Último día (2bis): Priscila Rosa Hernández Fonseca

19 02 2008

Entradas anteriores: Tsan Park

Me levanto a las siete de la mañana y le preparo el desayuno a mis tres hijos. Julián, Javier y Jorge, el pequeño. A Jorge le cuesta muchísimo levantarse, se revuelve y hasta golpea con tal de que no le saquen de la cama, pero mal que bien para las 8 menos cuarto me las arreglo para meterlos a todos vestidos y con sus mochilas en el autobús del cole. A veces me he encontrado que al volver por la noche alguno lleva un zapato negro y otro rojo o la camiseta al revés, pero bastante hago con lo que hago.

Después de haber sacado a mis torbellinos de casa, ordeno la cocina, hago limpieza general, dejo la leonera de mis granujillas medio decente y preparo algo para comer. A primera hora bajo a hacer la compra e intento no hablar demasiado con el dependiente del ultramarinos de debajo de casa. Creo que intenta echarme los tejos, y eso me pone muy nerviosa. Solo de pensar en tener cerca a ese hombre seboso, con los cuatro pelos que le caen sobre la frente y la bata blanca llena de manchas me pongo mala. Los hombres son más feos cada día. Antonio sí que era guapo. Cerebro no tenía mucho, y era un canalla, pero guapo era un rato. Es lo que hay.

Vuelvo a subir a casa cargada con las bolsas. Hago los baños mientras escucho la radio. Siempre pongo la misma emisora oyendo su voz, lo que consigue que apriete el paño con más fuerza y saque toda la mugre, pensando que estoy restregándosela en la cara al muy desalmado. Intento dejar todo más o menos decente, tampoco como las obsesas de la limpieza, que bastante tengo con lo que tengo. Mientras me tomo el café oigo como termina su programa matinal. Hay gente que escucha la radio por placer, yo lo hago con la esperanza de que un día se ahogue en antena o le de un infarto y poder estar ahí para presenciarlo, porque se marchó sin más dejándome sola con mis niños. Es lo que hay.

Por las tardes no hago gran cosa. Veo algún programa de la tele. La semana pasada estuve leyendo una novela sobre un niño, pero ahora no me acuerdo del título. Antes iba con mis amigas a tomar café, pero he perdido el contacto con casi todas. A veces Antonio ha salido en algún programa de sobremesa. Cuando lo veo me regocijo al constatar que se le empieza a descolgar la papada y le clarea un poco el pelo, y me compadezco de las pelandruscas con las que le fotografían al salir de los restaurantes.

Los niños están ahora en sus clase extraescolares, hasta a marquetería los he apuntado para tener un poco de tiempo y hacerles la cena antes de que vengan a destrozarme la casa. Hoy me he quedado pensando con la sartén en la mano y el extractor a tope en aquellos días que pasé en Benidorm con Antonio antes de que se hiciera famoso. Creo que ya estaba embarazada entonces pero no lo sabía. Locuras de juventud. Todavía guardo la nota que me dejó el maldito desgraciado diciéndome que se iba con la orquesta y que me reuniera con él al día siguiente en el cartel del anuncio de cerveza a la salida del pueblo. Todo mentiras, desde luego, no iba a ir a comprobarlo, y menos para marcharme y hacer vida de saltimbanqui.

Oigo el ascensor, debe ser mi esposo David, que vuelve de la acería un poco pronto. Hoy le he hecho huevos con morcillas, que sé que es lo que más le gusta. Dentro de poco llegarán sus hijos, que así los llamo cuando desbaratan cualquier cosa, y seguro que hoy rompen algo, si es que han salido a él. Es lo que hay. Entra y me da un beso. Hoy debe de estar contento, espero que no demasiado porque no estoy para sus frotamientos. Y si lo está, cuando empiece la función no tendré más remedio que pensar en Antonio, en arañarle y golpearle, y gritar por mis adentros por qué demonios me dejó aquí.

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15 responses

19 02 2008
Troutman

Lo he empezado a reescribir y al final me ha quedado un personaje absolutamente diferente con el mismo nombre. Me he sentido muchísimo más cómodo con esta marujilla un poco insatisfecha. Espero no haberlo liado al darle el mismo título.

19 02 2008
Blackstar

Muchísimo mejor Troutman. Esta Priscila sí que es creíble, además me cae simpático, frota que te frota y repitiendo “es lo que hay”.

Hasta veo su casa decorada con planticas y las cosas que los críos le hacen en marquetería.

19 02 2008
Nuala

Mucho mejor, la otra tenía algo que no me la hacía creíble. Es lo que hay.

19 02 2008
Troutman

Gracias. Si se os ocurre algún detalle que mejorar, podéis mencionarlo. Incluso si a los próximos lectores les parece un mal cuento, les ruego que lo anoten, o que me den un pescozón, o que me naden una paloma mensajera con una amenaza de muerte.

19 02 2008
Claudia 2008

Mucho mejor (bis). Creible, maruja que va a Benidorm, muletillas colosales “es lo que hay”, lenguaje cercano, mundano. Lo que dicen por ahí, hasta te cae simpática. El famoso de tres al cuarto es producto tomatero total. Es divertido, si. Las descripciones están mejor, habla con cariño de sus niños, limpia el hogar y hace cosas que hacen las mujeres pelín amargadas y algo rencorosas.

