiento humano. Aunque el comportamiento humano se puede explicar con la teoría que prácticamente a uno le de la gana. La cuestión es que el miedo es un mecanismo de defensa ancestral, una artimaña del cerebro animal para favorecer la supervivencia, para perpetuar la especie. Así, ahora somos seres razonables y no lemmings. La contrapartida en una sociedad ya evolucionada es la angustia. Que es algo que me afecta a mí de una manera muy directa no es ninguna novedad que vaya a mostrar en esta entrada. ¿Pero realmente tiene algún sentido el miedo como tal en una sociedad como la actual?. Vamos por partes, pero ya de antemano comentaré que voy a plantear una teoría que seguramente algún biólogo barra filósofo, o centenares de ellos, hayan estudiado con anterioridad. Ya que no puedo citarlos, que quede constancia de que me gustaría.

Las actividades fisiológicas que provoca de manera automática el miedo son bien conocidas, propiciadas por el simpático sistema simpático, y todas están enfocadas a permitir una reacción de huida o lucha inmediatas, a saber: incremento en el ritmo cardiaco y en la fuerza del latido del cardiaco, cambio en el flujo sanguíneo (la sangre se retira de los vasos sanguíneos de la piel, de los dedos de las manos y de los pies, y se dirige a los grandes músculos, incremento en la velocidad y profundidad de la respiración, mayor sudoración. Y todo esto es muy útil cuando un león se dirige hacia nosotros, o bien un mormón armado con una Biblia, pero existen multitud de situaciones, incluyendo pajas mentales, ante las que esta respuesta lo único que hacen es retroalimentar el terror. Si añadimos que las propias consecuencias somáticas del exceso de adrenalina pueden ser causa de dicho miedo llegamos a una retroalimentación de lo más graciosa. Ya tenemos un síndrome de angustia, o un puro ataque de ansiedad.

Más cielo

La cuestión es que hemos llegado a un punto en nuestra especie, al menos en el mundo occidental acomodado que conocemos, en que estas reacciones fisiológicas crean más problemas que los que resuelven. Mi conclusión estúpida de la semana es que los cambios en el entorno, en nuestro entorno, han sido demasiado rápidos para poder adaptarnos a ellos, con lo que nos acabamos encontrando en la actualidad con vestigios genéticos del pasado que son mucho más incómodos que una cola o unas orejas más grandes. Porque, ¿Qué necesidad tengo de sudar más, de que me duela el pecho, de que me hormigueen las manos, de que me pique la garganta o de tener que salir corriendo cuando mi cerebro racional me dice por activa y por pasiva que no existe ningún peligro real?. Os juro que pese a todo, la clase de gente a la que le ocurren este tipo de cosas, evidentemente cada vez más, se seguirán reproduciendo, en una proporción prácticamente igual a la de aquellos a los que subirse a un avión no les genera más molestias que un paseo o que un dolor en el pecho no les hace martillear la cabeza con la palabra cáncer. O nos borra un superhombre de la faz de la tierra de una vez o seguiremos igual.

Claro que la evolución lleva milenios, y nosotros no somos más que una mota de polvo y tal y cual, con lo que todas estas tonterías se la traen floja a Dios y a Darwin. Seguro que los dinosaurios también eran hipocondríacos en algún momento de su existencia.

Con lo sencillo que sería poder seguir la lógica: ¿Qué demonios obtengo teniendo miedo? Si uno se lo plantea, en la mayoría de las situaciones, tener miedo no solo no suma sino que resta. Pensar que el tipo con pintas estrafalarias que va sentado dos filas delante de ti en el avión es un terrorista en potencia, conchabado con el jorobado que no hace más que removerse en su asiento un poco más atrás, y que va a fabricar un artefacto explosivo cuando va al baño, y inquietarse por ello cuando la lógica te dice que por un lado es improbable, y lo que es peor, que por preocuparte no vas a mejorar la situación aunque fuera realidad, no es en absoluto positivo. De acuerdo, esto puede ser más bien un problema particular, pero por el amor de Darwin, que me crezca ya un interruptor quitamiedos estúpidos en la oreja.

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10 responses

26 12 2006
Dracma

“pero por el amor de Darwin, que me crezca ya un interruptor quitamiedos estúpidos en la oreja.”
¡Por Dios, por Dios, ¿no podría ser en otra parte que no sea la oreja?

