¡A mí, a mí, elígeme a mí!

12 12 2007

Tengo la mala costumbre de cuestionarme mis puntos de vista. Es algo que he hecho desde pequeñito. A veces resulta un tanto frustrante darse cuenta de que usando un razonamiento lógico uno es capaz de llegar a ratificar y rectificar una convicción en dos momentos de la vida no necesariamente distantes. Solo hace falta ser honesto con uno mismo. Otras se llega a formulaciones absurdas, autorreferentes o inútiles. Otras se cree haber obtenido una idea genial, magnífica. En cualquiera de los casos anteriores termino derrotado ante la certeza de que dar tantas vueltas y sentirse orgulloso por ello, es decir, único, es del género idiota. ¿Para qué pensar en nada de esto, y lo que es más grave , incluso ponerlo por escrito, más aún, a la vista de cualquier persona que se tropiece en el Google y caiga aquí, cuando TODO, cada coma, ya habrá sido puesta en orden, discutida, definida, catalogada, masticada, deglutida y defecada y publicada por alguien en alguna parte? Y la conclusión que más me gusta, que ya he planteado alguna otra vez: que la anterior elucubración ya habrá sido estudiada por decenas de filósofos, escritores o peritos con un blog. Por mi mismo incluso. ¿Para qué preguntarme ni siquiera para qué si en algún lugar alguien ya ha escrito antes la respuesta? Quizás porque afortunadamente la gente olvida e incluso se muere, y puede que lea antes este blog que al erudito de turno, y aunque posteriormente vea que la idea que aquí descubrió no es original en lo más mínimo, el hecho de haberla plantado por primera vez en su cerebro me da una ventaja diferencial. Siempre se quiere más al primero, aunque te muestren que, por ejemplo, Edward Gorey ya lo hizo antes. O Captain Beyond. Lo importante es estar ahí.

Otra cosa es la difusión.

En cualquier caso yo quería escribir una entrada de por qué defiendo a capa y espada el arte moderno, pero prefiero escribir dos entradas cortas infumables que una larga y farragosa.

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4 responses

13 12 2007
Ana

Pues a mí me gustaría ver cómo defiendes el arte moderno; así quizás podré comprender por qué el Twombly ése se volvió loco porque su lienzo blanco (que él llamaba “cuadro”) había sido besado por una “fans”… Con lo fácil que era comprar otro lienzo… (jeje, polémica va!)
http://news.scotsman.com/international.cfm?id=1617642007

No sé, yo creo que hay gente que le echa mucho morro al arte moderno. Y luego hay otros que están muy bien, a mí en el Pompidou hubo cosas que me encantaron (recuerdo una cama que era una lata gigante de sardinas de las de antes, http://www.franckscurti.net/oeuvre.phplang=fr&page=home&num=22) y luego hubo otra obra que casi camino por encima sin darme cuenta… Y lo de poner un lienzo blanco y llamarlo “la nada” o “vacío” o pijadas así, pues como que me parece abusar un poco… Y eso es lo que me fastidia de ir a un museo de arte moderno, que ves cosas geniales pero hay otras que te meten de una mala leche… Es como si vas a un concierto de alguien que te encanta pero entre una canción y otra te meten a Tamara cantando el No cambié. Pues eso, mucho morro.

Venga, seguro que después de este comentario te metes con lo del arte moderno.

14 12 2007
Blackstar

Precisamente ayer mi amiga la pintora, que ha estado en Londres el fin de semana, me contaba que estuvieron en la Tate y que ante un cuadro de Rothko (últimamente omnipresente) se había echado a llorar. Ayer se lo conté a Krys y me miró como diciendo “¿Qué me estás contando?. Es la misma mujer que lloró ante el David de Miguel Ángel. Y por qué no?, digo yo. Quién establece que una obra es más valiosa, más emotiva, más costosa? ese algo intrínseco que a veces se intuye es muy difícil de definir. La pregunta es: ¿lloró por lo que significa un Rothko? ¿o lloró por lo que el cuadro le dice? Es decir, nos emocionamos cuando viajamos a París y vemos la Torre Eiffel, pero seguramente, si no hubiésemos escuchado hablar tanto de ella, de su valor arquitectónico, si no fuese un referente que fuese “obligado” conocer, nos impactaría tanto? En el momento en que las cosas aumentan su valor por la fama, el dinero con que son tasadas, o la cantidad de visitas y elogios que reciben, creo que entra a jugar parte de nuestra objetividad una subjetividad contaminada.
Aún así creo que debes defender el arte moderno en una entrada, yo me pondré de tu parte.

18 12 2007
kar

“escritores o peritos con un blog”

soy entonces un perito con un blog (que por cierto, toda personita de bien debiera visitar por lo menos una vez al día)????????

18 12 2007
Troutman

Conste que ya he visto que tu propósito de año viejo es escribir un post al día. El mio para año nuevo va a ser escribir una página al día. Veremos si soy capaz de hacerlo. Sobre la entrada sobre Arte moderno, que comienzo a escribir en cuanto apriete en “Enviar comentario”, decir que el tema va a versar sobre las razones que me llevan a defenderlo, no sobre lo mravilloso que sea, aunque son cosas íntimamente ligadas.

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