Señores vicepresidentes y otros con problemas intestinales

30 01 2008

Entramos en el primero de los edificios. Las paredes son blancas y los suelos de mármol. En el hall han montado una que muestra la futura fábrica tal como la conciben. Al pie de la misma hay una leyenda que indica la función de cada uno de los edificios, pero los propios edificios no están señalizados con el número al que hace referencia dicha leyenda, por lo que los más importantes tienen pegado un post-it con su nombre escrito a mano. El hall está dominado por un cuadro del venerable Mr. Jindal, creador de esta empresa dedicada a la producción de acero que a su muerte fue dividida en cuatro equitativas partes entre sus herederos. El cuadro lleva colgada una especie de guirnalda. Mr. Jindal representa al típico magnate indio del pasado reciente, con sus gafas gigantescas, su sonrisa malhumorada y toda una pléyade de sirvientes y pelotas que, si bien no se muestran en el cuadro, se intuyen. Atentos a su página tributo y los rayos tras las fotos. Llamadlo veneración si queréis. En cualquier caso es curioso constatar como, en los últimos tiempos, la mencionada figura del magnate indio está cambiando y su mayor exponente es el dueño de la ya mencionada Kingfisher (aerolíneas y cervezas), cuyo aspecto físico y actitud recuerdan más a un Richard Branson cualquiera. Si es que se pierden las tradiciones, y al final habrá bodas de indios gays tocados con saris. Al tiempo.

Asis charla con la única persona que parece haber en el complejo, que nos hace subir y nos muestra unas habitaciones. Asis le explica que no nos quedamos a dormir, sino a una reunión. Trato de hacer que Asis me explique de una santa vez qué demonios ha ocurrido de camino aquí y a qué se debía el tumulto, pero en cuanto lo intento llega otra persona y nos dirige hacia el fondo del pasillo. Allí está la sala de reuniones. Hay una mesa enorme cubierta con una mantel blanco. Encima un proyector. Nos sentamos y van llegando personas que asistirán a la discusión, con el consabido intercambio de tarjetas tras el cual, como siempre, me acabo encontrando con un montón de ellas frente a mí sin saber a quién demonios corresponde cada una. En un momento dado, aparece el Vicepresidente, que debe ser el que maneja el cotarro, ya que todo el mundo se pone en pie inmediatamente. Su honorable semi-magnate. Hagámosle la rosca. Yo me estoy imaginando a un grupo de rebeldes de algún tipo asaltando la entrada de la fábrica. El amado vicepresidente suelta unas cuantas frases sobre sus deseos para esta reunión, llenas de vaguedades, nos desea lo mejor, y se va. Comenzamos con su lista de dudas y comentarios, explicando lo mejor que podemos sus cuestiones. Al mejor estilo asiático, todo transcurre de manera absolutamente caótica improductiva, saltando de un tema a otro sin dejarlo cerrado, con discusiones entre ellos en su idioma que cortan el avance. Asis habla por el móvil y nos comenta que otra persona que estaba programada que acudiera la reunión por la tarde va a tardar un poco en llegar dado que la carretera por la que hemos venido está cortada por los disturbios y tiene que dar un rodeo. Uno de los ingenieros del cliente sugiere que, dado que mañana tenemos que continuar el evento, sería mucho más productivo si nos quedamos a dormir allí mismo en su guest house. Yo estoy de acuerdo con tal de no volver a pasar por ésa carretera por la cual, por cierto, desaconsejan circular a partir de las cinco. Finalmente mandamos al coger, con su toalla roja bien anudada a la cabeza, a por nuestras maletas.

Durante un receso, le pregunto al francés qué cojones ha pasado al venir hacia Patratu. Afortunadamente no es lo preocupante que parecía (como ya me imaginaba). Me explica que el estado en el que nos encontramos se escindió del de Bihar hace unos años. Dicho estado, colindante con Nepal, es el más deprimido de toda la India y está prácticamente gobernado por las mafias. Dicho problema parece que es menos acuciante a este lado, pero no deja de ser palpable, por lo que me cuenta. De hecho, ninguna compañía de montaje con las que suelen trabajar en Calcuta está dispuesta a hacerlo aquí y solo conocen una empresa local que dice poder hacerlo. También que no es recomendable salir a dar una vuelta con el coche solo. Que los disturbios de esta mañana han sido a causa de unos asesinatos de ayer mismo relacionados con la mafia. La gente de la zona parece ser que es aficionada a las mareas humanas, incluso a tomarse la justicia por su mano. Uno días más tarde leeré en Wikipedia más sobre el asunto, descubriendo, por ejemplo, a los Naxalitas, o entrevistas a delincuentes. En el fondo, nada sorprendente.
Volvemos a la reunión. Enfrente unos cuatro cuarentones bigotudos (alguno con gorra, alguno con gafas semi-ahumadas) malencarados nos van lanzando sus salvas de preguntas y objeciones. Mientras, otros tanto veinteañeros, sin bigote, callan y escuchan. Uno de los cuarentones me recuerda a Maria Teresa Campos. Otro, el que más cara de perro pone, tiene problemas de gases. Aquí nadie se corta, y los regüeldos del señor puntean el encuentro. Cada vez que eructa pego un salto en mi silla.

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5 responses

30 01 2008
Ana

La verdad es que eres un tío con suerte (no, Dracma, no lo digo por ti, aunque bueno, también ;-) , tienes un curro que te permite tener todas estas vivencias… Eres el primer ingeniero que conozco que está encantao (o eso parece) con sus viajes de trabajo. La verdad es que leyéndote da la impresión de que tienes una doble vida, la de ingeniero y la de escritor, y que cuando no estás haciendo cálculos (o lo que sea eso ingenieril que haces) estás intentando pensar en cómo puedes plasmar por escrito todo lo que estás percibiendo.

Me muero de risa imaginándote que van a entrar unos rebeldes en la reunión, aunque no lo hubieras dicho estaba claro que estarías pensando eso…

30 01 2008
Ana

quiero decir “Me muero de risa imaginándote PENSANDO que […’]”… Y aun así, suena raro, vaya frasecita…

31 01 2008
Troutman

Lo cierto es que uno disfruta de muchos de los aspectos de la vida en mayor medida al saber que después los puedes contar, que van a ser temas de conversación o entradas del blog. Ya si supiera que fueran a formar parte de un libro o de una columna, sería la hostia. Pero en parte se vive con esa esperanza. Y es que yo soy un ingeniero no demasiado ingenieril.

31 01 2008
claudia

Eres la mejor combinación para escribir. Formación en ciencias y vocación literaria. Te envidio. Los números ayudan mucho a la hora de poner en práctica la estructura de una novela, de un cuento, de un poema.

31 01 2008
Dracma

¡Pues vaya, cualquier cosa os parece emocionante! ¡Por unos disturbios pequeñitos de nada! ¡Si ni siquiera llegó a ver sangre! Yo también vivo una vida emocionante y no voy presumiendo por ahí. De hecho, el mismo día que Mikel estaba en medio del riot, salí del trabajo, se puso a llovinznar, y como no llevaba paraguas se me acabó rizando el pelo. ¿Spooky ,no? Eso sí que da miedo. ¡Ah y por cierto esta noche he puesto pollo para cena!

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