Borat y la vergüenza ajena

12 03 2007

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Hace meses que me intrigaba la unanimidad de la crítica y el público respecto a una película como Borat. No es algo demasiado habitual, y el hecho de que sea una comedia, género normalmente considerado menor, y encima gamberra, cercana a cierto espíritu Jackass, me tenía intrigado. Algo más debía aportar que esa supuesta mirada crítica a la hipócrita moral conservadora estadounidense para encandilar a los especialistas en desvencijar películas. Pues bien, ya hemos terminado su visionado. Ha tenido que ser por fascículos, pero la culpa no es de la película, sino exclusivamente nuestra, ya que de un tiempo a esta parte nos hemos acostumbrado, incluso físicamente, al formato serie televisiva de 20 o 42 minutos. De hecho, creo que Borat tendría mucha más lógica como miniserie que como cine para la distribución en salas comerciales. En cualquier caso, la conclusión es que no hay más cera que la que arde, y que si alguien ve algo más que un falso documental cafre en esta cinta, es porque lo necesita. Pretender encontrar profundidad en el humor de brocha gorda de la película, por el simple hecho de dejar en evidencia a cuatro pelagatos del medio-oeste no parece el paradigma de la ironía o el análisis social. Sin embargo, como comedia pura y dura, es, por momentos, magnífica.

Eso, teniendo en cuenta el grave problema que tengo con la vergüenza ajena y las cámaras ocultas. Dicen que la expresión vergüenza ajena no existe en inglés, y he vivido con la creencia de que era así porque la cultura anglosajona no observaba dicha sensación, de que la gente no comprendía ese sentimiento. Creía que si tu suegra se pone a bailar encima de la mesa con la falda remangada, o tu padre canta la marsellesa con la nariz enrojecida en una cena con tus jefes, o el escenario entarimado se hunde bajo el peso de tu esposa el día de tu boda mientras ella está girando sobre sí misma con un cubo de KFC en la cabeza y las videocámaras de todos los invitados grabando, y eres anglosajón, no sufrirías ese irremediable impulso de imitar a los avestruces y que lo contemplarías impertérrito, o mejor, regocijado. Con el tiempo ya no estoy tan seguro. Lo que sé a ciencia cierta es que yo SÍ tengo un problema con ello, y que ver a la gente hacer el ridículo, los conozca personalmente o no, me desestabiliza completamente. Casi de una manera patológica. Tanto es así que no solamente me veo obligado a cambiar de canal si me encuentro con El Diario de Patricia en la tele, sino que también me ocurre con cualquier sitcom. Creo que me he perdido la mitad de los gags protagonizados por Ross en Friends. A veces, hasta Padre de Familia me puede hacer sentir violentado. Por no hablar de cosas demenciales como Zoombados, la cámara oculta que emite ETB2, que suele rozar los límites de los soportable. He conseguido, con lo años, ir perdiendo poco a poco el sentido del ridículo propio, pero para poder soportar el ajeno aún me queda mucho entrenamiento. Me obligo a no tocar el mando a distancia y soportar las humillaciones de los personajes que aparecen en la televisión sin apartar la vista, arañando el sofá y con los ojos inyectados en sangre (al menos así me imagino yo, aunque lo cierto es que mi sereno y carismático, por no decir asquerosamente hermoso, semblante no cambia ni un ápice en la realidad). Borat ha sido un dura prueba.

