Hanff y Camus

2 11 2008

En el curso no presencial de novela que estoy haciendo este año (me he puesto metas importantes, debe ser la proximidad de la edad de Cristo) , además de los ejercicios y comentarios habituales, se han sugerido una serie de lecturas, que incluyen dos novelas cortas cada mes, con el fin de comentarlas cada quincena. Dado que no soy tan productivo como me gustaría, aprovecho parte del trabajo para reciclar las reseñas en el blog, ya que encajan perfectamente con los contenidos de éste.

Este mes tocaban: “84 Charing Cross” de Helen Hanff y “El extranjero” de Albert Camus

El primero es una sucesión epistolar entre la propia autora desde Estados Unidas y el empleado de una librería inglesa que la provee, durante la época de posguerra hasta los años setenta. Aparentemente tuvo un gran éxito, con sus adaptaciones cinematográfica y teatrales correspondientes. En 2005 Isabel Coixet se encargó de la dirección de la versión española.

El libro en sí me ha parecido muy poquita cosa, lo siento. Si tuviera que describirlo con una sola palabra sería naif (que por cierto, es un adjetivo que además de pedantorro es totalmente naif). Entiendo que es ésto precisamente lo que puede hacer que mucha gente lo adore, esa falta de pretensiones, la sencillez con la que se narra (es un decir, teniendo en cuenta cuál es la base del mismo) esa relación, el amor por los libros (o por cierto tipo de libros más concretamente) que destila, pero a mí me deja muy frío. Si se trata de la importancia de la elipsis, de todo lo que subyace a lo no dicho, prefiero millones de veces una obra maestra como “Los Restos” del día en el que los silencios están dolorosamente trabajados, entre otras cosas.

Lo que es peor, a nivel de escritura no me aporta prácticamente nada al ser una “simple” recopilación y edición de cartas, que pueden estar bien escogidas, pero me cuentan muy poco del trabajo de creación.

Es un libro amable, disfrutable, pero a mí personalmente me ha dejado igual que como estaba. Lo que más gracia me hace es lo consecuente que fue la señora, que rechazaba como regla general cualquier escrito inventado o relativo a algo no vivido y acabó triunfando con precisamente algo absolutamente afín con sus ideas pese a haber dedicado su vida a aquello que parecía no apreciar tanto.

En cuanto a “El extranjero”, es una propuesta que me ha resultado muchísimo más interesante que la de Helen Hanff, probablemente por una afinidad temática con Camus muy importante. Bien es cierto que los objetivos y temas de ambas novelas son diametralmente opuestos y no es demasiado justo intentar compara un cuento sin ninguna pretensión como 84 Charing Cross con el mini-tratado sobre la deshumanización del escritor francés.

Hace no mucho leí La Peste tras haberla dejado inacabada unos años atrás (se me hizo muy farragosa y no ayudó que lo intenté durante un vuelo intercontinental en el que me dolía la cabeza, cosa que, por otra parte, crea una atmósfera muy apropiada para la lectura de la novela, pero en ese momento me superó – en los aviones es mejor leer a Nothomb o Palahniuk y ver películas de acción os series de TV en las que se reparta estopa) y me pareció estupenda, cómo no. A veces resulta tanto más embarazoso hablar en estos términos de una obra considerada clásica que ponerla a bajar de un burro, le hace parecer a uno un indocumentado un poco condescendiente. En cualquier caso, dentro del desasosegante ambiente claustrofóbico y todas sus implicaciones (por cierto, soy incapaz de separa en mi mente esta novela de “El país de las últimas cosas” de Auster, que me parece una obra maestra absoluta) siempre recuerdo el personaje del Grand intentando encontrar la frase perfecta para comenzar su novela, dándole vueltas sin salir de las avenidas de Bolonia.

La voz seca y concisa del Meursault resulta absolutamente creíble, aunque el aprecio de las personas que lo rodean se me hace un tanto inverosímil, ya que la deshumanización del personaje parece tanto internamente como en su relación con los demás. En cualquier caso el retrato de la amoralidad y el hastío vital está muy logrado, algo que luego han desarrollado otros muchos escritores (alguien mencionó Houellebecq, heredero directísimo de esta novela concreta). De las dos partes en la que esta novela tan corta está dividida, me quedo con la primera en la que se relatan todos los hechos. Encaja mejor con la dinámica del personaje y contiene los dos momentos esenciales en la que el calor lo acentúa todo. La segunda en la cárcel y en el juicio sirve para poner en tela de eso mismo la hipocresía de la sociedad, que de todos modos me parece relativa. Mersault es un monstruo, y el hecho de que podamos comprender y perdonar y tener cierta clemencia con los actos emocionales que con los inexplicables y faltos de emoción es algo absolutamente lógico. De todos modos me da la impresión de que en algún momento los parlamentos del protagonista son contradictorios (lo que puede ser, es cierto, premeditado y coherente, pero no me encaja) y, a veces, un tanto ininteligibles, construcciones formales de devaneo poético que no encajan. Eso sí, la descripción de sus rutinas sólo puede describirse como brillante.

Lo dicho, un gran sabor de boca, un gigante poniendo los hombros.

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3 responses

5 11 2008
Dracma

No pensaba escribir nada aquí, pero como esta entrada está un poco abandonada, allá voy con uno de comentarios mis de calidad:

1. “84 Charing Cross” yo me vi la pinícula. Me gustó.

2. “El extranjero”
Hasta hace unas dos semanas estaba segura de que me lo había leído hace unos diez años y de que me había dejado totalmente indiferente, al estilo de “la Metamorfosis” (perdón Kafka, allá donde estés), pero después de nuestra conversación y leyendo vuestros comentarios cada vez estoy más convencida de que nI siquiera lo hice. El libro sé que lo tuve, pero no recuerdo nada, ni los personajes, ni el argumento, ni la división en dos partes, ni donde estaba ambientado y menos una cárcel o un juicio. Vamos que o bien paseé el libro y no pude con él, o bien mi “susconsciente” se ha zampado mi opinión, porque mi “yo” es incapaz de soportar el mensaje.

5 11 2008
Dracma

Por cierto, cuando digo comentarios me refiero a tu reseña, Mikel, y a tu ovación en “Microcosas”, Claudia.

6 11 2008
Ana

Gracias por tu aclaración, Dracma, pensé que te había afectao la mente tanto ninja y tanto pulpo y ya veías comentarios donde no los había… TOMA SUPERPOKE!

Por otra parte yo lo de Charing Cross ni lo leí ni vi la peli ni na, es parte de mi incultura general; “El extranjero” sí que lo leí, era una de las lecturas obligatorias para el examen de tercero de francés de la escuela oficial de idiomas que hice en el 2002. Y no escribí ningún comentario por lo mismo que tú, porque francamente no me acuerdo de casi nada y estuve a punto de levantarme y ojearlo un poco a ver, pero la verdad que no me marcó, aunque sí recuerdo que me gustara cuando lo leí… La Metamorfosis la leí unos aNos antes, en el 96, creo, y sí que me acuerdo y sí que me gustó…

Pero voy a volver a leer El extranjero, parece que me apetece (y además rima -> perdón al Brujo kósmiko por copiarle el latiguillo). Me pasa a veces que leo un libro y no me dice absolutamente nada, y después lo releo aNos después y me encanta…

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