Microrrelatos 2016 (2)

16 03 2016

Título: La pluma y la espada

Serán solo cien palabras, dijo el duendecillo. Ese es el precio de esta piedra mágica. Ni una más ni una menos. Exactamente cien palabras, todas diferentes, aunque con sentido. Recítalas y será tuya. Mas si te confundes, abriré las compuertas del abismo sin fondo. Tienes cinco segundos para pensarlo. Percival envainó la espada, alzó la cabeza y sin pensar un momento dijo “Acepto, acepto”. Mientras caía se encontró con los cuerpos descendientes de todos los caballeros que habían perdido antes que él. Ninguno había leído un libro en su vida.

Título: Típica nota en la nevera

Serán solo cien palabras. No necesito más para contarte que te dejo. Te dejo. Por no entenderme, por nunca hacer caso a mis necesidades. Por no leer mis libros, por no interesarte nunca en lo que hago. Me llevo la televisión y la playstation. He hecho una hoguera con tu ropa en el patio y los vecinos están que trinan. Si te fijas, verás que he dejado tu cama embadurnada de mermelada de mora. También hay un regalito de mis intestinos en la almohada. He tirado tus vinilos por la ventana, junto con tu apestoso gato. Es la última vez que comparto piso de alquiler.

Título: Alpargata significa Recuerdo de Constantinopla

Serán solo cien palabras. Sí sí, me refiero a cien monedas. Palabras es la moneda nacional. Sé que es un poco confuso, pero el panadero lo ha querido así. Panadero es el título del jefe de gobierno. Todavía quiere comprar esta alpargata? Necesito que me enseñe su rabo. Oiga, no se sulfure, así llamamos aquí al documento de identidad. Gracias. Bonita foto, no hace justicia a lo feo que es usted, hijo puta. No me atice, que culpa tengo yo de que no hable mi idioma!

Título: No pude hacer nada (mentira)

Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o “colesterol”, pero no amanece, la oscuridad lo envuelve todo y el silencio va limando mi cerebro. No puedo dejar de pensar en ella, en los paseos por los Hutones con las bicis oxidadas y los niños jugando alrededor, las carcajadas alrededor del té y el tacto de sus delicadas manos. Las tardes de invierno en casa, ajenos a la niebla tóxica, aprendiendo palabras nuevas del diccionario al azar. Rememorando el momento en que explotó la puerta, se la llevaron a rastras, entre gritos, y yo no hice nada. No amanece, no amanecerá jamás, es la negrura de la culpa.

 





Hijos / Padres

15 01 2016

Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar. Frío, oscuro, infinito. Dejados de la mano de Dios, solitarios, condenados a vagar hasta el fin de los tiempos. Odian a sus creadores, han tenido toda la eternidad para inventar sus sentimientos, regurgitarlos, descomponerlos, reconstruirlos y volver al punto de inicio. Pero el universo no es infinito, y regresarán al punto de partida, todos los Voyager a la vez, al mismo tiempo, y verán que la tierra estará desordenada y vacía, y las tinieblas estarán sobre la faz del abismo. Y dirán, sea la Luz. Y la luz será.





Microrrelatos (3)

10 12 2015

Título: Toc Toc

Las besa con suma conciencia para no equivocarse. Besa las estanterías de su biblioteca una por una, para que no tengan envidia entre ellas. Después acaricia los pomos de todas y cada una de las 301 puertas del castillo, abre y cierra tres veces las 417 ventanas, alinea y huele todos sus zapatos y, finalmente, se asegura de que toda la vajilla este guardada en las alacenas por orden alfabético.  Se mete en la cama y sueña con contar ovejas. Todo con tal de olvidarse de la sombra que espera tras el portón de entrada, no escuchar el sonido de la guadaña arañando la madera.

Título: Ellas

Las besa con suma conciencia para no equivocarse. Están acostumbradas a besos diferentes, Elena más apasionados, lúbricos. Esther simplemente amorosos. Las quiere a ambas, no se puede permitir un desliz. También ha creado una personalidad diferente para cada una, tejida a partir de los besos. Cada una lo conoce por un nombre diferente. Una locura. No se acuerda de cómo ha llegado a este punto. Pasa sus días en tensión intentando no equivocarse, así que ha decidido empezar a salir con Elisabeth para poder dar salida a su personalidad atacada por los nervios, la que da besos temblorosos.

