Una larga historia en pocas palabras

16 04 2008

El caso es que, en su día, vivió un leñador de nombre desconocido en los bosques de Bretaña. Y al borde de su muerte, prácticamente recluido en su cabaña por culpa de la ceguera, se cruzó en su camino un anciano llamado John Lewis. Los registros posteriores no dejan el estado mental de este último en muy buen lugar, ya que parece ser que le aseguró a aquel pobre, desdentado y avaricioso leñador que era el rey de los Secgens y que portaba el disco de Odín, el cual tenía un solo lado (sic). Así consta en la transcripción del interrogatorio que los gendarmes hicieron al desgraciado del leñador. El muy imbécil le partió el cráneo a Lewis para robarle aquel supuesto disco de una sola cara que nunca sería capaz de localizar.
Dio la casualidad de que el sobrino del bastante demente John Lewis trabajaba como gendarme en el pueblo al que llevaron arrestado al sucio leñador. Esa noche lo asesinó ahorcándolo e hizo que pareciera un suicidio. Aquel sobrino, llamado Ennis Lewis, que realmente amaba a su tío aunque estuviera como un cencerro, emigró inmediatamente a Londres, de vuelta a sus orígenes, y allí vivió durante años. Se casó felizmente y tuvo tres hijos que le sobrevivieron. Otros siete perecieron junto a él y su esposa en un acto salvaje de fuego y violencia que colateralmente redujo a cenizas parte de Westminster. Las pesquisas de la policía, en un estado un tanto precario por aquel entonces, concluyeron que el ataque había sido perpetrado por un grupo de franceses que mendigaban cerca de la casa de los Lewis. Únicamente lograron apresar a uno de ellos, que confesó ser nieto de aquel leñador sin nombre (al que se refería literalmente como aquel leñador sin nombre) al que parece ser que apreciaba de tal manera —y odiaba tanto a los ingleses, por otra parte— que se había conjurado contra el asesino de su abuelo y había jurado sobre su tumba, junto con otros cuatro nietos y dos sobrino-nietos de aquel leñador sin nombre, los cuales lograron huir de Londres de vuelta a su amada Bretaña tras el sangriento incidente, liquidar a su ejecutor y toda su descendencia.
Uno de aquellos tres hijos de Ennis Lewis, nietos de John Lewis, que sobrevivieron, llamado Alexander, cuyos brazos quedaron horriblemente marcados por las llamas del ataque, era mi tatarabuelo, y juró solemnemente sobre la tumba de mi tataratatarabuelo (cosa que parecía bastante de moda en la época) que vengaría tamaña afrenta a los Lewis.
Desde entonces nos hemos estado matando. Los Lewis y los Leñador. Yo soy el último de mi linaje. Desgraciadamente, antes de poder consumar la revancha correspondiente al vil asesinato de mi primo-hermano Derek, el último de los Leñador murió por culpa de una neumonía. Y aunque puede que piensen que yo debería haber concluido que la naturaleza había dado la razón finalmente a los Lewis (aunque hubiese dejado a su última generación curiosamente estéril), no fue suficiente. Nunca lo será. Por suerte viví en una época maravillosa, y tras varias carreras y arduas investigaciones en las que me dejé parte de la piel y de la vida (y que tuve que financiar de maneras un tanto oscuras que no reflejaré aquí), al borde de la senectud, logré finalmente fabricar el arma mortífera que resolvería de una vez por a todas el conflicto y que me permitiría morir en paz.
Cargué la pistola, programé la máquina del tiempo un año antes de fallecer John Lewis. Viajé hasta Bretaña. Accioné el sistema de la máquina y aparecí donde y cuando quería, pero con una extraña sensación en el cuerpo. Busqué al leñador, pero no parecía estar por los alrededores. Estos últimos días tengo lagunas mentales y sueños extraños. He preguntado por las aldeas y los cruces de caminos, intentando hacer comprender mi lamentable francés y tratando de descifrar su medieval idioma. Por fin parece que voy por el buen camino, ya que me han indicado lo que creo que es un claro del bosque. Mi visión es ahora un tanto borrosa. Me tropiezo con algo. Lo miro, y, ¡Por Thor! Es el disco de Odín y yo soy el rey de los Secgens.

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8 responses

16 04 2008
Troutman

Este cuento ha sido creado a partir del relato “El Disco” de Borges (que cuando no me empacha, me encanta): http://www.librosgratisweb.com/html/borges-jorge-luis/el-disco/index.htm

17 04 2008
Ana

Qué chulo. Una mezcla de Borges y Regreso al Futuro creíble! Me gusta.