Sólo mejoraría la forma de hacerle los huevos con morcilla, Ñiam, con menos sal y una h fuera, que es lo que hay que no debe haber.

Por lo demás, genial! :-)

19 02 2008
Troutman

Gracias. En lugar de sobrar una hache le faltaba una hache y una e, porque Priscila tampoco quiere tanto a su marido, pero no como para echarle los huevos. Al menos un poco de cariño y servirlos.

19 02 2008
Dracma

Pues yo discrepo. Quiero decir, que tu nivel suele ser mucho más alto y creo que podrías mejorarlo mucho.

Es cierto que el personaje en general resulta más creíble, lo que siente hacia su marido, lo que siente hacia el famoso, su papel de ama de casa, su lenguaje… pero la faceta de madre no me convence demasiado. No veo ningún cariño o amor en sus actitudes, me parece demasiado aséptica, y sí, es cierto que habla de sus hijos como esos granujillas, o torbellinos pero me parece más la forma que tienen de expresarse las madres en los anuncios de tulipán o Ariel para referirse con afecto a sus hijos que hacen trastadas que el modo en que una madre real de carne y hueso hablaría de sus hijos.
Una cosa es que no pegue una madre desnaturalizada, y otra que si le vuelven loca se limite a decir: ¡Ay ay, mis diablillos!

20 02 2008
Gabriel

Estoy con Dracma. La historia en sí es buena. Has cambiado absolutamente el estilo, y creo que para un estilo así sería mejor un diálogo, una carta. Un formato en el que las repeticiones, las coletillas, se vean más como el estilo del personaje que como el tuyo.
Habría preferido retocar algo el primer relato.

20 02 2008
Troutman

Acepto lo de Tulipán. Respecto al tema del estilo, me preocupa que lo veas más apropiado para una carta o un diálogo, básicamente porque los siguientes personajes siguen el mismo esquema en cierta manera monologuista y es muy probable que te chirríen del mismo modo. Por supuesto, tengo en cuenta los comentarios. Revisaré los textos una vez finalice todos.

20 02 2008
Gabriel

Es difícil de explicar, porque creo que es una cuestión de preferencias.
En el primer relato, la corrección de estilo, mejor, el estilo más formal, es bueno para el monólogo interior de la protagonista. Me gusta pensar que la forma en que ordenamos nuestros pensamientos es similar para todos, y luego la vamos estropeando según hablamos o escribimos. Según eso, prefiero un monólogo sin coletillas (aunque valgan repeticiones, guaperas cabrón, animales estos críos…). Si nos pasamos al mundo del lenguaje “más cercano” (es lo que hay, hasta golpea, hasta a marquetería…) prefiero una carta, en la que la profundidad de sentimientos no está reñida con el lenguaje particular de la protagonista.
En cuanto a Tulipán, de acuerdo con Dracma. Me parece ver un desequilibrio en el vocabulario. Los hijos pegan, no golpean. Los hijos rompen, no desbaratan.
Y el eterno debe, debe de, debe dudidú dubidá.
Soy un cerdo, pero me gusta lo que has escrito. Hay una historia amarga, real y verosímil. La visión de la protagonista de su propio drama es buena, y tienes las herramientas para escribirla.
Las mujeres te han votado bien, o sea que te has metido en tu papel de ama de casa, y eso es bueno. (la mujer propia no es mujer depende de para qué cosas, aunque siempre sea chica. O al revés).
Un saludo.
Si sigo dando tanto el coñazo voy a tener que hacer mi propio blog.

20 02 2008
Troutman

Maldito debe de, siempre lo pongo mal.

20 02 2008
Dracma

No te preocupes Gabriel, yo he llegado a escribir comentarios de una página entera y Mikel todavía no me ha “baneado”, lo cual no se puede decir de otras, ejem, ejem, verdad, ¿Blackstar?.

Lo cierto es que a Mikel, le encanta que todos le dejemos comentarios, de todo tipo, alimenta su gran EGO. Te preguntarás cómo lo sé: domino su mente.
Excepcto cuando usa mal el “deber de”. Eso lo hace el solito.

20 02 2008
Gabriel

Las mujeres sois animales complicados, te lo dice un zoólogo. Pero no es culpa vuestra, sino de vuestras hormonas. Yo soy complicado porque tengo tres. Hermanas.
Cada vez que le enseño un cuento a mi mujer tengo que hacer un balance previo entre su aversión a leer desde la pantalla de ordenador y su aversión a gastar papel inútilmente. Así que el primer filtro para lo que escribo es su riesgo ecológico.

20 02 2008
Claudia 2008

me parto!!!!

21 02 2008
Ana

Este me gusta, sí, pero no es Priscila, es Rosa Mari Díaz González, o Loli Jiménez López, o Belén Esteban…

Me gustaría haber leído este relato sin haber leído el otro, para ver qué me parecería, porque como cambió tanto creo que no se pueden comparar. Sí me gusta que hable de Antonio con rabia, porque somos muy rencorosas, y no veo tanto desapego a los hijos como dice Dracma, en el sentido de que el tema principal del relato es que esta mujer está amargada con su vida y sigue enamorada de Antonio y lo que ella piensa que le podría haber dado, y en este tema sus hijos fueron un obstáculo (aunque entre Antonio y ellos, los eligió a ellos, madre ante todo… )

Lo que no me queda claro es quién es el padre de los hijos… El primero es de Antonio? O de su marido y Antonio era un amante?

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