Felicidad y reuniones y la búsqueda de

21 05 2008

Hoy hemos tenido una interesante reunión de Risk and Oportunity Management. No se puede decir que la cantidad de información aprendida haya sido significativa, algo habitual durante cualquier reunión. Desde luego lo menos interesante ha resultado el contenido de la propia evento, que por otra parte se había vendido casi como un cursillo, ya que según la temperatura de la sala iba aumentando y especialmente tras la comida la eficiencia ha tendido dramáticamente a cero. Lo que más me interesa es la mezcla proporcionada por la perversa globalización y el juego. Uno se queda detrás de la mesa viendo pasar trenes y observando que más de la mitad de las oraciones de los asistentes (en el caso de algunos la totalidad) se basan en su manual estratégico de las frases estándar. De todos modos, y para alivio de los que velan por integridad laboral, me abstendré de relatar y ordenar lo que creo ver, por más que me pueda resultar divertido. Me limitaré a apuntar que en la sala nos encontrábamos, de izquierda a derecha, en el sentido de las agujas del reloj, una china, dos francesas, un español, otros dos franceses, un turco, un suizo, una italiana, otro francés (ya sabéis la nacionalidad de la empresa para la que trabajo), un catalán y el los restantes españolitos. Todas estas vueltas para meter lo del catalán. Durante parte de la charla me ha embargado un absurdo sentimiento de felicidad. Muy idiota. No había nada de lo que alegrarse. Es otra de esas pérdidas de tiempo que podrían resolverse en la cuarta parte del tiempo, pero yo me he dado cuenta de cuánto las disfruto y de qué es lo que me gusta de este trabajo.

La gente.

Puede que te cruces con bellísimas personas, con genios, con idiotas, con verdaderos gañanes y con hijos de perra que te hagan la vida imposible. Con tipos que huelen mal o que escupen al hablar. Con gallinas o con osos. Quizá sea que siempre me planteo cómo pueda encajar cada uno de ellos en una historia, pero el puro hecho de verlos actuar creo que ya me satisface y este tipo de cosas me han gustado toda la vida. Puede que debido a la indigestión que sufrí ayer por culpa de mi falta de medida en las cenas de los domingos (en plural, en general) tenga la percepción un tanto alterada. Tener hambre tras un día de dolor de estómago me hace feliz y confundo la causa. Es posible. O será un síndrome post-menstrual masculino. En todo caso, gracias por asistir.

Durante la reunión también he vuelto a pensar en Galeano, el consumismo y la perversa globalización. Veamos los axiomas y pensemos en por qué los adoptamos. Una línea simple de pensamiento y una conclusión. A partir de ahí espero que el respetable realice las aclaraciones, refutaciones o descalificaciones que crea oportuno hasta que consigamos alcanzar ese punto de relativismo total en el que al valer todo uno sigue pensando lo mismo que al principio:

1) El consumismo es malo. Comprar cosas que no se necesitan no vale para nada. Esas vacías necesidades son creadas artificialmente por el malvado entramado de las corporaciones.
2) Hay que buscar un modo de vida más acorde con el planeta, buscar la felicidad en las cosas sencillas. Volver a la austeridad y la vida en el campo

Mis objeciones

a) Las necesidades sin sentido son una constante humana en cuanto se llega a un mínimo nivel de satisfacción (aunque el problema estriba quizás en cuando no ocurre así), provocadas por algo tan sencillo como que estamos fabricados para no ser felices nunca y buscar dicha felicidad durante toda nuestra vida como pollos sin cabeza.
b) Muchas de las consignas en contra del consumismo acaban teniendo un tufillo pontificador terrible, cercano a un beatífico mensaje religioso para las masas borreguiles. En una tribuna se sienta el cerdo con chistera y frac que orquesta a millones, en la otra el santo que maneja a unos cientos.

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14 responses

22 05 2008
thanatos

Creo que en las objeciones partes y acabas en el homo oeconomicus para aseverar que los hombres nunca pueden ser felices. Si entiendes ese plano como baremo universal, sin duda el hombre nunca puede ser feliz. Incluso incorporando las tesis de Maslow, la felicidad entendida como la satisfacción de necesidades materiales puede ser compleja.

Ahora bien, yo creo más en Bertrand Russell y su capacidad de autoconocimiento y autoevaluación para poder vivir conforme a unos valores que nos permitan satisfacción y capacidad de defensa ante la maquinaria de creación de necesidades, que de existir, existe y sustenta el sistema capitalista moderno.

Ejemplos no faltan, desde Diógenes a Cioran, pasando por Wittgenstein, muy pocos pensadores han sucumbido a las tentaciones de la posesión, la mayoría vivieron con el agua al cuello e incluso se les puede llamar auténticos bastardos sociales. No por ello creo que se considerasen, excepto Cioran, unos tipos desgraciados. O al menos no lo eran por no disponer de bienes de consumo.