Con una lograda estética de falso documental, en el que no se sabe muy bien qué está pactado de antemano y qué es una verdadera situación límite (siempre me quedará la duda de la escena con los negros, aunque me extraña que Sacha Baron Cohen tenga tan poco aprecio por su integridad física), la película va pasando de gag en gag (he intentado buscar denodadamente, durante dos o tres segundos, un sinónimo no anglófilo para gag, pero sólo me viene a la cabeza sketch o incluso set-piece: Reverte sálvame) siguiendo un hilo más o menos fluido hasta la hilarante escena final con Pamela. El problema está, lógicamente, en que no se puede mantener un nivel constante con esas premisas, y se pasa de lo genial a lo chabacano sin solución de continuidad. La escena de la lucha en pelotas entre Borat y el gordotetas se le atragantará a más de uno, aunque a mí me parezca que tiene su lógica. Personalmente no trago la secuencia de la casa de antigüedades sureña. Creo que todos hemos superado a Pepe Villuela o “pelotazo en sus partes” a estas altura de la vida. El momento del oso, por poner un ejemplo, o el prólogo y epílogo kazajos me parecen sublimes. Curiosamente, son aquellos en los que no se nos intenta vender la situación como real, crear mal rollo con los conservadores americanos y ponerlos en evidencia, que sería el leit-motif del film, sino simplemente hacer gracia. Altibajos, sí, pero una sensación de estar ante una película notable, en la que quedan un buen puñado de coñas memorables, y una letra del himno nacional de Kazajstán que a partir de ahora aplicaré a cualquier otro himno.

Franco, Franco, que tiene el culo blanco…y eso.

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10 responses

13 03 2007
Dracma

Pues sí, aunque al final es una tontada de película, es desternillante en muchas ocasiones. La parte de la letra del himno de Kazajstan o la conversación con y sobre ” el retarded”, por mencionar un par de escenas, casi me hacen llorar de la risa.

Por otra parte, estoy de acuerdo contigo. Aunque en mi opinión si se logra la la tendencia irracional a lo políticamente correcto y al respeto a lo que sea, sin la mesura propia del sentido común que se suele achacar a los Estadounidenses, como todo ello se exagera sin mesura y se generaliza de forma absurda, al final se pierde todo el sentido y la crítica resulta irreal incluso como parodia.

En cuanto a la vergüenza ajena, sólo diré que creo que es significativo que tuviéramos que pasar hacia adelante la película porque nos resultaba bochornosamente insoportable.

13 03 2007
Troutman

Ya no me acuerdo qué es lo que pasamos hacia adelante, supongo que la pelea en bolas. El gordotetas era mucho más desagradable que cualquier escena gore.

Otra cuestión. A mí me quedó la impresión de que mucha gente podría aborrecer la película porque Baron Cohen se cree más listo que nadie. Es posible?

13 03 2007
Dracma

Pasamos adelante una parte de la escena de la tienda de antiguedades.

14 03 2007
Nuala

A mí me resultó entre azorante y desternillante la parte de la cena con todas esas parejas conservadoras y bienintencionadas, cuando Borat llama fea a una en su cara o cuando tienen que enseñarle a usar el papel higiénico. Luego ya viene la puta y se acaba la buena fe de casi todos.

Yo no diría que es un peliculón, ni siquiera que su intención sea política o moralizante, pero es una gamberrada/ mamarrachada con la que te ríes un rato.

14 03 2007
Ana

Gracias por poner la marsellesa en vez del “Asturias Patria querida” que ponen en todos los chistes de borrachos. Que mi himno es cosa seria :-) . Ademas así hace más gracia.

La verdad que no me apetece mucho ver la peli, por lo que contáis… Y lo del himno de Kazajstán se lo voy a mandar a una amiga mía que es de allí a ver qué piensa. Una de las personas más cultas que conozco. Me dijo una vez una cosa que es para meditar: como en la URSS no tenían ninguna religión, dedicaban más tiempo a la cultura… También es verdad que saber cosas del catolicismo y la biblia en Europa es importante para la cultura general y se ve su influencia en muchas cosas, pero a mí me gustaría saber menos de eso (por ejemplo no veo de qué me sirve conocer de memoria todo lo que se dice en la misa, desde el “bienvenidos hermanos” hasta el “podéis ir en paz”, sobre todo cuando soy agnósticacasiatea y hace diez aNos que no voy a misa…) y más de otras culturas.

Na, una reflexión que me vino así a la cabeza mientras me como un paquete de “emanems”.

Reverte no recicla! Si alguien le conoce, que le regale para su cumple un trituradocumentos.