Me dio miedo lo del disco de un solo lado y el rey de los Secgens; pensé que igual te habías pasado con los chupitos de oxígeno y que esos desvaríos eran la consecuencia de ello. Pero bueno, veo que es cosa de Borges, eso lo explica todo :-)

Y el nieto del leNador podría ser más creíble si fuera sobrino-nieto, no? El leNador de Borges no habla de mujer o hijos, sólo de su hermano mayor, y para mí sería más creíble que éste no supiera el nombre de su tío-abuelo…

17 04 2008
Claudia 2008

No encuentro crítica posible más que quitar al desgaciado (del) leñador. La verdad es que tienes una gran capacidad para recrear ambientes y personajes de otros mundos. Estás muy viajado y eso se nota. Saludos!

17 04 2008
Troutman

Lo de recrear ambientes, si realmente se aprecia cierta capacidad en alguno de mis textos, es posible que le deba más a las horas de cine que a las de viaje. Tomo nota de mi desgacia, pero no sé hasta que punto es erróneo. Si lo que quiero indicar es que el leñador es un desgraciado, pero no un desgraciado leñador (en la acepción de desafortunado), no es admisible escribirlo así? …pregunta lanzada al aire

18 04 2008
Travis Leñador

Buenos días. No suelo entrar en internet, mi trabajo no me deja mucho tiempo para hacerlo (soy Leñador, de apellido y de profesión). El poco tiempo que entro lo dedico a buscar por la red el orígen de mi inusual apellido y debeis saber que hay muchos Leñador ilustres, como por ejemplo Jerome Leñador, al que recordareis por revivir a la abuelita de Caperucita del mismísimo estómago de un lobo, o los 7 enanitos, tozudos a la par que nobles, de la rama peruana de los Leñador.
Pero el Leñador del que voy os a hablar, tras leer este relato tan alejado de la realidad, es de Lawrence Leñador, al que el señor Troutman (si ese es su verdadero nombre) se refiere como “pobre, avaricioso y desdentado leñador”.
Según lo que he averiguado de mi antepasado, tuvo una vista de lince y unos dientes fuertes como los de un castor hasta el mismo momento de su muerte (de lo de pobre y avaricioso no tengo constancia). Incluso puedo atreverme a afirmar que su vida fue maravillosa, vivió feliz rodeado de nutrias y riachuelos y murió virgen. Nada hay escrito sobre ningún reinado de Secgens ni de ningún Juan Luis.
No os quiero aburrir con la vida de mi familia, sólo quería que supiérais que no hay que hacer mucho caso de la gente que escribe en estos blogs, ya que la mayoría lo que escribe se lo inventa y no se si queriendo o sin querer hacen daño (mi hijo Derek L. ha leido tu relato y alguna lágrima se le ha caido).
Aprovecho la ocasión para enviar un saludo a todos los Leñador del mundo, que a ver si nos juntamos un día y hacemos una cena o algo.
Un saludo. Travis Leñador.

18 04 2008
Ana

Ves, seNor Troutman? Tenía yo razón! El LeNador era virgen, así que nada de nieto, sobrino nieto!

18 04 2008
Thanatos

Troutman, ojo al concurso de microrelatos del FNAC

http://www.fnac.es/especiales/microrrelatos/index.htm?IdTis=XTC-DAQG-WXYTK-DD-THDE4-HPPC

Si hay que venderse al capital, qué mejor opción que el lugar de la moqueta eterna.

21 04 2008
Troutman

Estimado Sr. Leñador (si ése es su verdadero nombre):
Pese a que la historia de su ilustre familia resulta altamente interesante, mucho me temo que no tenga nada que ver con el personaje que aparece en este cuento, dado que su apellido real era Bûcheron. El relato fue escrito primigeniamente en francés (clásico, al estilo dieciochesco) para ser posteriormente traducido al castellano actual por mi ayuda de cámara, el cuál decidió no mantener literalmente el apellido del personaje, en un error de bulto. Les informo, para su alivio, de que fue despedido fulminantemente (me ha llegado el rumor de que actualmente se dedica a revisar las traducciones de Harry Potter). Por lo tanto, mis disculpas y espero que con la aclaración el buen nombre de su familia (pese a que provenga de un señor que no mojó el churro en su vida y además se creía un castor) haya sido restaurado.

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