Un poco de sauna

4 05 2007

13:47 Hay doce operarios arremolinados junto a la puerta de descarga del horno uno, y uno de ellos completamente sudado junto a un bloque humeante. Se ha desprendido otro trozo de bóveda. El que ha sacado el pedazo de refractario es un chino alto que trabaja día sí y día también y es el chico para todo. Es católico y lleva una cadena con un crucifijo al cuello (más tarde, en Kuala Lumpur, vería un restaurante –el primero en KL, rezará – de cocina china-musulmana, y en el templo de Sri Maha Mariamman, otro hombre de etnia china venerando dioses hindúes con un punto rojo en la frente).

13:48 Continuamos arrastrándonos hasta la sala de control del horno dos. Abrir la puerta del horno ha debido elevar la temperatura del mundo dos grados centígrados.
13:49 Mr. Sim me intercepta mientras me dirijo a la sala eléctrica, y me pregunta mi opinión sobre el techo que se le está despedazando. Le digo que mi opinión, como empresa, es que debe parar la producción y arreglar el problema, pero evidentemente me dice que no puede.
13:55 Me recuerda que el consumo del horno es muy alto.
14:10 Cojo el manómetro digital, un par de llaves inglesas, un destornillador y los guantes y me dirijo al horno uno para echar un vistazo a las presiones de entrada de gas a los quemadores.
14:12 Vuelvo a por el casco.
14:14 Comienzo por la zona de igualación. La temperatura debe rondar los 60ºC (sin exagerar), así que aguanto 5 minutos hasta que he formado una cascada desde la visera de mi casco. Veo a las hormigas jugar debajo, meterse debajo mientras sus madres las esperan en tumbadas en toallas junto a la orilla, tomando el sol junto a la puerta del horno.
14:35 Continúo la medición en las zonas de calentamiento, que aunque por el nombre puedan parecer un lugar achicharrante, estarán a unos 45ºC (en el exterior, por supuesto). Aún así, al cabo de una hora de ir y venir, medir y apuntar, ajustar válvulas y subir escaleras y escaleras de gato, ya he logrado sudar el pantalón de trabajo hasta las rodillas. Un récord.
16:00 Me las tengo que arreglar para sólo hacer trabajo de campo en lo que resta de tarde, ya que cuando entro en cualquier sala climatizada noto mi sudor cristalizarse y a la pulmonía llamar a la puerta, como si fuera la menstruación de los anuncios.
16:15 Con un walkie-talkie conectado a mi oreja (y cuyo auricular me deja, al cabo de un rato, esa zona de la cabeza adormilada, lo que provoca mi conocida cadena de pensamientos hipocondríacos) voy comprbando señales con mi compañero eléctrico al otro lado del aparato. Se mueve, no se mueve. Se ilumina, no se ilumina. Trabajo de precisión. En cuanto surge un problema tienen que comprobar las conexiones en el armario, y mato (remato) el tiempo muerto sacando fotos de las cajas de mando mugrientas que me rodean, o los viejos intercambiadores oxidados. A mi espalda, un trabajador con una transpaleta carga y vuelca contenedores pequeños en contenedores más grandes a toda pastilla, haciendo trompos.
17:35 Ya no tengo demasiado trabajo que hacer hoy: mi labor como supervisor de montaje de mi empresa ya ha terminado porque los montadores se han marchado; mi labor como supervisor de puesta en marcha de mi empresa en el horno uno ya está acabada porque hasta mañana no podré comprobar si los ajustes de hoy han servido para algo; mi labor como supervisor de puesta en marcha de mi empresa en el horno dos ya la he completado revisando las señales que había que revisar; mi labor como coordinador entre el cliente intermedio que nos contrata y el final (el productor de acero malayo) ya ha terminado por hoy, ya que no veo a ningún chino presionando por aquí. Y no me pagan las horas extras.
18:50 Sigo aquí, echando una mano a mis compañeros eléctricos. A ellos sí les pagan las horas extras.
19:05 Ya estoy harto de hacer el tonto por hoy. Me voy al hotel en el Proton.
19:16 En la recta larga bajando el puente, en el arcén de la izquierda, ya sólo hay una silueta de mugre y unas manchas de sangre que sirven de marca policial y epitafio para el perro sin cabeza.

Anuncios

Acciones

Information

3 responses

8 05 2007
Dracma

1. Aunque haya una mezcolanza religiosa bastante curiosa imagino que caólicos a parte del del cricifijo habrá pocos ¿no?

2. ¿Qué son las escaleras de gato?

3. ¿Para sacar el pedazo de refractario hay que jugarse el físico?

8 05 2007
Troutman

1) Católicos pocos, sí, encima los que los eurpeos que importan somos casi todos ateos.

2) Las escaleras de gato son de este tipo:

ando espeso como para hacer chistes. Si a alguien se le ocurre alguno, le invito a una caña.

3) Un poco, afortunadamente lo hacen otros. Aunque tener que hacer de supervisor y trabajar con mugre y destornillador no sea para lo que estudié la carrera de ingeniero (les hizo mucha gracia a mis compañeros que dijera, cada vez que volvía de una incursión en campo lleno de mierda hasta la orejas, que yo estudié mi carrera para trabajar detrás de la mesa de un despacho con un whisky en una mano y una furcia debajo – cariño, sabes que es una broma -) al menos no me lleva tan lejos como para tener que jugarme una posible quemadura de segundo grado o un desmayo por golpe de calor. De momento

9 05 2007
Dracma

A quién quieres engañar cielín, si a ti las prostitutas te dan miedo…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: