Kundera y Palahniuk

11 12 2007

Como he repetido por activa y por pasiva, estoy estancado en las pantanosas y yermas aguas de Las Benévolas. No saldré de ahí hasta que doble la página 1000. No quiero lecturas secundarias. Ni siquiera comprar más libros que añadir a las estanterías de pendiente de leer. Quiero estar una temporada con los pies metidos en ese bloque de hormigón.
Pese a que recuerdo que tengo pendiente de reseñar El Corazón de las Tinieblas, me apetece destripar brevemente los otros dos libros leídos recientemente. La única razón por la que he unido ambas obras en una misma entrada es puramente espacial. Si alguien es capaz de entroncar una obra de Kundera y Palahniuk sin hacer un chiste tiene los comentarios a su disposición.
Por una parte, entonces, tenemos La Despedida, que narra las vicisitudes de 8 personajes en un balneario checo a finales de los setenta. El título original (El vals de despedida, entiendo, aunque no soy traductor de checo), por otra parte, resulta bastante más sugerente y algo más acorde con la novela. En teoría, dicho título hace referencia a la partida del personaje de Jakub (el cual no pude dejar de imaginarme durante toda la lectura con el físico de Charlie Utter, sin ninguna razón específica), aunque uno tiene la sensación de que el personaje principal y la trama fundamental de la novela es la que lleva Ruzena en su vientre. En cualquier caso Kundera desarrolla una trama relativamente sólida para desgranar una serie de ideas sobre especialmente el hecho de la natalidad y el aborto. En ese sentido, para mi gusto, lo más peculiar del libro reside en el personaje del médico abortista y sus excéntricas opiniones sobre las rubias y métodos de fertilidad. Por lo demás, no puedo con la prosa de este hombre. Me resulta amanerada, literaria en el sentido que teatral es al cine, absolutamente pasada de moda. No tengo ni idea si es algo que debe achacarse a la propia traducción. En cualquier caso discurre con suma facilidad y contiene apuntes interesantes, que al menos están hilados con la trama y no incrustados en forma de apostillas ensayísticas como en otras obras suyas. Sí, que no aguante las peroratas ensayistas en la novela también es un problema mío en exclusiva.
Por otro lado tenemos Rant, la última de Palahniuk, del que soy y seré fan declarado, aunque el muy cabrón siga repitiéndose de aquí a la eternidad. Este libro no es una excepción, y toda la historia sigue de pe a pa todas las constantes del escritor, incluyendo sus defectos, pero mi adscripción a la literatura de situaciones epatantes no tiene cura. Y por lo menos es bastante más interesante que el anterior pastiche llamado Fantasmas. Dado que yo mismo soy mucho más receptivo a lo guionizado, resumamos un poquito:
Lo que mola de Rant:
1) Es un libro de Palahniuk, con su siempre hipnotizante prosa a base de aforismos y repeticiones.
2) Tiene una historia perfectamente urdida con una serie de piezas que encajan al final (marca de la casa, por otro lado)
Lo que no mola de Rant:
1) La estructura narrativa que escoge, en forma de entrevistas con los que han conocido a Rant resulta artificial y no se sostiene por ningún lado. No tiene ningún sentido si cada uno de ellos cuenta la historia desde un punto de vista de narrador con la voz de Palahniuk. ¿Para qué Chuck? ¿No es más fácil seguir con uno único, que es lo que se nos da bien, eh?
2) El final se alarga y se alarga en explicaciones innecesarias. Condensando la historia en doscientas y pico páginas hubiese obtenido un libro mil veces más redondo.
Que lo mismo de siempre.

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2 responses

14 12 2007
Blackstar

Yo tampoco puedo con Kundera, he empezado varias veces La insoportable levedad del ser y me aburre, me exaspera. Pero cuando todo el mundo coincide en decir que es una obra maestra de la literatura será por algo, aunque yo ya he desistido.

Llamas Rana a Rant un par de veces, supongo que es un despiste, pero como justo es en la parte que no mola me quedo con la duda de si es intencionado..

Por cierto que el otro día mi madre nos preguntó a Krys y a mi en plena comida familiar de domingo si le gustaría “El Ulises”. Mi respuesta fue que no perdiése el tiempo, y no porque no la fuese a comprender sino pq algunos capítulos son más cargantes que Kundera. Creo que fue uno de esos libros que me leí “pq había que leerlo y conocerlo”. Me da miedo volver a intentar leerlo otra vez, la experiencia me resultó durísima, capítulos que me encantaron y otros en los que hubiese matado a Joyce. Y sin embargo Dublineses, una pequeña joya, permanece como una de sus obras menores. Lo que me confirma que los tochos, (en cuanto a volumen) adquieren mayor fama universal. Ocurrirá lo mismo con las benévolas?

23 10 2008
Enrique

A mi Rant me ha parecido un buen libro, mejor que fantasmas que es más bien una colección de relatos cortos con una trama en paralelo que los une.
Pero discrepo en los puntos negativos, a mi si que me ha gustado el hecho de que esté narrado por diferentes personas desde diferentes puntos de vista, y el final no está mal, la propuesta de la paradoja del abuelo y la elección de ésta para culminar la obra es acojonante, digna del mejor Chuck.

A pesar de esto me ha gustado leer la opinión que tienes tan clara, es cierto que se repite, pero que coño quizas por eso lo amamoS

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