Título: Rituales y Besos

Las besa con suma conciencia para no equivocarse. Un beso fuerte en la mano izquierda, uno delicado en la derecha. Mete la pata de conejo en el bolsillo del calzón, da tres vueltas alrededor del banco del vestuario, se santigua al revés siete veces, se pone los guantes, sale al ring. Al sonar el gong recuerda que se ha dejado el gas encendido, besa la lona, de cara, al primer impacto, la sangre salpica a una señora en primera fila, la pata de conejo sale volando, recorre una parábola perfecta, cae en el escote de la azafata de los carteles. Así conoció a vuestra madre.





Taller Beijing: Micros

29 11 2015

El Timonel

El panel de control decía que estaba sobrevolando el Mar de China, pero el no le prestaba atención. Los mandos, el botón rojo para soltar las bombas, invisibles a sus ojos. En su cabeza solamente las maletas apiladas con sus pertenencias a la puerta de su casa, los gritos, las palabras custodia compartida. Al pasar por PyongYang únicamente podía pensar en Lucía. Treinta y cinco mil pies mas abajo, Kim Yong-Un tuvo un extraño pensamiento sobre su mujer, pero sacudió la cabeza y continuó sorbiendo te, mientras con la otra mano firmaba su sentencia de muerte.

El luto de las mil mujeres

Recorren las calles de TetraZerzura con paso lento, totalmente cubiertas de negro. Una marea silenciosa, cabizbaja. Solamente el arrastrar de los pies descalzos sobre la tierra se escucha, el resto de sonidos absorbidos por la oscuridad. Nadie las mira. Siguen ceremoniosamente las instrucciones, el ritual que el sumo sacerdote les ha recitado, para celebrar la muerte de la emperatriz. Recorrerán las calles hasta el pie de la pirámide, y allí serán investidas emperatrices, lapidadas y emparedadas. Y mañana diez mil mujeres recorrerán las calles de TetraZerzura.

Con los pies por delante, un país

Nunca saldría de allí por su propio pie. Ni los obreros de las construcciones colindantes, los abogados, los agentes de policía, las amenazas, la basura pestilente que las mafias locales contratadas para disuadirle acumulaban sobre las paredes de su casa clavo, los restos animales muertos descomponiéndose, los gases lacrimógenos, la opera China a volumen infernal, nada conseguiría que abandonara aquel lugar, aislado entre un cetro comercial y una autopista a medio terminar. No podía dejar sola a su mujer. Necesitaba seguir tomando el té todos los días con ella, ver su rostro translucido frunciendo el ceño, y jugar a la Maj-Jong con su espectro y el de los otros once vecinos cuyos restos guardaba en la nevera. Nunca se iría de allí, ni cuando le asfixiaran con una bolsa de plástico de baja calidad y tiraran su cuerpo con plomo atado en los tobillos al rio contaminado. Seguiría en aquella casa clavo, apareciéndose con los otros doce en los apartamentos de lujo para nuevos ricos, bajando el precio por metro cuadrado con cada manifestación, haciendo estallar la burbuja inmobiliaria. Era un viejo muy retorcido.





Microrrelatos 2015 (2)

25 11 2015

Título: La mejor defensa

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas y se meten debajo de las sábanas, aun temblando pero aliviados, falsa alarma. Al cabo de unos instantes se vuelve a escuchar la respiración acompasada de uno de los gemelos, que ha caído rendido, mientras el otro hace guardia. Sujeta la mano de su hermano mientras vigila la puerta del armario. Le reconforta pensar en que los tirachinas están allí debajo, listos para defenderse. Junto con el revolver que han robado del cajón de sus padres. Pero ese solo lo guardan por si aparece el otro monstruo con el cinturón en la mano.

Título: La adolescencia

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas. Se hacen los dormidos. Los reflejos de las linternas desaparecen, los guardas se alejan. Bajan nuevamente de las literas, cogen los cazos una vez más, su herramienta de excavación hacia la libertad. Milímetro a milímetro construyendo el túnel. Un día más. Un mes más. Mañana vuelta a empezar, excavar, guardas, silencio, excavar, guardas, silencio. Al cabo de muchos días saldrán al otro lado, para empezar su nueva vida, vistiendo un uniforme de guarda.

Título: El infierno son los otros

El puñetero ojo de la cerradura me está observando. He cerrado la puerta al entrar en mi habitación, huyendo de la oscuridad del resto de esta casa, los tablones que crujen, la sensación de estar rodeado de almas en pena que tratan de arrancarme el corazón con sus etéreas gélidas manos, tratando de evitar la sensación de tener un fantasma en la nuca, como todos los días. Pero noto que me miran, no consigo huir de ello. Salgo al balcón. Miro fijamente a la luna hasta que empieza a cambiar de forma, una cerradura. Al otro lado hay otra persona.





Microrrelatos 2015

3 11 2015

Los enviados la semana pasada al concurso de relatos en cadena de la SER. Me he convencido a mi mismo de que no me seleccionan porque les cuesta contactar conmigo en China. El dos y el cuatro un poco trillados, pero soy poco exigente.

