Último día (4): Agnieszka Partyka

21 02 2008

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Desayuno un tazón de leche con cereales, un par de tostadas con mantequillas, un huevo frito y galletas con pasas. Mi madre, allá en Cracovia, siempre decía que, si puedes, hay que desayunar bien pase lo que pase porque nunca sabes cuando volverás a comer. Es posible que fuera de otros tiempos, pero sí que es cierto que nunca sabes lo que te va a deparar el día, aunque casi siempre sea y haya sido lo mismo.

Como cada mañana desde hace unos años, me levanto pronto y voy al trabajo andando. Allí saludo a mis compañeros y me siento delante del ordenador a traducir sus manuales de instrucciones, sus correos y sus placas de identificación al polaco. A la hora del café cojo un periódico y leo para mejorar mi español. A veces alguien me habla sobre el tiempo o alguna noticia, o el horóscopo o la película del día anterior a la noche, y yo le sonrío pero nunca me atrevo a responder . Aún no me siento segura y temo haber entendido mal la cuestión o que al hablar no sea capaz de explicarme y quedar como una idota. En ocasiones tengo que pedir que me arreglen la impresora o que me presten un boli y paso mucha vergüenza.

A la hora de comer mis compañeros salen a algún restaurante pero yo me quedo en mi puesto y saco los “tuppers” que traigo cocinados de casa. Casi siempre żurek y algo de Goulash. Me encantaría cocinar pato según la receta de mi madre, pero casi nunca encuentro en las tiendas. Solo me atrevo a pedirlo si está a la vista y puedo señalarlo.
Por las tardes es parecido, aunque suele hacer más calor.

Vuelvo andando a mi piso alquilado cuando termino el trabajo. No tiene ascensor ni calefacción pero no me importa. Suelo leer algo más en castellano mientras ceno. Siempre tengo la tele puesta para que haga ruido. A veces me acuerdo de mi madre, cuando hace mucho frío, y lloro un poco al recordar sus labios volviéndose morados, pero se me pasa en seguida. Me acuesto sobre las doce pensando en el desayuno y en que es mejor que sea abundante, porque mañana siempre puede ocurrir algo inesperado.

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8 responses

21 02 2008
Troutman

Sé que va a acabar resultando un poco demasiado el poner un personaje cada día, pero ya que los tengo escritos prefiero hacerlo así. Éste, al menos es cortito. La tortura acabará el Jueves de la semana que viene. Entre medias quizás cuelgue una cosita sobre ARCO que tengo preparada para desengrasar y poner fotos, que las hecho en falta.

21 02 2008
Dracma

A mi esta descripción me encanta. Creo que dejas que se transluzca perfectamente la personalidad de la pobre Agnieszka, infeliz y asustadiza, desea que su vida cambie pero le es imposible hacer nada para que eso ocurra. Personaje interesante, no me gustaría que tuviera una muerte indigna…

21 02 2008
Blackstar

Pues a mi me ha dado pena que sea tan cortito. Me hubiera gustado saber más de esta muchacha.

Un único pero.. el goulash no es húngaro? porque como hablas de Cracovia…

21 02 2008
Troutman

El goulash es efectivamente húngaro, pero los polacos (como todos los países de Eurpa central) también hacen. Lo cierto es que tendría que haberle adaptado el nombre a gulasz, como podrás comprobar en la típica entrada de wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Cocina_polaca

21 02 2008
Blackstar

Fíjate! y luego los ingleses arrugan la nariz ante el ajo español!

Por cierto, no sé por qué, mi gestor de correo me dice que Juanito y tú no aceptais mis mensajes.

Menos mal que Mireia sí… que le decía que los sobaos pensaba yo que eran más cántabros que vascos..

21 02 2008
Dracma

Sí Blackstar, yo también lo creo, de hecho son pasiegos, pero se vendén por aquí también, aunque no sé si encontraremos la marca MACHO, lo intentaremos, eso sí.

Lo mismo sucede con las tejas y cigarrillos de Tolosa, no sé si habrá por aquí algo de eso, también se intentará, pero no prometo nada, porque tenemos que hacer investigación de campo. Algo haremos.

21 02 2008
Blackstar

Hija por dios! que lo de las tejas era un decir (me encantan pero las suelo comprar por navidad). Lo que pasa que las de Eceiza no las tienen en todos los sitios. Además, no es cuestión de recuperar en un fin de semana los dos kilos que me ha costado perder dos meses!

Con que traigais vuestra compañía es más que suficiente!

besos

22 02 2008
Gabriel

Muy bueno. Has retratado muy bien el sentimiento del exilio. Se aprende a interpretar las caras antes de entender el puñetero alemán. Y es verdad que te sientes así. Sonríes mientras asientes con miedo, por si debieras estar en realidad sacudiendo la cabeza en negación.
Me han incomodado un poco algunos detalles, como la identificación al polaco (si pones el polaco al final, lo identificas; si lo pones antes, lo traduces).
“Por las tardes es parecido, aunque suele hacer más calor”. Esto sí es hacer un buen texto con una frase sencilla. Enhorabuena.

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