Escenas de Beijing

12 03 2016

Era un hombre con un bolso. No un bolso de hombre, un accesorio masculino aceptado por la sociedad, coherente con los pantalones y la chaqueta de cuero. No. Era un hombre con un bolso enorme, un capazo, naranja con ribetes azules, lleno de pequeños bolsillos, los hijos del bolso. Era un hombre con un bolso horrible, o al menos así lo hubiese descrito la gente a su alrededor en el Starbucks en el que estaba pidiendo un descafeinado con canela aquella mañana. Pero él, Andrei, jamás se había parado a pensar en ello. Si alguien le hubiese preguntado qué le definía, él, Andrei, hubiese respondido inmediatamente con una cuasi-infinita lista de características, ordenada, precisa, detallada.

Era algo en lo que pensaba frecuentemente.

Pero aquel bolso no era parte de la lista, ni siquiera en el puesto ciento siete, justo después de su amor por las mandarinas sin pepitas y el papel higiénico de cinco capas. Simplemente, el bolso era útil y le permitía ordenar todo lo que podía ir necesitando durante el día.

Pagó el café y buscó un sitio libre. El Starbucks estaba reluciente, recién estrenado, pero lleno hasta los topes. Únicamente encontró un taburete libre en la barra junto a la ventana, la zona para espiar y reírse de la gente fea del exterior. Odiaba los taburetes. Estaba en el puesto ochenta y ocho de su lista. Se acomodó como pudo entre un señor muy gordo con codos desproporcionados y una chica con al menos 3 bolsas rebosantes del UNIQLO. Sacó el ordenador de su bolso, aquel bolso horrible, del cual la chica compradora compulsiva no podía apartar la vista, y los apoyó sobre la barra. Dejó el bolso en el suelo. El barista, mientras preparaba cafés con leche cada 18 (a 23) segundos, tampoco era capaz de no mirar el bolso, pese a que toda la vida le habían estado educando para no observar fijamente a la gente (aunque nadie le había dicho nada sobre piezas de marroquinería). El hombre a la izquierda de Andrei empezó a sudar. Entre sofocos, se preguntaba qué clase de persona podía ser tan insegura para necesitar llamar la atención con semejante esperpento anaranjado colgado del brazo.

El barista sirvió un café latte a temperatura de lava recién salida del averno a una mujer diminuta. La mujer, probablemente anacoreta recién salida de un retiro espiritual de décadas, o quizás deprimida y queriendo acabar con su vida en la más absoluta agonía, o simplemente despistada, pegó un trago largo. Inmediatamente  profirió un grito y expulsó como un aspersor el líquido marronuzco, a la vez que lanzaba el vaso de café por los aires al ir agarrase la garganta. Todo el Starbucks excepto él, Andrei, siguió con la mirada el vaso, describiendo una parábola perfecta a cámara lenta, girando sobre sí mismo en dos ejes, en una trayectoria que nadie dudaba donde iba a terminar, porque el bolso tenía una fuerza gravitatoria que atraía miradas, vasos, héroes griegos y planetas. El impacto dejó a la concurrencia sin respiración. La lava incandescente se esparció por toda la superficie naranja (¿era cuero, era plástico? Solamente los Dioses los sabían). Todo el mundo volvió la vista hacia él, Andrei, esperando una reacción airada, un ataque de histeria, unos gritos ridículos, o quizás que sacara una escopeta recortada del todopoderoso pero empapado bolso y acabara con la vida de aquella diminuta, torpe, y (probablemente) suicida mujer. Él, Andrei, profesor de física nuclear, miró con parsimonia el bolso, lo sacudió cuidadosamente y sonrió a la señora.

– ¿Le compro otro café? – Le preguntó

Esa amabilidad era el puesto uno de su lista.

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2 responses

14 03 2016
jose

Parecia que Andrei, formado militarmente en Ucrania o la extinta URSS cogeria con una mano el debil cuello de aquella damisela y lo partiria en dos sin levantar la mirada del ordenador… pero no… curioso final.

14 03 2016
Troutman

Surprise! Creo recordar que habia un camarero que se llamaba igual en el antiguo Viva Bilbao, llevaba tatuadas dos huellas de cachorrito de perro en el cuello y se parec’ia a Zapatero, pero tampoco ten’ia pinta de asesinar a nadie

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