Al salir del trabajo

3 06 2008

Ayer tuve que venir a trabajar en coche por los problemas de retrasos que causaron las inundaciones del Domingo en las líneas férreas. Salí del trabajo a la hora, y durante la caminata hasta el lugar donde aparqué el coche se me quitaron las ganas de enchufar el nuevo disco de Torche, y eso que es capaz de animar al gótico más pintado. Todo por culpa de una entrada de FotoMicrosiervos sobre un tipo que se dedicó a hacerse una foto con polaroid cada día (lo que también me sirvió, por otra parte, al ver cómo alguno se cabreaba en los comentarios de uno de los blogs por no haber sido mencionado como fuente ya que él lo había enlazo antes, para apuntalar mi convicción de que la blogosfera es un juego de vectores que apuntan laberínticamente hacia cuatro puntos con información original.) que me hizo reflexionar sobre la velocidad del paso de la vida y cómo la sensación se acelera con el paso de los años. Según estoy saliendo por las puertas del aparcamiento de la fábrica, intentando esquivar los baches y los charcos que parecen el lago Notario, me doy cuenta de que el tiempo transcurrido desde que Jamie Livingston comenzó a tomar fotos y mi edad actual es el mismo que entre mi edad y la de su muerte. Consecuencia, pequeña crisis de la mediana edad concentrada dentro de un Ford Mondeo que merodea por Galindo. Intento recordar mis 23 y veo que están asquerosamente cerca. Recuerdo también que tengo pendiente un post sobre la treintena y la sensación de que todo va a ser cuestabajo y la apremiante certeza de que es la hora de hacer algo especial con la vida de uno o bien asumir que es suficiente con pasarlo lo mejor posible en lo que queda. Ya había llegado a la variante del Ballonti, y había estado escuchando la música sin pasión, de esta manera fúnebre que a veces le inunda a uno.

Entonces decidí escribir una entrada sobre lo que estaba pensando mientras conducía de vuelta a casa, ya que después de todo ese discurrir depresivo empezaron a surgir otras ideas. El problema es que ya no me acuerdo de ellas. No os perdéis gran cosa, por otra parte. Solamente sé que pensé en la cantidad de mierda que se acumula en el paso bajo la carretera del Max Center, en cuyas paredes, llenas de mugre, se pueden ver dos carteles oficiales de la Diputación prohibiendo fijar carteles, cosa que ya se ha encargado la mierda adherida de imposibilitar. Justo al lado hay una pintada horrenda, algún tipo de tag sobredimensionado. También hay maleza. Hace unos días, al circular por esa misma zona me pregunté qué podría vivir en las esas intersecciones llena de hierba alta y porquería que quedan aisladas entre carreteras y centros comerciales, y me di cuenta que aunque La isla de cemento no me gustó al leerla en su día sigo recordando la novela asiduamente, con lo que ahora ya sé que es un buen libro.

Quizá si otro día que deba venir en coche al trabajo repita el recorrido y entonces me acuerde de cuáles fueron los pensamientos que me llevaron a empezar este post divagante. Hasta entonces solamente me queda apuntar que por fin he terminado La broma infinita (lo que mi espalda va a agradecer) y he comenzado esta mañana en el tren (atestado todavía por los retrasos) Agua Viva de Clarice Lispector, cuya anarquía narrativa (que no hace más que traerme a la mente la escritura automática y los escritores postadolescentes con ínfulas) ha podido influenciar todo esto.

P.S: El aforismo que provocó esta innecesaria entrada, destapado a modo de epifanía al pasar por Zorroza justo antes del radar fue el siguiente: “Lo único que he aprendido en cinco años de trabajo es que siempre debes aparentar más de lo que realmente haces”. Esto tiene preámbulos y corolarios, pero queda mucho más aparente como frase única.

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5 responses

3 06 2008
Toronaga

De Linpector lo que también me gusto fue Felicidad clandestina……..

3 06 2008
kar

ahh, la agonía de hacerse mayor… sin llegar a la treintena, ese es un tema recurrente en mis pensamientos… se hace uno viejuno cuando realmente comienza a pensar esas cosas?? o no tiene relación causa-efecto?

4 06 2008
Troutman

De Lispector debo intentar leer otro, porque dudo que “agua viva” sea representativo de su obra. Por lo que llevo leído parece más un experimento un poco pagado de sí mismo que otra cosa.

Evidentemente existe relación causa efecto: La sensación de inmortalidad de la juventud (de la que no eres consciente hasta que la pierdes, por cierto) que desaparece y la certeza del paulatino deterioro físico. Solo queda asumirlo, autoengañarse o sufrir como un emo-gótico.

4 06 2008
kar

me pido autoengañarme. Mañana me voy a comprarme un atuendo bien molón en bershka.

5 06 2008
Blackstar

No me creo que creas que a partir de ahora todo va a ser cuesta abajo. Me entran ganas de darte una colleja virtual. Pero si se supone que ahora viene lo mejor! Tenemos trabajo, casa, pareja, no escuchamos reggeton, y de momento hasta nos podemos reunir un par de veces al año sin que ninguno cause baja por salud!

P.D. 1.Siempre que pienso en esta edad me viene a la mente “los amigos de Peter”.

P.D. 2 Creo que yo hace tiempo que me conformo con pasarlo lo mejor posible y de momento parece suficiente, supongo que hasta que llegue mi propia crisis vital.

P.D.3 Creo que tienes todos los efectos secundarios de haber leído “la broma infinita”.

P.D. 4 Me gustan las entradas que parece que van a llegar a alguna parte y se pierden en divagaciones.

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