Roslyn, Washington

14 10 2008

Mi hermano y yo hemos pasado unos días en Seattle, visitando a Diego, un amigo que lleva una temporadita trabajando allí. Un viaje genial, la verdad. Si en un primer momento la falta de señas de identificación relativas al grunge nos pudo decepcionar un tanto (era una de nuestras ilusiones, aunque bien es cierto que tampoco que tampoco sabíamos qué estábamos buscando concretamente), así como el tamaño aparentemente pequeño de la ciudad (y esto es muy relativo porque desgraciadamente uno, de manera un poco inconsciente, tiene siempre NY como medida de todas las cosas en USA, cuando suele ser justo al contrario), posteriormente debo decir que nos ha encantado, tanto la ciudad como sus alrededores. Solamente pudimos echar en falta el haber respirado un poco más del ambiente alternativo que la ciudad todavía mantiene, fomentado por la multiculturalidad, la constante circulación de personal joven y la excelente salud económica del lugar. Y no haber podido visitar la planta de Boeing en Everett (donde trabaja el que fue nuestro anfitrión, precisamente) por culpa de una huelga.

Sí, una huelga en USA. Deben ser las cosas de la crisis.

Los dos primeros días pasaron entre un fuerte jet-lag, paseos por el Pike Market y el downtown, visitas al museo de arte para guarecernos de la lluvia, más intensa que de costumbre por aquellos lares, yonquis que hablan solos y caminan raro y cafés del Starbucks (cuando no hay más…). Después ya alquilaríamos un coche horrendo, saldría el sol y visitaríamos todos lo que fue humanamente posible de los alrededores, incluido Vancuver.

Con todo, de entre las excursiones a increíbles parques naturales (Isla de Orcas, Mount Rainier…) o ciudades con encanto (aunque Vancuver nos pareció más un Benidorm del norte que otra cosa), personalmente me quedo con nuestra visita a Roslyn, pueblo en el que se rodaron todas las temporadas de Doctor en Alaska. Lo curioso del asunto es que, a diferencia de Snoqualmie, donde se localizó la imprescindible Twin Peaks, el lugar no viene apenas referenciado en las guías. Evidentemente no tiene unas cataratas como el anterior, o un entorno natural diferente a los maravillosos bosques de abetos que cubren casi todo el territorio (y que cuando oscurece y cae alguna nube dan un poco de miedo por culpa del hijo puta de David Lynch), e además puede que muchas de las villas de la zona sean estéticamente muy parecidas, con esas casas de diferentes estilos absolutamente desperdigadas a los lados de la carretera, pero la vista de esa calle principal que tantas veces aparece en la serie me tiene ganado de antemano. Situarse en medio de una ficción no tiene precio para los mortales. En el mundo en el que vivimos me siento muchas veces más impresionado por encontrarme dentro del escenario de una película que idolatro que ante una estampa natural acojonante (quien dice estampa dice cualquier otro tipo de experiencia turística) aún siendo consciente de lo artificial de todo ello.

Incluso dejando de lado el asunto mitómano, Roslyn merece la pena por lo pintoresco y por la cerveza destilada en sus propias microbreweries, una costumbre agradablemente extendida por todo el estado.Que puede que resulte pintoresco o atrayente por su estructura de pueblo americano del oeste que muchos tenemos ya grabada en el fondo de nuestros cerebros, o que incluso muchas de las otras cosas que más hayamos apreciado del propio viaje se deban a eso, a la mitomanía salvaje de unos adictos al cine y a la televisión como los que hasta allí fueron, cierto, pero creo que es disfrutable para cualquiera.

Quizás lo que más lamento, visto en perspectiva, es no haber podido presenciar a alguna americana pasada de vueltas practicando el baile de la escuadra con Diego.

P.S: Ya hay fotos de todo ésto en el Picasa

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5 responses

15 10 2008
Gabriel

No viene a cuento con Seattle, pero sí contigo, que me descubriste el nombre de mi enfermedad. Me van a dar una cámara de video por un cuento que se titula “Procrastin Complex”. Gracias pues.
Un saludo

15 10 2008
Dracma

Interesante la entrada, e interesante que insistas en tu política de no revisión de entradas antes de hacer click y publicarlas, incorregible incorregidor.

15 10 2008
Nuala

Creo que lo de corregir a posteriori nos pasa a todos. El botón publicar te llama irremediablemente antes incluso de haber escrito la última frase.

Me dais mucha envidia por haber paseado por Roslyn. También soy una mitómana, qué le vamos a hacer. ¿Aún existe el reconstruido (en 2004) Roslyn Café? http://www.roslyncafe.com En Snoqualmie hay otro pero no es el auténtico.

15 10 2008
kar

un viaje a seattle sin mitomanía, quieras que no, debe perder. Envidia. Pero no de la sana, no, que eso es para nenazas, envidia de la chunga!!

16 10 2008
Troutman

Si que está redactado…mal, pero es lo que dice Nuala, el botón publicar llama demasiado. Y corregirlo ahora quitaría todo sentido a los mensajes (absurda excusa, simplemente soy un vago).

Estuvimos comiendo una hamburguesa (no de alce) en la cafetería Roslyn. Muy agradable. En el Brick no llagamos a entrar. Es curioso que nunca me había percatado de la forma fálica del cartel hasta verlo en vivo!

Enhorabuena Gabriel

kar, o cierto es que ni siquiera llegamos a visitar la estatua de Jimi Hendrix (de la tumba ni hablamos). Por lo menos el museo de la música moló.

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