22 05 2008
Troutman

Digamos que es lo que planteo sí que tiene que ver con Maslow, teniendo en cuenta que el plano “espiritual” se mezcla con el puramente material. El caso es que al ser humano, más que falto de felicidad, desde un punto de vista un poco simplista, como toda mi argumentación por otra parte, lo veo insatisfecho. Que haya que intentar llegar a la satisfacción a través de una serie de “maniobras” o al autoengaño no implica que en el fondo hayamos evolucionado para estar eternamente incompletos en busca de nuestra zanahoria.

Wittgenstein no creo se considerase especialmente afortunado. Un filósofo siente la necesidad de indagar en las razones de lo que le rodea porque si no lo hace se le hará un nudo en el estómago del mismo modo que a un yoni que no tiene luces azules bao su Seat Leon.

27 05 2008
Nuala

Me niego a discutir si no acotamos (porque está claro que tenemos diferentes conceptos) términos como “felicidad”, “insatisfacción/ satisfacción”, o por qué se asume que consumir cosas sin sentido es una constante humana o por qué es una maniobra o autoengaño tener una idea diferente de la felicidad basada en diferentes valores.

28 05 2008
Troutman

Utilizo felicidad y satisfacción como sinónimos. También completitud (palabro). Parto de la base, no sé si errónea, de que nadie alcanzaz nunca semejante estadio por un tiempo prolongado.
Consumir cosas sin sentido no es una constante humana ni tener una idea diferente a la felicidad basada en el consumo es un autongaño. Estando el mundo tal y como está ahora, pensar en que la mayoría de la gente pueda lograr alcanzar unas cotas mínimas de satisfacción basadas en un modelo que mezcla ruralismo con filosofía barata (con perdón) creo que es terriblemente ingénuo. Éso sí, me parece una opción mucha más bonita que el cinismo.

28 05 2008
Ana

Aquí estoy de vuelta al blog! Por fin encuentro un momento!

Estoy de acuerdo contigo en que somos unos insatisfechos y que siempre queremos más, y también estoy de acuerdo con Galeano en que nos están intentando liar para que creamos que la felicidad está en consumir, y es una pena.

Yo creo que hay que relativizar las cosas… No creo que Galeano quiera que volvamos a vivir en el campo y ducharnos con agua fría; una cosa es eso y otra consumir como se hace ahora… Es más barato comprar unos zapatos nuevos que repararlos… hay que cambiar de ordenador cada dos aNos porque la nueva impresora o la cámara nueva no funcionan con el ordenador “viejo”… hay que comprar ropa nueva cada semana aunque nuestro armario esté lleno… Los adolescentes de ahora no tienen nada que ver con nosotros cuando éramos como ellos.

El consumismo es como una droga; cuanto más consumes, más quieres consumir… Y no creo que dé ninguna felicidad; la gente que conozco que más consume es la más infeliz… Pero estando como está ahora el sistema, hay que consumir para que esto siga funcionando, a corto plazo, claro, porque a largo plazo, la que nos espera!

Resumiendo, que creo que la nostalgia del pasado que tiene Galeano la tengo yo también; creo que éramos más felices antes. Trabajo con niNos y los niNos se aburren mucho más que nosotros cuando éramos así; consumen tanto que nada les hace ilusión…

29 05 2008
thanatos

El ruralismo y la filosofía barata pueden ser una forma de felicidad para algunos, no veo inconveniente en ello, tal como lo han sido las religiones a lo largo de la historia. En sí pudieramos entenderlo como forma de conformismo o consuelo, pero ello supondría cambiar el marco de valores en el cual enmarcamos la felicidad. Porque felicidad puede entenderse también como capacidad de consuelo.

El principal problema es que el nivel necesario de satisfacción o consuelo es indeterminado y por lo tanto dependerá del individuo marcarse sus cotas. Naturalmente se encuentra sometido al bombardeo continuo de valores que identifican de forma difusa cual es el estándar de felicidad objetivo para el ciudadano, con lo cual señalan el camino – consumo, éxito profesional, social, artístico, competencia, etc- pero no el momento en el cual se logra esa meta. Primero porque es imposible de determinar de forma general y segundo porque no sería deseable que el ciudadano deje de adquirir para el funcionamiento del mercado.

La voluntad de ruralismo como alejamiento de esta mecánica y evasiva del bombardeo puede ser válida para muchos carácteres, otros pueden desde el urbanismo ser refractarios, en mayor o menor medida, a esta imposición de una felicidada utópica. Es decir, que les resbala.

Naturalmente que un filósofo puede ser desgraciado por no desarrollar sus propias potencialidades – la mayor frustración del pensador- pero ya estaremos en un orden de valores que va al margen del circuito económico que, me parecía, era el nucleo del post. La mayoría de filosofos han huido de la obsesión por la posesión, desde Platón que afirmaba en la República que el gobernante filósofo nunca debía acumular riqueza hasta el propio Witty que regaló su fortuna. La fortuna y el consumo distraen unas energías que han de destinarse para otros cometidos.

