Un día en turquía con mi tía. Parte 1 (no hay tía)

6 11 2008

imgp1795El miércoles es el día de la república. Todos los niños turcos tienen que asistir a los desfiles donde se conmemora la republicanidad del país. Alguien me dice, hablando sobre el tema durante la cena del día anterior, que es más importante para ellos la república que la democracia, pero prefiero no preguntar el por qué. Hoy, sin embargo, toca terminar la visita a la central hidroeléctrica del cliente y las diferentes instalaciones que está construyendo por estas montañas.

Estamos en la costa del mar negro, cerca de la frontera con Georgia, la orografía es montañosa y muy húmeda, las casas están desperdigadas por las laderas pero siempre tienen una mezquita con su minarete con sus megáfonos cerca y la mayoría de los autóctonos parecen blancos. Hakan me dice que son muy aficionados al alcohol destilado y las pistolas y que teme que si nuestro generador no está almacenado con la suficiente seguridad alguno pueda pegarle un tiro estando borracho. Yo le comento lo obvio sobre la comparación entre un generador y una persona, pero después me doy cuenta de que está bromeando. Las instalaciones de la compañía están en el poblado más grande del valle, un conglomerado de cómo mucho 20 casas encasquetadas entre plantaciones de té y bosques salpicados de más casuchas desperdigadas sobre pendientes de 45 grados. Y hay una mezquita y una planta a medio construir donde se producirá energía eléctrica. Esas instalaciones consisten en dos edificios bajos que antes eran la escuela del pueblo y un barracón donde unas señoras sonrientes con velo preparan la comida y dicha comida se sirve en unas mesas de camping. Yunus comenta que un antiguo presidente de la república nació aquí, y señala un grupo de casas unos cien metros por encima de nuestras cabezas.

imgp1813El camino, que alguno llama carretera, para llegar hasta aquí desde el hotel, que está en la costa es bastante tortuoso, con estupendas vistas a obras donde los trabajadores hacen equilibrios sobre vigas de hormigón a veinte metros de altura. Hoy, tras tomar un café turco y charlar un rato, nos calzamos las botas de agua naranjas y nos subimos a los todo terreno (Mitsubishi, nuevos pero no relucientes) para visitar la presa y otras construcciones que se están llevando a cabo. Me entero de lo que vamos a ver una vez que nos hemos montado en los vehículos y llevamos unos minutos en camino atravesando las pistas que la empresa ha construido ex profeso para las obras. A mí me dicen súbete al coche y yo les hago caso.

Subimos hasta el tajo siguiendo el curso del rio. El jefe de proyecto de todo el cotarro conduce. Es un hombre de mediana edad, mediano peso y malencarado que solo habla turco y tiene aspecto de ser extremista y comerse niños de un solo bocado (y que le causen dolor de estómago). Lleva acorde a su aspecto físico. La presa está efectivamente a medio construir. Yunus, que no es el jefe de proyecto pero es nuestro interlocutor y es un tipo joven majete con exceso de peso, me coge del brazo y me explica cómo va el avance de los trabajos. Hasta que no termina la explicación me sigue cogiendo del brazo, como una señora paseando del brazo de su hombre que escucha el carrusel en un transistor pegado a su oreja un domingo por la tarde, pero sé perfectamente que esto es normal en turquí, igual que los besos al saludar. Besos que, por cierto, se reducen a golpeo de mejillas en la mayoría de los casos (cuando no hay confianza) y que algunos prácticamente transmutan en choque de cabeza, de tal modo que el último día me provoco una ligera contusión en mi occipital por culpa de un turco cabezón un poco brusco.
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3 responses

6 11 2008
Nuala

Estos contactos físicos masculinos se incrementan entre los amigos y a nosotros nos sigue pareciendo un poco gay aunque no hay nada de eso. En mi barrio veo constantemente a los amigos cogiditos de la mano, sobándose, dandose efusivos abrazos y besos.

Hay una frase sin predicado, a causa de las prisas publicadoras, una vez más.

Me alegro de que vuelvas a explicar viajes, me encantan.

6 11 2008
Troutman

Qué frase es? A veces me gusta ser correcto y todo.

La verdad es que me siento mucho más cómodo escribiendo experiencias viajeras que casi con cualquier otra modalidad de escritura. Supongo que se nota.

10 11 2008
Nuala

“Es un hombre de mediana edad, mediano peso y malencarado que solo habla turco y tiene aspecto de ser extremista y comerse niños de un solo bocado (y que le causen dolor de estómago). Lleva acorde a su aspecto físico.”

Igual soy yo que no la entiendo, pero en la última frase ¿no falta algo? Llevar es verbo transitivo, ¿no? ¿Qué lleva acorde a su aspecto físico?

Pero ya digo que a lo mejor soy yo que no me entero…

Sí, se nota que te gusta explicar tus viajes y además el estilo que usas les va mucho. Personalmente son tus escritos que leo con más ganas y que más suelen llegarme. Y cuando usas ese mismo estilo en la ficción. ¡Un abrazo!

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