Saint Michel

15 06 2007

Llevaban solamente unos meses viviendo en París y ya habían conseguido acostumbrarse. Aquel día habían decidido encontrarse en la plaza Saint Michel a la salida del trabajo, como tanta otra gente, para cenar algo en el centro. Él acudió en metro y esperó. Al ver que ella no aparecía, llamó a su móvil, pero estaba fuera de cobertura (o apagado o roto). Después de tres horas de espera se acercó al metro, preocupado, y allí se enteró de que el servicio se encontraba retrasado porque alguien se había arrojado a las vías. Se le pasó por la cabeza que hubiese sido ella, pero lo descartó (pero había sido ella). Después le llamó la policía.

La casa era terrorífica sin ella, pero cualquier cosa lo era. Para evitar las tardes y las noches llenas de pesadillas entre cuatro paredes, él volvía a la plaza Saint Michel a hacer como si esperara, observando a toda la gente que pululaba por allí, que charlaba amigablemente o miraba a todos lados (y su reloj) con aire de impaciencia. (Hacía como que) esperaba hasta que ya no quedaba nadie.

A veces, algún grupo de turistas le pedía que les sacara una fotografía con la fuente de la plaza al fondo. Al cabo de un tiempo se aficionó a retratar a los que se lo pedían. Paseaba intencionadamente entre la multitud, acercándose a aquellos que tenían una cámara en ristre. Estudiaba el encuadre milimétricamente, cortaba los pies de los que llevaban sandalias con calcetines y alejaba el objetivo de los que eran rematadamente feos, cuando no desenfocaba sus caras directamente. Así pasaba sus días.

Años más tarde se convirtió en un fotógrafo de renombre, y mientras él se paseaba por las fiestas de Hollywood Bulevard con su aire de tristeza infinita, un montón de miles de dólares en potencia se escondían en los álbumes de fotos de gente desconocida alrededor del mundo.

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4 responses

16 06 2007
Nuala

Me gustan siempre estas historias cortísimas, son mi debilidad. Porque a medida que lees vas imaginando l final y siempre es sorprendente, y siempre el que imaginas es diferente al que ha plasmado el autor.

En mi final él la ve a ella al otro lado del andén, de la mano de otro hombre, con otra vida, al otro lado ya de él.

Quiero más de estos, por favor.

17 06 2007
Ana

Me encanta que se diga tanto en una historia tan corta, y sobre todo me gusta mucho el final, precisamente por eso, porque es algo que no te esperas, nada típico.

Curiosidad: por qué elegiste Saint Michel? Por lo céntrico? Por la estatua tétrica del arcángel derrotando a Satanás? Hay algún simbolismo? O fue pura inspiración tras beberte una San Miguel en un bar?

Si cruzas la calle hay una vista muy guapa de Notre Dame y el río Sena (seguramente te acuerdes); si estuviera allí probablemente los turistas le pedirían fotos de eso también, aunque es verdad que queda más típico hablar de Notre Dame que de St Michel. Los restaurantes de ahí cerca, del llamado barrio latino (por el latín hablado en las escuelas y universidades que estaban allí, como la Sorbona; nada que ver con Latinoamérica), son sobre todo para turistas. Cuando te paseas por allí los camareros están a la puerta intentando convencerte para que entres en su restaurante… En una calle por ahí, la rue Mouffetard, había varias tiendas de quesos, pero Dracma acabó con todos los stocks cuando vino y ahora están cerradas mientras reponen. :-)

Esa estación de metro, la de Saint Michel, es conocida también por los atentados islamistas que hubo allí en 1995 (sí, ya había de eso en aquella época…), y que causaron 8 muertos.

Y no sé más; es que como no sé nada de boxeo aprovecho y hablo de esto ;-)

17 06 2007
Troutman

Pues el microcuento viene precisamente del momento en que estuve esperando, hace tres semanas, a mis compañeros de trabajo en esa misma plaza. Además de comprobar cómo todo el mundo se distribuye del mismo modo cuando espera (buscando las esquinas y los lugares más alejados del resto de los humanos), una pareja de indios me pidió que les sacara una foto, de donde se me ocurrió la idea de un hombre que espera eternamente y se pasa el día sacando fotos a turistas. Después se viste un poco y ya está.

Respecto a las fotos de turistas, a veces también me da por pensar en la cantidad de instantáneas que habrá distribuidas por el mundo en la que hemos salido fortuitamente. desde aquí un saludo a todos los que me hayan capturado en segundo plano o como un mancha borrosa.

17 06 2007
kar

minipunto para las historias muy cortas… grannnn envidia, viniendo de un tipo como yo, que para expresar cualquier cosa requiere de, mínimo, 3 párrafos… me ha gustado lo de “un montón de miles de dólares en potencia”

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