Costumbres y educación después de una visita a Shanghai (2)

9 09 2008

Efectivamente, y aunque de una manera mucho más moderada que lo que recuerdo de anteriores visitas al país, los chinos siguen siendo guarros, horteras y maleducados según el canon occidental:

a) Siguen escupiendo, pero ya no he podido ver ha nadie hacerlo en un lugar más privado que la calle (aunque algún lapo de taxista pueda llegar a estar cerca de desestabilizar las tripas de uno si lo ve caer cerca). Los cigarros, en sus millones de variables de precios entre irrisorios (la mayoría) y desorbitados siguen teniendo ese sabor tan autóctono y flojo y siguen siendo lija para la garganta, de donde entiendo que proviene, al juntarse con las creencias de beneficio para la salud propia en aquella cultura, la desaforada costumbre del gargajo sonoro chino. Niños de cinco años como camioneros tejanos.

En realidad no, pero me gusta/desagrada la imagen.

b) Continúan vistiendo a base de pantalones de pinzas color caqui (o cualquier variante con pinta deslavazada y lacia del espectro de luz) y polos frescos de una tonalidad igualmente lodosa. No he visto uñas meñiques largas. Tampoco demasiado escayolos, la verdad, aunque sí una terrible cantidad de mujeres con medias de las que solo llegan a los tobillos que resultan estéticamente lamentables (aparte de la sensación que me generan de que se les va cortar la circulación en los dedos de los pies). Lo más curioso del asunto son los denondados y artificales intentos que está haciendo “la cuidad” (y cuando me refiero a este ente de la manera impersonal habitual en revistas o guías de viaje espero que sepamos de qué hablo. Yo no lo tengo del todo calro, en todo caso) por convertir a Shanghai en un puntal de la moda mundial, un núcleo estilístico a la altura de Tokyo. Pero lo primero que necesitaran es tener una clase acomodada con hijos que no quieran trabajar catorce horas al día. Hasta entonces.

c) El respeto de la esfera de privacidad sigue brillando por su ausencia. Choques y personas poniéndose en el medio sin el más mínimo atisbo de culpa por su parte. Hordas entrando antes de dejar salir en el metro. Colas que, aunque existen, son un tanto laxas. Voces por todos lados. Coches que cruzan con los semáforos en rojos rozándote la pantorrilla.

Muchas de todas estas cosas te hacen enfrentarte a los conceptos de educación e incluso higiene que uno da por asumidos y naturales toda su vida. Y no hablamos de poner los codos encima de la mesa. Lo peor es que si a ésto se le añade el calor, la mezcolanza de olores (viva el tofu apestoso, su nombre no engaña), las barreras lingüisticas y los Santana 3000, se puede acabar cayendo en el pensamiento colonialista. Malditos aborígenes.

Están sin civilizar, como dijo aquella turista española sobre los italianos. Sabemos perfectamente que no es así, pero acabamos mirándolos con condescendencia. Encima el hecho de que sean por regla general de baja estatura permite mirarlos más fácilmente por encima del hombro (en mi caso, probablemente, por primera vez en la vida). Juro que hay que hacer esfuerzos por no caer en estos pensamientos con más de 30 grados y un noventa por ciento de humedad. Con cara de desprecio. Y es que encima sé que ellos (insisto en que las generalizaciones son necesarias) no pensarían lo mismo, o por lo menos lo parece.

Pero vamos, cuando los miro también me da la impresión de que por su cabeza solo pasan ristras de símbolos de dólar, y entiendo que no es cierto.

Anuncios

Acciones

Information

4 responses

10 09 2008
Dracma

Nosotros quizá los miraramos con condescendencia, pero ellos, o bien habían adquirido costumbres occidentales, o bien se cachondeban de nosotros. Eso sí lo hacían tan abiertamente como un niño, y de tal forma que toda posibilidad de sentirse ofendido quedaba anulada:

Ejemplos:

Tres dependientas se desternillaron, sin tratar de disimular, en una tienda de zapatos al ver lo grande que era mi pie, un 41.

Nos fotografiaban cual animalillos, en cuanto nos descuidábamos, que es la versión descarada de quedársenos mirando fijamente sin pudor.

Algunos creían, como los niños que cierran los ojos y creen que no les ves, que al no entender su idioma no podíamos entender su leguaje corporal, ni sus gestos:
Ej1. En un restaurante, un camarero para ligar con una compañera se dedicó a reírse de nosotros, porque no le entendíamos, la edad del pavo en versión chinorris.
Ej2: En el museo de historia de la ciudad, me senté en una zona de descanso cerca de una representación con figuras, y por un momento una chica me confundió con una estatua. Cuando se dio cuenta de su error comenzó a reirse sin tapujos y comentó a su amiga señalándome y haciendo gestos lo que había sucedido, fue tan discreta que me di cuenta, y eso que no soy precisamente observadora.

11 09 2008
Ana

Cuando leí este artículo y vi que Dracma ya había metido un comentario, me dije “seguro que le machaca otra vez por la falta que hizo”.

Bueno, venga, como “ha” nadie más le chocó, ahí voy : “no he podido ver ha nadie hacerlo en un lugar más privado que la calle”

Sabéis que los chinos usan la misma palabra para “hombre blanco” (o creo que “payo”, vamos, “no chino”) que para “fantasma”? Tienen cosas muy racisstas. Y lo de reírse de la gente que no los entiende, también lo viví yo con chinos en París; además como dice Dracma, sin disimular… Yo creo que ellos también nos miran por encima del hombro (aunque tengan que ponerse de puntillas para hacerlo”. Y todo esto generalizando, claro.

Por fin conozco a alguien que calce el mismo número que yo!

11 09 2008
Dracma

“Sabéis que los chinos usan la misma palabra para “hombre blanco” (o creo que “payo”, vamos, “no chino”) que para “fantasma”? ”
¡Que me dices!
Los chinos no distinguen entre blancos y fantasmas y Mikel cree que cuando no miras a un chino éste desaparece…no se qué es peor¡

11 09 2008
Pasaba por aquí

Hola, he pasado por aquí de casualidad. Hace poco he estado en Shanghai y la sensación que tengo de los chinos coincide por completo con lo que describes. A eso añadiría los ruidos tan horribles que hacen al comer, al rechupetear los huesos y cáscaras pero sobre todo al sorber la sopa. Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: