Más microrrelatos

23 10 2007

Al fin y al cabo, no me han premiado por ellos y no quiero que se queden en el fondo de la carpeta del portátil que se llama “cuentos”. Hoy, en realidad, tocaba una entrada sobre el principio antrópico y algunas de sus consecuencias, pero prefiero colgar mi indignación en el blog antes de nada. Por supuesto, ni yo me lo creo, pero el victimismo es una tradición muy arraigada en el País vasco.

Como sabéis los que hayáis(me) visitado estos días, estoy mandando microrrelatos al concurso de la SER y Escuela de Escritores, sin ningún resultado. El caso es que la semana pasada envié uno del que en el instante de salir de mi ordenador hecho bits estuve muy orgulloso. Tanto que le envié un e-mail a Dracma titulado, y cito:

Si con éste no gano es que el concurso está amañado!

Siendo el cuerpo del mensaje el propio relato:

-Ése viene a por ti
-¿Por qué lo sabes?
-Llevo mucho tiempo aquí, reconozco la mirada de los que no tienen imaginación ni ganas de pensar, aunque sea un poquito.
-¡Acaso insinúas…!

El ejemplar de “El Código DaVinci” no tuvo tiempo de indignarse. Un hombre sin imaginación se alejó de la estantería con él bajo el brazo ante la mirada fría de “Las ciudades Invisibles”, que ya había renunciado a que le quitaran el polvo.

Al llegar a casa me encontré, tras pasear imaginándome a los profesores de la escuela de escritores y a los locutores de la radio extasiados con mi cuento y alabándome de manera constante, tanto en lo intelectual como en lo físico, con la respuesta de Dracma:

TU LO QUE QUIERES ES QUE TE VETEN DE POR VIDA, ¿EH CIELO?

Momento en el que me di cuenta de que tenía razón, pero en el que también me sentí todavía más orgulloso de mi mismo por haber pergeñado algo tan snob y pretencioso en esas pocas líneas. ¡Directo a la yugular de las marujas!

En cualquier caso, ni el microrrelato de arriba ni el que pongo a continuación, enviado esa misma semana, se han comido un colín:

“Ése viene a por ti”, le dijo Andrew mientras paseaban por el patio. “¡Lleva un cuchillo!”. En otro momento se hubiera dado la vuelta y luchado, pero esta vez miró al cielo, que estaba despejado, y cerró los ojos dejando que los rayos del sol le bañaran mientras esperaba. Cuando sintió la hoja penetrar entre su cuarta y quinta costilla ni siquiera sintió dolor, solamente alivio por poder salir de aquella cárcel en la que llevaba tantos años encerrado.

De regalo os pongo uno que se me pasó de longitud y recorté, pero que ni aunque estuviese autografiado en oro y platino hubiese pasado la criba. Mientras leéis, estaré escribiendo un nuevo intento de tener mis segundos de algo que no podría llamarse ni notoriedad con la frase que da pie a los relatos de esta semana. Después me iré a casa a ver Deadwood, porque hace tan mal tiempo que a uno se le quitan las ganas de ir al gimnasio y se le acrecientan las de entrar en ese pueblucho embarrado.

Aquel sería el primer gesto maternal consciente que recuerdo. Ocurrió mientras comía un cuenco de palomitas más grande que yo sentado junto a mi madre. Posteriormente ha habido otros muchos, pero no es lo mismo. Incluso ahora, cuando estoy de guardia y alguien se muere, o son las siete de la mañana y no hay nada por lo que merezca la pena levantarse, o pierdo, una vez más, el dinero de la próxima factura de teléfono apostando por un maldito perdedor, soy capaz de levantar la cabeza pensando en aquel momento. Es increíble que me siga reconfortando pensar en una escena de “El Imperio Contraataca”, pero siempre vi a Darth Vader como a una madre.

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5 responses

24 10 2007
Dracma

“siempre vi a Darth Vader como a una madre.”
Eso explica que estés conmigo.

Por cierto, ya sé que no puse ningún acento en mi respuesta, pero podías haber maquillado mi tendencia, que tanto rigor no es necesario. Es que llego a escribir “bentana” y tú capaz de citarme tal cual.

24 10 2007
Troutman

En el caso de que hubieses puesto “bentana” hubiese dedicado la entrada completa al asunto.

24 10 2007
Nuala

Pues bueno, como Dracma ya sabe, por su culpa me pasé el viaje de retorno de Zaragoza pensando en algo como mínimo digno que empezara por “Ése viene a por ti”. El resultado en La Buhardilla.

Se me ocurrieron un par de ideas más pero tampoco entraba en plazo y de todos modos es difícil comprimir en 100 palabras algo que merezca la pena. Con lo que me gusta a mí adjetivar y subordinar y crear ambientes y no me queda más remedio que contenerme.

¡Hasta siempre, Vladimir!

24 10 2007
Ana

El de Darth Vader es un poco raro (pero bueno, eso lo digo yo, que pa mí Darth Vader es el de “La comunidad”, que yo descubrí “Star wars” muy tarde…). Me gusta mucho el primero, sobre todo porque me recuerda a otra entrada en la que ibas con Dracma a buscar un libro que tú decías que fijo fijo iba a estar al lado del Código. Pero estoy segura de que sabías que no ibas a ganar con él y que tendrías más posibilidades con el segundo.

Lo de los acentos, no te preocupes, Dracma, que mucha gente sigue creyendo que las mayúsculas no llevan acento. Y si no siempre puedes echarle la culpa al teclado del ordenador, como yo.

25 10 2007
Blackstar

El de Darth Vader me ha encantado, de verdad.

Ánimo y que nunca decaiga!

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