29 05 2008
Troutman

Precisamente mi argumento sobre todo este compendio, y perdón por la dispersión y por los saltos descabezados entre aspectos, como suele ser característico, es que en muchos de los argumentos de los que llamamos genéricamente antiglobalización se trasluce un tufillo de: “La verdad está aquí”, en una espacio de intento no muy consciente de globalizar a en el sentido contrario. La compensación es necesaria, soy partidario, pero también de valorarlo todo con un poco de sentido crítico. No creo que el que busca la felicidad en el consumismo alocado lleve un lavado mayor o menor que otros. Que cada uno tiene unas metas distintas es un hecho. Para mí, que nunca nadie las consigue porque estamos fabricados así, es otro.

29 05 2008
thanatos

El problema es que entrar en la espiral del consumo desbocado produce ansiedad y ésta es enemiga acérrima de la satisfacción o ansiedad.

No por ello pretendo decir que la ansiedad sólo es fruto de la sociedad de consumo, ni que aquellos que no entren en la mecánica están a salvo de ella. Pero llega a ser una relación parecida entre el tabaco y el cáncer de pulmón, puedes padecerlo sin haber fumado en toda tu vida o, en cambio, morir fumando dos cajetillas diarias sin haberlo desarrollado. Ahora bien, conocemos la ponderación de los riesgos.

“Para mí, que nunca nadie las consigue porque estamos fabricados así, es otro”

Esto es herencia directa de Maslow y su asunción que la satisfacción de necesidades genera otras. Creo que es demasiado aritmético, es decir que me marco sumar hasta diez y cuando llego a esta cifra asumo alcanzar el 11 por desarrollo de las ptencialidades. Pero no pensamos que la satisfacción pueda ser el mero hecho de sumar, y el llegar al 5 o al 50 es irrelevante para un plus de satisfacción.

Maslow confeccionó una carrera por etapas muy potente, pero extremadamente imprecisas y por lo tanto que no llevan a ninguna parte. Autorrealización, sin más. Si lo comparamos con la de seguridad – de contenido muy definido- podemos ver la diferencia y la trampa.

Personalmente creo, según mi propia experiencia íntima, que dificlmente pueda llegar al estado de equilibrio que se pueda considerar felicidad, en eso coincido contigo. Ahora bien, no encuentro razón lógica para pensar que ello es extrapolable a toda mi especie.

29 05 2008
Troutman

Prefiero verlo más como Darwiniano (niano) que como argumento basado en Maslow. Evidentemente toda mi argumentación en este sentido se basa tanto en la experiencia íntima como en mi observación de los que me rodean (que no deja ser mi propia experiencia sobre los que me rodean). Todo lo que digo no tiene una base mínimamente sólida, ni científica. Solamente me baso en un argumento puramente evolutivo. El motor del desarrollo humano es el inconformismo. Evidentemente este argumento está totalmente contaminado por la cultura en la que he sido educado, pero sí creo que puede tener una base universal, del mismo modo que la ansiedad es la heredera de los mecanismos de defensa ante el peligro físico. De este modo, y aunque suene mega-básico, entiendo que la idea de desafío, la necesidad de la gran mayoría de los hombres de trabajar en función de metas que no se alcanzan nunca, es algo también heredado, y que el consumismo una de tantas maneras de la sociedad para buscar algo artificial que función cuando ya tenemos todo lo que queremos (y sí, esto siempre suena a Maslow)

Ahora, los argumentos que medio-rebato (en este caso el texto de Galeano) tampoco utilizan mucho la lógica ni la base científica, por otra parte.

29 05 2008
Thanatos

Quizás si tocamos cuestiones de darwinismo social, aunque sea de forma muy tangencial, entremos en terrenos pantanosos,

Al final resultará que eres un “liberal”, como Losantos.

29 05 2008
Thanatos

Aparte del chascarrillo demagógico anterior, el tema sobre cuál es el motor del desarrollo humano me parece un punto interesante para otros debates.

29 05 2008
Troutman

Ay! No me mentes a Fedeguico, con lo que estoy disfrutando entre la crisis y los navajazos del PP y la somanta palos que le dieron al enano en el tribunal con Gallardón dándole la espalda.

Por cierto, si alguno tenéis alguna recomendación bibliográfica sobre el tema debatido, se agradecerá con una birra, ya sea virtual.

Por cierto Ana, me resulta curiosa tu afirmación de que los niños de ahora se aburren más que los de nuestra generación. No te quito la razón, pero seguro que no es nostalgia?

29 05 2008
Ana

No digo que no sea nostalgia, pero como no me quitas la razón, pues todavía la tengo…

Hablo por mi propia experiencia con niNos de 6 a 11 aNos (1200 niNos en los últimos seis aNos)… Para que te hagas una idea, cuando hacemos excursiones al bosque en las escuelas donde yo trabajo, tenemos que prohibir los tamagotchis, gameboys, mp3 y todas esas cosas, y a los niNos se les cae el mundo encima. Con lo de que se aburren quiero decir que con todas estas “modernidades” cada vez hay menos niNos que no saben que hacer en este mundo no-virtual; imaginaros de pequeNos en el bosque, el mundo se abría a nosotros …

Qué intectuales vuestros comentarios…

19 06 2008
Presbyopic

Somehow i missed the point. Probably lost in translation :) Anyway … nice blog to visit.

cheers, Presbyopic!!!

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