David Foster Wallace: La broma infinita era éso.

22 09 2008

Hace ya más de una semana que David Foster Wallace se ahorcó y se quitó de en medio. Pese a que los medios que se han hecho eco de la información apuntan a sus tendencias suicidas (por lo que parece pidió ayuda médica en el pasado y en estos mementos se encontraba de baja) nunca fue un tema que pudiera intuirse en una primera lectura de sus historias ni sus artículos. Ahora, desde la barrera, sí que es posible encontrar indicios, incluso algún relato desde la perspectiva de un suicida que podría ser sintomático, pero en el fondo me da la impresión de que si cualquier escritor se suicidase seríamos capaces de entrever esas tendencias autodestructivas en alguno de sus textos, aunque fueran inintencionadas. Pienso que Foster Wallace nunca quiso escribir sobre ese problema en concreto. Lo suyo era mezclar la esquizofrenia tecnológico-consumista de la América contemporánea (el mundo contemporáneo) con alambicados juegos formales postmodernos que se reían de los propios juegos formales y mortales de la escritura postmoderna. Y escribir pies de página.

Yo también soy de los que, al hacer una lista de preferencias sobre sus tres facetas literarias pondría en primer lugar su labor como articulista en dura pugna con la de escritor de relatos. En mi opinión, sus cuentos largos perdían muchísima frescura, y, pese a que su farragosidad fuera en algún caso (si no en todos) pretendida, creo que no lo eximió de resultar menos redondos. Si tuviera que quedarme con alguna obra suya de las publicadas en España, sería Extinción. Sí, es un título premonitorio.

El caso de La Broma Infinita excede todo ello.

Tras leer los numerosos obituarios que se han colgado en la blogosfera local (al menos la que frecuento y que, como buenos profesionales, ya habían finiquitado la semana pasada. Un buen ejemplo está aquí. O aquí.) me he dado cuenta de que me encuentro entre los pocos que ha sido capaz de terminar su novela, o al menos se ha sentido con ganas de enfrentarse a sus 1092 páginas de letra minúscula, interminables disquisiciones sobre las reglas y vicisitudes del escatón jugado por los alumnos de la academia Enfield de tenis, frases de más de dos hojas, explicaciones sobre las relaciones diplomáticas entre Québec y los Estados Unidos en la nueva era subsidiada, personajes que hablan como si fueran doctores en filología, gestalt, adictos a toda clase de sustancias y un video asesino. Y un anexo de notas de letra aún más pequeña que la del resto de la novela con más de 100 páginas de acotaciones muchas veces peregrinas y casi siempre tocapelotas (lo que obliga a utilizar el marcador de páginas de una manera creativa, usando sus dos extremos). Ahora que lo pienso James Incandeza acabó con su cabeza echa pedazos tras meterla en el microondas. Con todo, siendo como es una obra irregular, un ladrillo que se salta a la torera (porque puede) todas las normas de la novela y sigue una forma de fusión anular en lugar de la línea recta, y quizás precisamente por ello, merece la pena leerla. Soy incapaz de entender cómo llegó a ser un cierto éxito de ventas. Quizás fue un simple éxito crítico que llevó a la mayoría a hacer acopio rellenar su estantería de pendiente de leer, en la que se habrá estado muriendo de asco junto a El Arcoiris de Gravedad de Pynchon o El Ulises de Joyce. En mi caso pude rescatarlo tras años de ostracismo y un par de intentos fallidos. Una buena reseña, completada como Dios manda, aquí.

Solamente tenía 46 años y lo mejor de sí, porque este cabrón era un pedante fabricado para la mediana edad, por delante. Una muerte por enfermedad me hubiese dejado más tocado moralmente. Esto, desorientado. Coloquémoslos todos un pañuelo a la cabeza a modo de homenaje.

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8 responses

26 09 2008
Claudia

Tendré que culturizarme, vendré más a menudo por aquí. Y? relatos en cadena??
No nos hagas esperar!

28 09 2008
kar

amigo, cuánto tiempo sin leerte… desde antes de tu viaje a singapur, y ahora qué? demasiados posts que retomar!! en fin, lo cierto es que conocí al tal Foster Wallace por los artículos relacionados a su muerte. Diantre, el título “La Broma Infinita” es muy bueno. Depende de a qué se refiera, pero pese a ello, bueno también. Tomo nota. hombre. Saludos

28 09 2008
sirag

vaya, un blog que no da ganas de vomitar.

algo que a veces pasa desapercibido de foster wallace es la cantidad (escandalosa) de registros que tenía (joder, hablar de foster wallace en pasado). él era eggers mucho antes que eggers. también era saunders, incluso palahniuk. había mucha gente en el mercado (porque es un mercado) editorial copiando a f.w., algunos conscientemente y, los más mediocres, inconscientemente. ahora van a tener que empezar a copiarse entre ellos. estamos acabados.
pero recordemos sus registros. si es difícil ser buen escritor, es casi imposible ser muchos buenos escritores. un brindis por él.

por cierto, juro que he encontrado este blog buscando si chiquito de la calzada había escrito algún libro.

29 09 2008
Ana

Me muero de la risa! No puedorrrrrr! Bueno, vale, paro ya!

Bienvenido, sirag. Seguro que a Troutman le encantará el piropo que escribes en tu primera frase. Sobre todo porque suena sincero.

Ya estábamos acostumbrados a que la gente aterrizara aquí por hipocondria, pero lo de chiquito es nuevo! Genial!

1 10 2008
Troutman

Ya estoy de vuelta, todavía con Jet Lag. Miles de entradas pendientes (Seattle, workshop de trabajo en Sitges, restaurantes de Shanghai…), los deberes del taller virtual de novela (mañana cuelgo el ejercicio dos sobre la ambientación). los microrrelatos que tengo olvidados y los centenares de correos de trabajo que se que me encontraré mañana tras la semana de vacaciones. Ante todo ésto siempre anima ver que alguien encuentra este blog buscando libros sobre Chiquito, héroe español del milenio.

6 10 2008
Dracma

No, libros sobre Chiquito no, libros escritos por Chiquito, imagino que de humor, jorrr.

De todos modos, creo que Kar puede contar alguna anécdota sobre gente que aterriza en un blog buscando algo que no tiene nada que ver. Y con eso me refiero a aquél que buscó:

“Fotos de Harvey Keithel desnudo”

14 11 2011
finito de fino

David Foster Wallace dibujo(a) una América invisible pero cierta. “La broma infinita” es una broma có(s)mica: un partido de tenis es algo tan cósmico como una erupción solar. Lo telúrico también es “universo”. El tocho es tan pesado como lo que pesa. Ahora, leerlo en tres dias es fácil. Y al terminar tienes la sensación de haber subido el K2………..

23 07 2012
selestar

En mi vida leí una “reseña” más mala. Además de ignorante pareciera que te crees escritor. Hay que estudiar mucho para osar decir una palabra sobre David Foster Wallace.

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