Lista y microcuentos

9 01 2008

Al palo nuevamente. Habrá que seguir intentándolo con los micro-relatos de la SER ahora que parece que le he cogido el tranquilo (aunque me temo que el haber sido seleccionado puede deberse al menor número de participantes en estas dos ediciones navideñas: la gente escribe menos y peor empachada de polvorones, artículo que yo no he trabajado estas fiestas). Tengo que quitarme esa L que me ha salido en la frente. Además, sigo teniendo pendiente:

– Escribir una entrada, tal y como comenté, con un título que comienza con “Trascendiendo el lugar común…”. De la que prometí publicar sobre la inexistencia de los chinos como sujeto humano ya ni hablamos
– Reescribir dos de últimos relatos escritos, incluyendo Terapia.
– Montar una extensa reseña sobre Las Benévolas que, por fin, aleluya hermanos, me siento el rey del mundo, me he terminado. Mientras tanto, si alguien que la haya leído puede explicarme el significado del título, que me haga el favor.
– Decirle gilipollas a uno en un foro.

Mientras tanto, y con la esperanza de que llegue pronto el día de treinta y cinco horas, remita de una vez la tos y el maldito dolor de garganta y los chuletones no engorden dejo aquí los dos últimos microcuentos. El primero fue el finalista. El segundo me gustaba bastante más personalmente. Siempre me ocurre lo mismo.

“Ni idea”, responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado. Se rasca la cabeza, mira a su esposa y, encogiéndose de hombros, sentencia: “supongo que será un saliente de la tubería de drenaje”. Saca de dentro la sonrisa con que la conquistó en la cola del supermercado hace ya veinte años y continúa: “No te preocupes, lo tapo y ya termino yo de pasar el cortacésped”. Mientras su mujer se aleja hacia la puerta de casa el hombre entierra el saliente del casco de motorista con la punta del zapato. Le gusta pensar que tiene un ejército de terracota bajo su jardín.

“Ni idea”, responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado. Sin dejar de asir la cortadora, echa un vistazo alrededor, pero no hay ningún movimiento en las viviendas unifamiliares del barrio, pintadas del mismo color azul que su casa. Mira al cielo, encoge los hombros y le dice a su mujer: “Será de algún vecino…”. En un arrebato de inconsciencia juvenil recoge el frisby y lo lanza por encima del tejado con todas sus fuerzas. Aterriza junto a una cortadora de césped. La mujer pregunta: “¿De dónde ha salido eso?” “Ni idea”, responde el hombre.

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8 responses

9 01 2008
mismanitasdevelcro

También me gusta más el segundo. Ánimo que a la tercera va la vencida.
Lei una entrevista a Jonathan Littel hace algunos meses en Babelia, y si no recuerdo mal, lo de las benévolas viene a ser una denominación genérica a esas personas que podrías catalogar como buenas. Buenos padres de familia, buenos vecinos, buenos lectores, amantes de la música, del cine e incluso de los animales, pero que sin embargo, no les tiembla las manos para hacer llorar de dolor o gritar de muerte a otros. Detrás de la tortura se esconde un ser humano, como podríamos ser cualquiera. Creo que a eso se refería.

9 01 2008
Troutman

Me imagino que puede referirse a éso, al fin y al cabo es uno de los temas centrales del libro, pero me refiero en concreto al final del libro, único momento donde se cita a Las Benévolas explícitamente, y en el que no entiendo del todo a qué se refiere el zumbado de Littel. Por cierto, has decidido ya si te pasas definitvamente a WordPress? Es por coemntar tu relato ahí o en La Coctelera…

9 01 2008
mismanitasdevelcro

Sí, ya lo he pasado:

http://mismanitasdevelcro.wordpress.com/

pero tengo que ir pasando todo lo de la coctelera, a pedal, qué palo…

9 01 2008
claudia

Son buenos los dos. Pero me gusta más el primero. Tal vez sea porque el personaje es un asesino que parece benévolo. Yo, con el tal vez sea mejor que se quede en casa, estoy sufriendo horrores. Las frases sencillas son, en el fondo, las más complicadas. Saludos y gracias por comer en mi humilde rincón. Ya te las di allí, recuerdo.

10 01 2008
Ana

A mí me gustan los dos, pero creo que el segundo no lo eligieron simplemente porque termina con la misma frase más o menos con la que empieza, que es lo guapo de tu relato, pero ellos querrán relatos completamente diferentes la próxima semana…

Me gusta lo del ejército de terracota. Muchas veces me gustan más los finalistas que los ganadores (como en esta última semana), y no puedo evitar pensar que una vez que tienen 3 seleccionados, eligen el que acaba con la frase que más les gusta para la próxima semana, aunque el del trozo de plástico acabaría con mi teoría…

10 01 2008
Troutman

Quizás no lo eligieron simplemente porque no les gustaba, pero es lo que tiene. En cualquier caso teniendo en cuenta el sistema de votación de los finalistas se desmonta un poco tu teoría. De hecho, con teoría rima lotería, y viene a ser un poco en lo que consiste la elección del ganador final.

Ahora a elaborar el siguiente: Tal vez sea mejor que se quede en casa…

10 01 2008
Troutman

Por cierto, me respondo yo mismo sobre el significado de Las Benévolas a través de Wikipedia:

“Uno de los hilos conductores del libro es el mito de Orestes, de ahí el título: Las Benévolas, que se mencionan además de forma explícita en la última línea del libro,en la frase: “Las Benévolas habían dado con mi rastro.”, Las Benévolas son las Euménides -que dan título a la obra de Esquilo-, la otra cara de las Erinias, o las Furias, que en la Antigüedad perseguían a los criminales. Se las nombra en el título y en la última frase, pero aparecen durante buena parte del libro encarnadas en Clemens y Weser, los dos policías de la Kripo que persiguen tenazmente a Max Aue.”

Lo que de todas maneras no me aclara completamente el significado de la última frase si realmente hace referencia a los dos polis o incluso a un ente vengador o lo que coño sea.

14 01 2008
claudia

Huy, veo que te respondiste ya a lo de Las benévolas… En cuanto a lo del concurso, a la tercera va la vencida! Y estoy de acuerdo con Ana en lo de que a veces eligen una frase apta para ser comienzo de otro relato, pero con el del plástico se desmonta la teoría porque no era la mejor frase, sin duda. Tal vez sí en conjunto. Lo que está claro es que gustan las perversiones y tú en eso, eres muy bueno.

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