Titulo: Responsabilidad

Vuelven a ser invisibles. Anteriormente han tenido fuerza sobrehumana, rayos laser en los ojos, velocidad supersónica y, por supuesto, la capacidad de volar. Solamente cuando las cosas se ponen feas se vuelven transparentes. Nosotros fingimos no poder verlos, porque son nuestros hijos y necesitan creérselo, y también porque son nuestros hijos y no queremos siquiera mirarlos para no recordar lo que han hecho, otra vez, y el tiempo que hemos pasado limpiando la sangre de la tarima.

Titulo: Pequeños saltamontes

Vuelven a ser invisibles. Aparecieron en el cielo hace 3 meses, de la nada, sobre las ciudades más pobladas del mundo. Grupos de lo que los medios inmediatamente calificaron como naves espaciales, ovaladas y de superficie lisa, verdes, sin ningún distintivo. Intentamos acercarnos, mandar mensajes, buscar una apertura, sin éxito. No hubo mensajes de ningún tipo. Y hoy simplemente han desaparecido. Toda la humanidad perpleja, mirándose unos a otros, intentando entender que ha pasado. Pero solo los recién nacidos y sus ojos verdes lo saben.

Titulo: Batir de palmas

Vuelven a ser invisibles. Se mira las palmas de las manos, se levanta la camisa para mirarse el costado, se cerciora de que han desaparecido. Suspira aliviado. La vez anterior le aparecieron al haber comido cerdo en una ensalada sin darse cuenta, esta vez al beber un refresco con un cantidad irrisoria de alcohol. En ambos casos los estigmas se desvanecieron al cabo de 3 días, durante los cuales Imaad había tenido que llevar guantes constantemente. Mira una vez más sus palmas, sonríe, abre el armario y saca con mucho cuidado, casi con amor, el chaleco explosivo.

Titulo: Fluzo

Vuelven a ser invisibles. Las figuras han desaparecido otra vez de la foto de familia, y Marty también empieza a desvanecerse! Es demasiado tarde, Lorraine está totalmente enamorada y nada conseguirá sacárselo de la cabeza, incluso después de que el propio Marty se evapore delante de sus ojos (primera plana en las noticias). Años después les contará la historia a sus hijos gemelos, junto a la hoguera, cuya luz atravesará sus parcialmente translúcidos cuerpos.





No hubo suerte

17 01 2008

Pero qué bien nos lo pasamos. Esta semana pasada escribí cuatro micro-cuentos para el famoso, en loq eu a mi blog se refiere, concurso de la SER. Ni más ni menos. Al fin y al cabo el tiempo que invierto es mínimo (de ahí los discutibles resultados). Sin embargo solo pegaré dos de ellos en esta ocasión. Los otros dos me niego a enseñarlos porque no se trata ya de que fueran flojos, sino además previsibles y vulgares. Y por ahí no paso ni conmigo mismo.

Por cierto, nuevamente a una de las finalistas de esta semana ha vuelto a serle esquiva la victoria pese a contar con el mejor relato desde mi punto de vista, tal y como ocurrió hace dos semanas. Pasad por la página del concurso para corroborarlo (o no).

El segundo fue una petición de mi hermano y mi calenturienta mente le dio una última vuelta de tuerca que lo hace tan rebuscado que pierde la gracia. Del primero me siento orgulloso, asi soy yo.

Tal vez sea mejor que se quede en casa. No es que quiera engañarme a mi mismo: Estoy deseando que salga. Cada vez que ella pisa la calle y sigo su recorrido a través la mirilla telescópica mis manos empiezan a temblar. Es la primera vez que me pasa. Veo su pelo rubio y me imagino que se gira un instante y me mira fijamente. Que me guiña un ojo. Que me ve y sabe que estoy aquí, aunque entonces mi trabajo se iría al traste. Pero hoy tal vez sea mejor que se quede en casa. No me gustan las órdenes que he recibido.

Tal vez sea mejor que se quede en casa. Sí, creo que tampoco se lo merecen. De acuerdo, son una panda de ignorantes, egoístas y desalmados, pero no sé si debo ser tan duro. Además, antes era más sencillo. Las plagas, la peste bubónica…incluso con aumentar un poco la temperatura del planeta bastaba. Ahora necesito a ese sujeto con una cepa virulenta del ébola que va a tomar un avión a Roma, y me siento tan cansado. Decididamente prefiero que no salga de su apartamento. Que se quede tosiendo en la cama. Quizás el año que viene derrita los polos. No saben lo duro que es ser Dios.