Qué se puede esperar de este blog

Mi política es clara. En primer lugar, lo que siempre ha habido:

1) Reflexiones sobre las vivencias personales y el mundo (el arte, la filosofía, las almohadas, los chuletones, el amor y en general cualquier cosa que no esté de rabiosa actualidad) de aproximadamente 1 hoja de longitud en Word con los márgenes estándar, fuente Times New Roman 10 e interlineado simple, acompañadas de un número variable entre 1 y 3 de mis fotos. Sin enlaces
2) Momentos vividos en algún viaje, generalmente por trabajo, que pueden dar lugar a más reflexiones del tipo 1 o una simple concatenación de hechos más o menos poco cotidianos, y que, a su vez, irán acompañados de un número variable entre 1 y 3 de mis fotos, que no necesariamente habrán sido tomadas a lo largo de ese viaje (pero puede que sí).
3) Relatos o cuentos cortos. Sin fotos.

En segundo lugar, para demostrar lo flexible que soy, también me ha dado últimamente por incluir:

a) Entradas de longitud variable que incluyen, sin ánimo de ser exhaustivos: Reflexiones sobre las vivencias personales y el mundo (el arte, la filosofía, las almohadas, los chuletones, el amor y en general cualquier cosa que no esté de rabiosa actualidad) acompañadas de un número variable entre 1 y 3 de mis fotos con enlaces. Incluso a veces solamente enlazo sin reflexionar. El no va más del tópico de la blogosfera.
b) Reseñas de libros o películas, acompañadas de las ya clásicas fotos sin ningún tipo de conexión temática o tonal (al menos intencionada) con lo reseñado.
c) Insultos a Pérez Reverte, El Codigo DaVinci o Ken Loach.

El apartado c) solamente seguirá vigente hasta que conozca en persona a Arturo, Ken o Dan, momento en el que me retractaré de todo lo dicho, borraré las entradas donde les haya faltado al respeto, incluida esta misma, y juraré no haber mancillado su nombre ni su obra jamás en la vida.

 

Actualización 2015: ¡Ya es regreso al futuro! Se puede comprobar que no he conocido a Arturo, Ken o Dan. Sorpresa. Por lo demás, todo sigue casi igual. Así que centrémonos en los cuentos y la hipocondría.

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