La intrascendente leyenda del rubio y el moreno

15 10 2007

Una puerta acristalada en un vigésimo piso con unas letras incrustadas sobre ella que forman el nombre de una conocida empresa de máquinas de coser y cajas fuertes. La puerta se abre y salen dos hombres jóvenes con traje y corbata. Uno es rubio y el otro es moreno y se está quedando un poco calvo. El rubio lleva gafas, que están relativamente sucias, y camina un poco encorvado. El moreno parece construido a base de juncos. Éste se gira hacia el rubio y, a la vez que llama al ascensor, le dice, sonriendo:
– ¿Vamos a tomar un par de cervezas?
– No sé, ya sabes que mi madre está enferma y no le gusta que llegue tarde.
– No seas muermo. Tu madre lo que tiene es mucho cuento.
– Pero se siente sola –dice el rubio.
– Luis, si te quedas toda la vida en casa te vas a convertir en una momia, y tú no quieres quedarte encerrado en un museo en el que nunca hay mujeres que tengan menos de 2000 años, ¿Verdad?
– Bueno –asiente Luis mientras vuelve a apretar el botón del ascensor sin mucho convencimiento.
– Ya le cuesta a este aparato –dice el moreno caminando impaciente de un lado a otro- estos ascensores son de la edad de piedra.
– Ya está aquí –comenta Luis
– Dale al bajo, que tengo el coche aparcado ahí y voy a llevarte a un garito que es la leche. Allí conocía a Mónica.
– ¿Quién es Mónica?
– ¿Cómo que quién es Mónica? ¡Mi novia! Te la presente hace unos días.
– Creía que se llamaba Lucía.
– Lucía, Mónica, ¡Qué más da!
– Oye, esto se ha parado –dice Luis con cara de susto.
– Ya te he dicho que esta basura es de la edad de piedra. Al menos esperemos que no se caiga porque nos íbamos a quedar como un par de hamburguesas.
– No digas eso. Sabes que me dan mucho miedo esas cosas.
– Yo me pido del Burger King. A ti te pega más carne picada del Lidl.
– ¡Cállate joder! ¡Me ha parecido escuchar un ruido!
– No te pongas nervioso, hombre, que no pasa nada. Mira. ¡Si esto aguanta hasta mis brincos!
– ¡Estate quito y deja de saltar! ¡No seas cafre!
– Mira que eres mariquita. No me extraña que aún vivas con tu madre.
– ¿Cómo puedes ser tan capullo? Sabes que tiene la salud muy delicada.
– Ya, claro, muy delicada. Lo que pasa es que no tienes huevos para largarte como hice yo cuando…
– ¡Pero serás hipócrita! ¡Si tu madre te rellena el congelador y le llevas las camisas para que te las planche!
– Al menos no soy un apollardado cuya única relación ha sido con una Argelina a través de Internet.
– ¡Pero será cabrón el calvo! ¡Te voy a partir la cara!
– ¿Tú y cuántos mindundis como tú?
– Mejor, creo que lo que haré es mandar un memorando anónimo que cuente lo que sisas con las liquidaciones y lo que haces en el despacho del jefe con tus guarras los sábados por la noche.
– No eres capaz
– ¡Cómo que no! Igual un día de éstos se me escapa un e-mail con copia al gerente.
– ¡Ni se te ocurra, gafoso de mierda!
– ¡Pero qué dirás, si tienes que usar Viagra!
– ¡Imbécil, te voy a dejar las pelotas a la altura de las orejas!
El ascensor vuelve a arrancar y llega al bajo. Se abren las puertas y la mujer de la limpieza, que estaba esperando, observa la escena de dos señores adultos enganchados por las solapas de las chaquetas con las camisas y los pelos alborotados y las corbatas ladeadas. Uno es moreno y el otro rubio y lleva las gafas torcidas. Se sueltan, se meten las camisas por dentro del pantalón, se anudan la corbata y salen del ascensor. El rubio va un poco encorvado y el moreno, que se está quedando un poco calvo, le dice:
– Hoy invitas tú, que no llevo suelto.
– Vale.

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4 responses

17 10 2007
Blackstar

Jajajaj, me ha encantado porque es muy cercano y porque ha sido totalmente gráfico.

Por cierto, qué montón de entradas nuevas! llevo unas semanas desquiciantes a ver si me pongo al día. Yo hace siglos que no puedo ni actualizar ni nada. Una pena.

17 10 2007
Ana

Sí, muy gráfico. Yo no puedo evitar imaginarme a Troutman aburrido en un ascensor con otro tío, mirándolo mientras bajaban (o subían, vete tú a saber), y escribiendo esta historia en su cabeza.

Muy buena la oposición entre hamburguesa del burger king y carne picada del Lidl.

Me gusta mucho el final, que demuestra una de las diferencias entre los tíos y las tías; ellos son menos rencorosos. No?

17 10 2007
Dracma

Me encanta el cierre de la historia (la reiteración de la imagen descriptiva del principio), le va muy bien a relato y refuerza la idea de que a pesar del amago de pelea todo sigue igual.

19 10 2007
Thanatos

No sé, tiene un aire a Kafka en su estilo que me gusta mucho. Especialmente en la primera mitad.

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