No creo que la evolución y adaptación al medio pase por dejar de tener miedo, porque el miedo es necesario como mecanismo de protección. Si que es cierto que un exceso de miedo es un síntoma de inadaptación que ha de tender a desaparecer, pero tambien un exceso de temeridad. Como casi siempre un termino medio equilibrado es lo que más puede ayudar a conservar la especie.

27 12 2006
Troutman

Por supuesto, pero da la casualidad que el terror es un arma del cuerpo humano que está mal adaptada. Quizás sería más preciso si hubiese hablado de terror en lugra de miedo, que es como mucho más generla. En cualquier caso, debería ser un mecanismo que pudiérmaos cortar con el aldo racional del cerebro, pero no podemos, o al menos no la mayoría.

27 12 2006
Blackstar

Como Dracma, creo que el miedo es necesario, instinto de supervivencia, aunque también un freno. El miedo puede hacer que perdamos al amor de una vida, o que no apostemos cuando tenemos una corazonada, o que no veamos nunca un país lejano. Creo que ese miedo es perdonable. No el miedo irracional. El miedo ante el hombre que viaja en avión y puede ser un terrorista roza más con la paranoia o la imaginación alocada que con el miedo real. Así que habría clases y grados de miedo.
Me ha encantado lo del quitamiedos en la oreja. Y las fotografías. Apostaría a que son edificios industriales abandonados de Polonia.
La frase de los dinosaurios hipocondríacos me la prestas desde ya para defenderme cuando me de un ataque de los míos!

27 12 2006
Troutman

Me encanta que las fotos te parezcan Polonia, porque son París. La primera junto al ayuntamiento, la segunda desde el patio del centro Pomipdou, con el cartel de la muestra de Yves Klein (que a Dracma dejó extasiado con sus obras azules).

Veo a los pobres Dinosaurios observando caer el metorito y gritando como locas: “Dios mio, es el fin del mundo, vamos a morir” y a las ratas diciendo: “Callad paarnoicos!”

27 12 2006
Motorpuntillososporquenopuedefumar.

¿Os acordáis de la diferencia entre Lamarck y Darwin? Puto frío que hace en esta ciudad. Si me quedo en casa me subo por las paredes y si salgo me congelo. Repetid conmigo y mi síndrome de abstinencia: L-A-M-A-R-C-K.

28 12 2006
Thanatos

Peor que tener miedo es padecer la imginación. Cuando vemos un león mirándonos de soslayo el miedo juega un papel importante como elemento protector. Ahora bien, cuando el león no se encuentra presente la imaginación es la que nos juega la mala pasada, al caso del jorobado terrorista que cita Troutman en su vivencia me remito.

Los animales no tienen imaginación y en consecuencia padecen menos miedo en condiciones normales. Naturalmente también carecen de las otras ventajas y potencialidades que ofrece esta peculiaridad humana.

28 12 2006
Troutman

Exacto. Imaginación y las reacciones físicas del miedo casan muy mal.

Y no me acuerdo de la diferencia entre Darwin y Lamarck, así que he tenido que mirarlo en Wikipedia. Ahora veo la diferencia (suponiendo que el texto de la Wiki sea correcto, como siempre), pero no entiendo que tiene que ver con todo esto. En cuialquier caso, ánimo con el dejar de fumar. Si eres competitivo piensa como hice yo: este hijoputa no me va a ganar. Aunque también en mi caso debo admitir que ser hipocondriaco ayudó.

29 12 2006
Nuala

De nuevo Lamarck y Darwin, qué curioso. Volvemos a la epigenética que comentó Blackstar.

Pobre Lamarck, tantos años vapuleado para que ahora le empiecen a dar la razón y a rogar porque la tenga.

30 12 2006
kar

Lamark era un cachondo, y probablemente bastante más cristiano de lo que lo eran el resto de sus colegas. Darwin era más punk.

5 01 2007
Ana

Lamarck era de Picardia, la region donde vivo. Y cuando estuvisteis en Paris pasamos muy cerca de una estatua suya cuando fuimos a la Gran Mezquita (la estatua esta en el Jardin des Plantes). Y no se mas :-)
Y hablando de miedo, a mi me pasa una cosa que no se si es que soy rara o es normal: cuando estoy con alguien que se pone nervioso o tiene miedo, a mi se me quita e intento calmar a esa persona, y cuando estoy con alguien que no tiene ningun miedo (por ejemplo, cuando viajo en avion con alguien) entonces me entra miedo y paranoias a mi… Os pasa a vosotros? Sera que el miedo es necesario y si no lo tengo me lo tengo que inventar?

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