14 03 2007
Troutman

Yo le regalaría una horca, o un bote de pastillas, o unas cuchillas de afeitar, o un tucán homicida…

16 03 2007
Powder

La pelicula mola… es indudable. El único momento que no me gustó nada de nada es el encontronazo con los chavales preuniversitarios en la furgoneta.
La pelicula me hizo recordarme a mi mismo en mi época de estudiante extranjero en esa gran nación.
Una vez en una fiesta escuché claramente a una moza en un momento de intensidad ,provocado por una canción que sonaba en aquel momento, decir :
” Estamos viviendo el mejor momento de nuestras vidas!!!….” mientras levantaba un vaso de plástico lleno de cerveza aguada.
Hay veces que las cosas/personas/situaciones son tan ridículas que no necesitan ser objeto de una parodia… la realidad mostrada tal cuál es más que suficiente para flipar.

22 03 2007
Thanatos

Una de esas películas que no me apetece ver. Raramente una comedia tiene el suficiente gancho como para que me siente en un sofá, y menos en una butaca palomitera, a pasar un buen rato. No es que me desagraden, ni mucho menos – Top Secret, Aterriza como puedas, Austin Powder(finger)- me hacen disfrutar de un buen destendimiento, pero la pereza de enfrentarme a ellas me puede. Ya que, normalmente, ni siquiera consigo esbozar una sonrisa. Esta aparece facilmente en productos como “Los renegados del diablo” de Rob Zombie, supongo que es comedia. Borat me apetece tanto como perforarme la nariz con una cuchara de madera, y es que además, el tan bien definido “humor de brocha gorda”, vulgar o cafre que ha seguido a la histórica American Pie, me es detestable. En cuanto a Jackass, directamente no sé por qué hace reir.

Sigo con mi libro del gurú Punset sobre los entresijos del cerebro y es de lo más curioso el tema de la risa. Al parecer todo es una cuestión de error de predicciones. El cerebro realmente no “percibe” lo que le rodea en tiempo real, sino que funciona mediante predicciones. Cuando estamos leyendo una página, predecimos que a continuación vendrá otra página o las tapas. Cuestión de habitualidad asociativa. Cuando se produce un hecho no previsto dentro de la cadena de predicciones se produce la risa como reacción del cerebro en determinadas ocasiones. Así, no esperas que el abuelo se suba a bailar polkas encima de la mesa. También es la razón por las cual algunas personas ante situaciones imprevistas rien, por no llorar.

22 03 2007
Troutman

Esa manera de explicar la risa es curiosa pero tremendamente incompleta. Por un lado existen miles de situaciones no predecibles que no la provocan (el abuelo de las polkas a mi me hace esconderme bajo la mesa o querer salir de allí, casi como un ataque de angustia) y otras predecibles que sí lo hacen (los chistes de los Simpson). Lo que más me gustaría saber es: por qué? Finalmente que la risa se desate tiene que tener una función (segregar endorfinas, ahuyentar al enemigo -ejemplo claro: Loreto Valverde…). Yo a priori no la encuentro, supongo que tendrá que ver con algún efecto neuromuscular.

Ay la mente! Ésa hija de puta!

22 03 2007
Thanatos

Sí,sí, el proceso es mucho más complejo que la simple ruptura de la expectativa. Por eso acoto expresamente el tema a determinadas ocasiones. La sorpresa que supone la variacón de la acción respecto a la expectativa predicha puede generar varios efectos asociados todos a la sorpresa: confusión, miedo y , de lo que se hablaba aquí, risa. Si un humorista aprovecha el contar un chiste para atracarme, no me provocará la sensación de rídiculo, que es la base del humor. Tampoco si veo de forma asombrosa que el mar se separa cuando guio my pueblo en éxodo. Debe haber un marco cerebral y un patrón de sensaciones.

Sí interesa el tema, dejo el enlace de la entrevista de dos valedores, un eminente neurologo y otro no menos sabio fisiologo, que exponen mucho mejor que yo estas cuestiones:

http://www.rtve.es/tve/b/redes/semanal/prg375/entrevista.htm

La mente es muy hija de puta, sin duda. Sobre todo aquellas reacciones relacionadas con la parte primitiva del cerebro. Aquella que no induce al racismo a fin de proteger el poblado o aquella que nos hace poner los pelos de punta al ver una serpiente, cuando convivimos diaramente con enchufes proporcionalmente mucho más peligrosos.

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